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	<title>micheli &#8211; Diario Tiempo Digital</title>
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		<title>Micheli y Cecconato también escribieron la historia local</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Jun 2013 07:08:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
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	&quot;Hace poco se nos fue Juan&quot;, rememora con esa nostalgia propia de los tipos buenazos como &eacute;l. Y memoriosos, ni hablar. Es Cecconato, compinche necesario de Rodolfo Micheli en aquella delantera &eacute;pica de Independiente de los &acute;50 que pas&oacute; &iacute;ntegra a la selecci&oacute;n. En un rinc&oacute;n de sus legendarias historias tienen grabado a 9 de Julio, de ah&iacute; esta evocaci&oacute;n. Por eso no sorprende que Carlitos recuerde a Juan A&oacute;n, quien a mediados de los &acute;60 lo trajo a jugar a Defensores de la Boca, &quot;el equipo m&aacute;s humilde de todos y le ten&iacute;amos idea a uno que eran los bacanes&quot;, remarca. &quot;And&aacute;bamos con el tema de la carne con el &lsquo;Turco&rsquo;, me invit&oacute; a jugar all&aacute; y yo lo llev&eacute; a Leone, de Hurac&aacute;n. Juan viv&iacute;a por la avenida San Mart&iacute;n, frente a un parque hermoso&quot;, evoca con esa memoria tan firme como el juego que mostraba siendo un 8 de ida y vuelta. &quot;&iquest;Ya cumplen 150 a&ntilde;os?, &iquest;y cu&aacute;ntos habitantes tienen ahora?&quot;, alarga como para calentar la charla&#8230;</p>
<p>
	Es cuando interviene Cruz, wing izquierdo feliz por el encuentro para evocar el D&iacute;a del Futbolista fijado por el primer triunfo de Argentina a Inglaterra, el inapelable 3-1 del 14 de mayo del 53 en el estadio de River, con el inmortal golazo esquinado de Grillo que signific&oacute; el empate parcial, y la presencia de Per&oacute;n, &quot;al que fuimos a saludar al palco. Primero pas&oacute; Carlitos y despu&eacute;s yo&quot;, acota Micheli, quien aquel d&iacute;a oto&ntilde;al marc&oacute; el segundo mientras Grillo (quien tambi&eacute;n estuvo en 9 de Julio por los &acute;60 y no arregl&oacute; con un par de equipos para jugar) cerr&oacute; la cuenta.</p>
<p>
	&quot;Yo no actu&eacute; en 9 de Julio &ndash;recuerda el puntero izquierdo Cruz-, pero estuve en la casa de Juan A&oacute;n. Un d&iacute;a me levanto, voy al ba&ntilde;o y hay un tipo afeit&aacute;ndose. &iexcl;Era el &lsquo;Polaco&rsquo; Goyeneche!&quot;, a&uacute;n se asombra. Es lo que deja el f&uacute;tbol cuando los a&ntilde;os pasan pero la pelota de la vida sigue tan inflada como antes. Hoy Micheli defiende a los m&aacute;s necesitados desde esta Casa Mutual del Futbolista, en la porte&ntilde;a C&oacute;rdoba al 1600 y orienta e impulsa un equipo de f&uacute;tbol femenino en la zona norte del Gran Buenos Aires. Es el m&aacute;s arraigado con 9 de Julio y el que m&aacute;s aport&oacute; a la llegada de otros grandes.</p>
<p>
