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	<title>un presidente &#8211; Diario Tiempo Digital</title>
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		<title>Un presidente</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Dec 2014 06:05:03 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[julio fernández cortés]]></category>
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	El 10 de diciembre tiene nombre y apellido. Se llama Ra&uacute;l Alfons&iacute;n. Es imposible &nbsp;despegarlo de ese d&iacute;a. Nadie lo representa mejor si nos referimos a la historia de los argentinos. Porque adem&aacute;s es el D&iacute;a de los Derechos Humanos.</p>
<p>
	Y a uno se le vienen los recuerdos de lo vivido. En las de alegr&iacute;as inenarrables y &nbsp;tambi&eacute;n en las horas m&aacute;s tristes. En d&iacute;as de tragedia, cuando el mesianismo nos hab&iacute;a arrancado la referencia y nos pon&iacute;a ante una terrible disyuntiva: seguir o cuidarnos, olvidando lo que Sergio Karakachoff nos dec&iacute;a: el compromiso es para toda la vida. Ese d&iacute;a estuvo con nosotros. Tambi&eacute;n Conrado Storani.</p>
<p>
	Tomamos sus presencias como una ratificaci&oacute;n de su compromiso pol&iacute;tico. Hoy, a la distancia, se siente como si hubieran llegado para decirnos: sigan, que no estar&aacute;n solos&#8230;</p>
<p>
	Y no estuvimos solos. Nos acompa&ntilde;&oacute; toda la vida. Tuvimos una muy especial relaci&oacute;n. Siempre le dijimos lo que pens&aacute;bamos. Siempre nos dijo lo que pensaba. No siempre coincid&iacute;amos.</p>
<p>
	Siempre nos respet&oacute;. Y siempre lo respetamos. Enfrent&aacute;bamos el malevaje asesino de los militares, pero tambi&eacute;n a los ultras. Siempre dec&iacute;a: mientras haya una sola &nbsp;posibilidad no violenta para recuperar a la democracia, &eacute;se debe ser el camino. Mentir&iacute;a si dijera que no nos tentamos m&aacute;s de una vez. Era tanta la barbarie&#8230;</p>
<p>
	Despu&eacute;s ganamos y vivimos una experiencia intransferible. Ser parte de un gobierno que iba a transformar la realidad. Los n&uacute;meros dicen que no se logr&oacute;. La historia dir&aacute; que Ra&uacute;l Alfons&iacute;n sent&oacute; las bases de una democracia para todos los tiempos. Y todos &nbsp;elevamos para siempre, con un profundo orgullo, ese especial sentimiento por haber participado y sentirse protagonistas&#8230;</p>
<p>
	Nunca nadie hizo m&aacute;s en defensa de los derechos humanos. No hay antecedentes. Y lo hizo cuando los que descolgaron cuadros se negaban a integrar la CONADEP&#8230; Y son tan infames que no lo recuerdan ni lo nombran el 24 de marzo&#8230; El orgullo de haberlo acompa&ntilde;ado no se puede transferir.</p>
<p>
	Fue un s&iacute;mbolo de lo que significa el compromiso. A lo largo del tiempo se va aprendiendo lo que eso significa: un total desprendimiento, a veces hasta ego&iacute;sta. Los pol&iacute;ticos son, a veces, justamente criticados. Pero a la pol&iacute;tica la atacan porque constituye la actividad m&aacute;s sana y trascendente que puede realizar el ser humano. Los que la atacan saben que s&oacute;lo con ella es posible la transformaci&oacute;n. Y la critican porque son los que quieren que todo siga igual.</p>
<p>
	Hoy, cuando parece que la corrupci&oacute;n y la mentira han llegado para quedarse su &nbsp;recuerdo tiene la coherencia de siempre: m&aacute;s libertad, m&aacute;s democracia, m&aacute;s justicia social.</p>
<p>
	&Eacute;l hizo volver a muchos. Cuando gan&oacute;, se dieron cuenta que sus exilios hab&iacute;an &nbsp;terminado.</p>
<p>
	Sab&iacute;an que si hubieran ganado los otros, los peronistas, no hubiera habido juntas militares juzgadas.</p>
<p>
	Nos cost&oacute; entenderlo cuando pact&oacute;. &iquest;Por qu&eacute; lo hizo? Con una paciencia infinita, Alfons&iacute;n lo explic&oacute; una y otra vez, y encima lo dej&oacute; por escrito en un libro imprescindible para los j&oacute;venes, que se llama &ldquo;Memoria pol&iacute;tica&rdquo;.</p>
<p>
	Alfons&iacute;n tambi&eacute;n transgredi&oacute;. Transgredi&oacute; mucho m&aacute;s de lo que muchos imaginan, en un momento en donde nadie transgred&iacute;a nada.</p>
<p>
	La derecha lo odiaba. La Sociedad Rural le dio vuelta la cara en Palermo. La Iglesia Cat&oacute;lica le hizo la vida imposible con la ley de divorcio.</p>
<p>
	Se jug&oacute; siempre. Tuvo claro que lo &uacute;nico que no era negociable era la democracia y la separaci&oacute;n de poderes.</p>
<p>
	Pidi&oacute; di&aacute;logo en todo momento, y a menudo no lo consigui&oacute;.</p>
<p>
	Ra&uacute;l Alfons&iacute;n fue un imprescindible. Un hombre que por m&eacute;ritos propios, por tenacidad, por patriotismo y por nobleza, ten&iacute;a la talla de un estadista.</p>
<p>
	A 72 horas de haber asumido la presidencia de la Naci&oacute;n, con las Fuerzas Armadas intactas, con los servicios de inteligencia intactos, con la estructura del genocidio en su lugar, firm&oacute; el decreto de enjuiciamiento a las juntas militares y a las c&uacute;pulas guerrilleras. El NUNCA MAS fue un ejemplo para el mundo, un caso sin precedentes.</p>
<p>
	No descolg&oacute; cuadros del Colegio Militar, no vocifer&oacute; contra gente impotente, no caz&oacute; leones en el zool&oacute;gico. Por eso, as&iacute; lo trataron los carapintadas.</p>
<p>
	&Eacute;ste es el Alfons&iacute;n que todos recordamos. El &nbsp;que siempre recordaremos. Un hombre de una bondad infinita. Un hombre que refund&oacute; la esperanza.</p>
<p>
	El hombre que fund&oacute; la democracia argentina. El hombre al que no quisieron escuchar los actuales gobernantes, cada vez que les pidi&oacute; que se bajaran de la soberbia y que aprendieran a dialogar.</p>
<p>
	Ojal&aacute; que alguna vez aprendan la lecci&oacute;n. Y aprendan que un ESTADISTA es un hombre que dijo, hizo y dej&oacute; lo que dijo, hizo y dej&oacute; Ra&uacute;l Alfons&iacute;n.</p>
<p>
	Un nombre que sabe a libertad.</p>
<p>
	Julio Fern&aacute;ndez Cort&eacute;s.</p>
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