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	<title>María Estela Martínez de Perón &#8211; Diario Tiempo Digital</title>
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		<title>En el día que María Estela Martínez de Perón cumple 90 años de vida</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Tiempo 9 de Julio]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Feb 2021 07:46:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[9 de julio]]></category>
		<category><![CDATA[María Estela Martínez de Perón]]></category>
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					<description><![CDATA[Primera Parte: Presentaci&#243;n de los actores En 1955 el cantaba boleros. Ella tocaba el piano y bailaba. Jos&#233; L&#243;pez ten&#237;a 39 a&#241;os, Mar&#237;a Mart&#237;nez ten&#237;a 24. Se ver&#237;an por primera&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Primera Parte: Presentaci&oacute;n de los actores</strong></p>
<p>En 1955 el cantaba boleros. Ella tocaba el piano y bailaba. Jos&eacute; L&oacute;pez ten&iacute;a 39 a&ntilde;os, Mar&iacute;a Mart&iacute;nez ten&iacute;a 24. Se ver&iacute;an por primera vez 11 a&ntilde;os m&aacute;s tarde Juan Domingo Per&oacute;n, de 59, comenzaba su largo exilio. Pas&oacute; muchos meses en Paraguay y sigui&oacute; hasta Panam&aacute;. All&iacute; conoci&oacute; a Mart&iacute;nez, quien abandon&oacute; su compa&ntilde;&iacute;a en gira y se qued&oacute; como secretaria de Per&oacute;n. Despu&eacute;s se casaron, en Espa&ntilde;a.</p>
<p>Antes de ese encuentro solo hay anodinos recuerdos de provincia. Su nacimiento en La Rioja, hija de un alto funcionario de un banco oficial, sus buenas calificaciones en la escuela primaria, sus estudios de m&uacute;sica teatro y danzas. Per&oacute;n reci&eacute;n recurri&oacute; a ella para una misi&oacute;n pol&iacute;tica al cabo de 10 a&ntilde;os, porque Augusto Vandor le discut&iacute;a la conducci&oacute;n del peronismo y no confiaba en nadie para enfrentarlo. En 1966 la envi&oacute; a la Argentina para representarlo en la campa&ntilde;a electoral por la gobernaci&oacute;n de Mendoza.</p>
<p>Recuerdo ese domingo del 66 que, en esta ciudad de Nueve de Julio, Mart&iacute;nez se reuni&oacute; con dirigentes del peronismo local bajo el lema &ldquo;de pie junto a Per&oacute;n&rdquo;.</p>
<p>Asisti&oacute; a misa de 10 hs. donde yo oficiaba de monaguillo. Comulg&oacute; por encima de la patena que yo sosten&iacute;a con mi mano izquierda, encabezando una numerosa fila de dirigentes, a quienes el padre Lazaleta les suministr&oacute; el sacramento de la eucarist&iacute;a, Blanco segundo, Ares tercero, Bellicio cuarto y se me escapa de la memoria. Blanco siempre me neg&oacute; la presencia de L&oacute;pez en aquella hist&oacute;rica jornada, pese a que se lo vio mientras aguardaba (diarios locales de la &eacute;poca que fotografiaron la escena, una de las fotos la reservo en mi poder como valioso testimonio).</p>
<p>Con una carpeta de recortes y una vieja fotograf&iacute;a que lo mostraba de uniforme trepado al auto descubierto de Per&oacute;n, L&oacute;pez se ofreci&oacute; para integrar la custodia de Mart&iacute;nez. Su biograf&iacute;a no era menos desva&iacute;da. Hijo de un inmigrante espa&ntilde;ol, jug&oacute; al futbol, cant&oacute; en los bailes de un club de Saavedra, trabaj&oacute; como pe&oacute;n en una f&aacute;brica textil, fue cabo de la polic&iacute;a, milit&oacute; en un comit&eacute; radical, se cas&oacute;, tuvo una hija.</p>
<p>Los dos hab&iacute;an seguido similares l&iacute;neas de fuga hacia regiones fant&aacute;sticas, ella en un templo espiritista de Mataderos, el por medio de la magia blanca de Umbanda y la logia &ldquo;Anael&rdquo;. Cuando Mart&iacute;nez concluy&oacute; su misi&oacute;n en Mendoza y Buenos Aires, L&oacute;pez la sigui&oacute; a Espa&ntilde;a, donde las afinidades ocultistas le franquearon el acceso a la residencia de los Per&oacute;n. A fines de 1966 ya trabajaba como asistente en Puerta de Hierro.</p>