	&quot;A m&iacute; me dijo de ir all&aacute; Cecconato. Hab&iacute;a una amistad de varios muchachos de Independiente con Juan (A&oacute;n). Jugu&eacute; en cuatro equipos, Agust&iacute;n Alvarez en el 66, San Mart&iacute;n en el 66 en que fuimos campeones y en el 68, en el 67 en Libertad y en el 69 en Atl&eacute;tico. En San Mart&iacute;n llegu&eacute; a jugar contigo cuando vos ten&iacute;as 14, 15 a&ntilde;os (me dice como para regarle el ego a quien toma nota&#8230;). Tambi&eacute;n llev&eacute; a un tres, Ricardo Fern&aacute;ndez, de Racing, al &lsquo;Flaco&rsquo; Oscar Castro, que hab&iacute;a jugado en Platense; a Mousegne, nuestro &lsquo;dos&rsquo; de Independiente, a Libertad; al arquero Abraham a Atl&eacute;tico. Ah&iacute; me acompa&ntilde;&oacute; Campana, el de la dupla con Busico, que ven&iacute;a con el pase libre de Australia&hellip;Ah, y a San Mart&iacute;n tambi&eacute;n a Miguel Resnik, gran jugador de Hurac&aacute;n y que la rompi&oacute; en el f&uacute;tbol uruguayo. Un domingo le tir&eacute; un centro y no me olvido m&aacute;s el golazo de cabeza que hizo&#8230;&quot;. Cometo la osad&iacute;a de decirle que entre ambos le hicieron convertir un gol a quien esto escribe ante 12 de octubre, en el campeonato del 68, y &quot;Fito&quot;, despu&eacute;s de reflexionar con nostalgia acerca de varios de sus compa&ntilde;eros de entonces que &quot;ya no est&aacute;n&quot;, cuenta una an&eacute;cdota con sabor nuevejuliense&#8230;</p>
<p>
	&quot;Ustedes ten&iacute;an un monstruo, le dec&iacute;an &lsquo;Rabito&rsquo; (Oscar Andrada, el 9 de Once Tigres). Yo lo quer&iacute;a traer a Buenos Aires, hasta se lo hab&iacute;a comentado a Angel Labruna, quien me hab&iacute;a dicho que s&iacute;, pero ese chico no quiso. Qu&eacute; picard&iacute;a&hellip; Era encarador, r&aacute;pido, fuerte, ten&iacute;a su habilidad, pero se quiso quedar y creo que termin&oacute; en la polic&iacute;a&quot;, contin&uacute;a con el relato. Y no puede dejar de reiterar su recuerdo por Juan A&oacute;n. &quot;Quiero mucho a sus hijos&quot;, afirma Micheli. En ese momento se nos ocurre marcar en el celular el n&uacute;mero de Justo &ndash;hijo menor de Juan, hoy reconocido profesor de Educaci&oacute;n F&iacute;sica en Latinoam&eacute;rica-, y sin decirle qui&eacute;n le habla lo saca por con la primera palabra. Y lo mismo ocurre cuando escucha a Cecconato. &quot;&iexcl;Carliiitooossss!&quot;, se alcanza a escuchar la voz de Justo, reci&eacute;n llegado desde Colombia donde fue a dar varios cursos.</p>
<p>
	A veces uno piensa que esta gente no alcanza a comprender la dimensi&oacute;n que han tenido para tantas generaciones y m&aacute;s a&uacute;n para la gente del interior. Y le contamos a Cecconato una an&eacute;cdota que lo asombra y enorgullece&hellip; Un amigo en 9 de Julio por culpa suya perdi&oacute; nombre y apellido. &quot;C&oacute;mo es &eacute;so?&quot;, pregunta asombrado. &quot;Se llama Roberto Buffoni, pero desde que usted fue a jugar cerca de su casa, a Defensores de la Boca, a &eacute;l empezaron a decirle &lsquo;Cecconato&rsquo; porque jugaba muy bien. Y ya pasados los 60 a&ntilde;os, m&eacute;dico y todo, lo siguen conociendo s&oacute;lo por el apodo&quot;. Y es cuando uno piensa qu&eacute; bueno ser&iacute;a un gran encuentro futbolero organizado por la Liga al que se inviten referentes locales y for&aacute;neos ilustres, como para adherirse al festejo. Pero este es otro tema. Ahora es el tiempo del apret&oacute;n de manos, el agradecimiento por el tiempo otorgado y el afecto compartido en el idioma universal del f&uacute;tbol.</p>
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