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	<title>marinel ramos &#8211; Diario Tiempo Digital</title>
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		<title>Las palenqueras de Cartagena de Indias</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Sep 2013 06:13:48 +0000</pubDate>
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	&quot;Me bast&oacute; con dar un paso dentro de la muralla para verla en toda su grandeza a la luz malva de las seis de la tarde, y no pude reprimir el sentimiento de haber vuelto a nacer&hellip;&quot; (Vivir para contarla, Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez).</p>
<p>
	Palabras bellas y nunca mejor elegidas para contar lo que produce el impacto de un primer atardecer en una ciudad m&iacute;stica y deslumbrante como pocas.</p>
<p>
	La hermosa Cartagena de Indias, destino tur&iacute;stico privilegiado del Caribe colombiano, conserva el esp&iacute;ritu colonial de un pasado heroico y una mezcla arquitect&oacute;nica que fascina. La multiplicidad de sus facetas se respira por doquier, sobre las murallas que la protegen del mar se pueden ver parejas de enamorados ah&iacute; donde antes se disparaban ca&ntilde;ones. Y este lugar dif&iacute;cil de adjetivar de manera precisa tiene como s&iacute;mbolo cultural a una mujer. No sorprende que sea as&iacute; cuando se trata de un rinc&oacute;n rom&aacute;ntico y encantador.</p>
<p>
	Se las conoce como palenqueras a las mujeres vendedoras que se pasean por sus calles y playas luciendo vestidos de m&uacute;ltiples colores y cestas con productos regionales sobre las cabezas. Aunque el origen de su oficio muestra un costado quiz&aacute; no tan colorido y apacible como se le puede pedir a un destino vacacional. Herederas de una larga historia protagonizada por los esclavos negros que llegaron a Colombia durante la conquista espa&ntilde;ola, son ejemplo de lucha y perseverancia por la subsistencia propia y de sus familias.</p>
<p>
	Ya desde el siglo XVI hab&iacute;an comenzado a llegar esclavos al territorio de la actual Colombia, la mayor&iacute;a de ellos africanos. Las caracter&iacute;sticas de sometimiento y explotaci&oacute;n del r&eacute;gimen colonial hicieron que desde ese entonces la b&uacute;squeda de la libertad e independencia no cesara. Estos esclavos fueron los pioneros de la cruzada. Los que lograban huir empezaron a agruparse formando en lo alto de las monta&ntilde;as unos asentamientos ocultos llamados palenques, ya que se proteg&iacute;an de la amenazas externas con un corral de palos, a modo de peque&ntilde;a fortificaci&oacute;n. Y as&iacute; la palabra palenque pas&oacute; a ser sin&oacute;nimo de refugio y libertad; toda persona que llegaba a formar parte de uno era autom&aacute;ticamente libre.</p>
<p>
	Hubo muchos asentamientos de este tipo, pero el m&aacute;s conocido por su magnitud es el de San Basilio de Palenque, considerado como el primer pueblo libre de esclavos de Latinoam&eacute;rica. Est&aacute; ubicado a 50 kil&oacute;metros de la ciudad de Cartagena, entre ci&eacute;nagas y monta&ntilde;as.</p>
<p>
	Hoy, para ganarse el sustento, las mujeres de San Basilio se ponen el traje de palenqueras y se dedican a la venta ambulante. Recorren las calles luciendo largos faldones floreados o del color de la bandera colombiana: amarillo, azul y rojo. Es com&uacute;n verlas tambi&eacute;n con el cabello envuelto en un pa&ntilde;uelo.</p>
<p>
	Se las escucha pregonar &quot;alegr&iacute;as y cocadas&quot; (dos dulces t&iacute;picos) mientras mueven sus caderas y sostienen en las cabezas la ponchera, recipiente en el que ofrecen frutas y otras delicias caseras propias de la regi&oacute;n.</p>
<p>
	Referente visual de la ciudad amurallada, imagen de los principales cat&aacute;logos tur&iacute;sticos de Colombia y tambi&eacute;n de eventos como el Reinado Nacional de Belleza, las palenqueras son la huella de un rico pasado colonial y multi&eacute;tnico que cuenta tambi&eacute;n con un monumento de bronce en la Avenida Paseo del Pescador.</p>
<p>
	La visita a la ciudad amurallada (centro hist&oacute;rico) es un hito obligado del recorrido por Cartagena, como lo es tambi&eacute;n la foto con las vendedoras que, a cambio de una colaboraci&oacute;n a voluntad, sonr&iacute;en y posan bien dispuestas. Pero adem&aacute;s de ubicarse en lugares estrat&eacute;gicos del casco hist&oacute;rico, algunas prefieren trabajar en las concurridas playas de Bocagrande. Los tiempos modernos fueron transformando el oficio pero pareciera que no han tra&iacute;do horizontes diferentes de la venta ambulante para estas mujeres. Por eso se las ve desde temprano caminar sobre la arena en busca de clientela. Esta vez no lo hacen vestidas con el atuendo tradicional sino con ropa m&aacute;s deportiva y casual que les permite soportar las elevadas temperaturas.</p>
<p>
	Mientras los turistas toman sol, se acercan para ofrecerles alg&uacute;n dulce o tambi&eacute;n, a fuerza de rebusc&aacute;rselas para ganarse sus ingresos, una sesi&oacute;n de masajes o un peinado de trenzas africanas adornadas con bolitas de colores.</p>
<p>
	&quot;Amiga, masajes&quot;, &quot;amiga, trenzas&quot;, repite la palenquera de manera incesante hasta bien entrado el atardecer. Y as&iacute; como el sol se despide para descansar en su lecho de mar, la palenquera se despide de la playa y de las calles hasta el nuevo d&iacute;a, para volver temprano a lucir sus colores y, sonriendo, ofrecer dulces y un poco de la alegr&iacute;a de Colombia.</p>
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