Las administraciones públicas tanto municipal como provincial no atendieron al público y las escuelas públicas y privadas, mantuvieron sus puertas cerradas. Tampoco hubo actividad bancaria, durante el viernes, jornada que fue declarada como feriado nacional en repudio al atentando que sufrió la vicepresidenta.
Por otra parte, el comercio tuvo un movimiento prácticamente normal en el centro y en los barrios, mientras que los supermercados trabajaron solamente mediodía.