<p>Continuar&aacute;&#8230;</p>
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		<title>En el día que María Estela Martínez de Perón cumple 90 años de vida</title>
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					<description><![CDATA[Primera Parte: Presentaci&#243;n de los actores En 1955 el cantaba boleros. Ella tocaba el piano y bailaba. Jos&#233; L&#243;pez ten&#237;a 39 a&#241;os, Mar&#237;a Mart&#237;nez ten&#237;a 24. Se ver&#237;an por primera&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Primera Parte: Presentaci&oacute;n de los actores</strong></p>
<p>En 1955 el cantaba boleros. Ella tocaba el piano y bailaba. Jos&eacute; L&oacute;pez ten&iacute;a 39 a&ntilde;os, Mar&iacute;a Mart&iacute;nez ten&iacute;a 24. Se ver&iacute;an por primera vez 11 a&ntilde;os m&aacute;s tarde Juan Domingo Per&oacute;n, de 59, comenzaba su largo exilio. Pas&oacute; muchos meses en Paraguay y sigui&oacute; hasta Panam&aacute;. All&iacute; conoci&oacute; a Mart&iacute;nez, quien abandon&oacute; su compa&ntilde;&iacute;a en gira y se qued&oacute; como secretaria de Per&oacute;n. Despu&eacute;s se casaron, en Espa&ntilde;a.</p>
<p>Antes de ese encuentro solo hay anodinos recuerdos de provincia. Su nacimiento en La Rioja, hija de un alto funcionario de un banco oficial, sus buenas calificaciones en la escuela primaria, sus estudios de m&uacute;sica teatro y danzas. Per&oacute;n reci&eacute;n recurri&oacute; a ella para una misi&oacute;n pol&iacute;tica al cabo de 10 a&ntilde;os, porque Augusto Vandor le discut&iacute;a la conducci&oacute;n del peronismo y no confiaba en nadie para enfrentarlo. En 1966 la envi&oacute; a la Argentina para representarlo en la campa&ntilde;a electoral por la gobernaci&oacute;n de Mendoza.</p>
<p>Recuerdo ese domingo del 66 que, en esta ciudad de Nueve de Julio, Mart&iacute;nez se reuni&oacute; con dirigentes del peronismo local bajo el lema &ldquo;de pie junto a Per&oacute;n&rdquo;.</p>
<p>Asisti&oacute; a misa de 10 hs. donde yo oficiaba de monaguillo. Comulg&oacute; por encima de la patena que yo sosten&iacute;a con mi mano izquierda, encabezando una numerosa fila de dirigentes, a quienes el padre Lazaleta les suministr&oacute; el sacramento de la eucarist&iacute;a, Blanco segundo, Ares tercero, Bellicio cuarto y se me escapa de la memoria. Blanco siempre me neg&oacute; la presencia de L&oacute;pez en aquella hist&oacute;rica jornada, pese a que se lo vio mientras aguardaba (diarios locales de la &eacute;poca que fotografiaron la escena, una de las fotos la reservo en mi poder como valioso testimonio).</p>
<p>Con una carpeta de recortes y una vieja fotograf&iacute;a que lo mostraba de uniforme trepado al auto descubierto de Per&oacute;n, L&oacute;pez se ofreci&oacute; para integrar la custodia de Mart&iacute;nez. Su biograf&iacute;a no era menos desva&iacute;da. Hijo de un inmigrante espa&ntilde;ol, jug&oacute; al futbol, cant&oacute; en los bailes de un club de Saavedra, trabaj&oacute; como pe&oacute;n en una f&aacute;brica textil, fue cabo de la polic&iacute;a, milit&oacute; en un comit&eacute; radical, se cas&oacute;, tuvo una hija.</p>
<p>Los dos hab&iacute;an seguido similares l&iacute;neas de fuga hacia regiones fant&aacute;sticas, ella en un templo espiritista de Mataderos, el por medio de la magia blanca de Umbanda y la logia &ldquo;Anael&rdquo;. Cuando Mart&iacute;nez concluy&oacute; su misi&oacute;n en Mendoza y Buenos Aires, L&oacute;pez la sigui&oacute; a Espa&ntilde;a, donde las afinidades ocultistas le franquearon el acceso a la residencia de los Per&oacute;n. A fines de 1966 ya trabajaba como asistente en Puerta de Hierro.</p>
<p>Continuar&aacute;&#8230;</p>
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