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	<title>ing agr. pablo richmond &#8211; Diario Tiempo Digital</title>
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		<title>El Carburador</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2018/10/06/el-carburador/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Tiempo 9 de Julio]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Oct 2018 07:57:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Campo]]></category>
		<category><![CDATA[9 de julio]]></category>
		<category><![CDATA[aer inta 9 de julio]]></category>
		<category><![CDATA[El Carburador]]></category>
		<category><![CDATA[empresa agropecuaria]]></category>
		<category><![CDATA[ing agr. pablo richmond]]></category>
		<category><![CDATA[productor]]></category>
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					<description><![CDATA[El lector de este art&#237;culo recordar&#225; seguramente, un componente de los autos ya pr&#225;cticamente ca&#237;do en desuso: el carburador, reemplazado en los motores nafteros por la inyecci&#243;n electr&#243;nica. Si pedimos&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El lector de este art&iacute;culo recordar&aacute; seguramente, un componente de los autos ya pr&aacute;cticamente ca&iacute;do en desuso: el carburador, reemplazado en los motores nafteros por la inyecci&oacute;n electr&oacute;nica.<br />
Si pedimos a Google que nos lo defina, nos dir&aacute; lo siguiente:<br />
&ldquo;Dispositivo mec&aacute;nico de un motor de explosi&oacute;n destinado a pulverizar el carburante y mezclarlo homog&eacute;neamente con el aire en las proporciones convenientes para satisfacer las condiciones de explosi&oacute;n que permitan el funcionamiento del motor.&rdquo;<br />
Muchas veces, como despreocupados conductores, pensamos solo en cargar combustible a nuestro veh&iacute;culo, pero olvidamos otros ingredientes necesarios para producir las explosiones que generan la fuerza necesaria para moverlo: el aire y la chispa que enciende la explosi&oacute;n en los cilindros del motor.<br />
A esta altura, usted podr&iacute;a preguntarse si est&aacute; leyendo un art&iacute;culo sobre temas agropecuarios o un viejo n&uacute;mero de la revista &ldquo;Mec&aacute;nica Popular&rdquo;. Aguante un poco m&aacute;s, lea y&#8230; entender&aacute; la relaci&oacute;n!!!<br />
El productor rural, al igual que la figura del carburador que elegimos para ilustrar el tema, cumple, entre otras, la funci&oacute;n de combinar elementos: A trav&eacute;s de sus decisiones de manejo logra las proporciones de &ldquo;ingredientes productivos&rdquo; para mover el &ldquo;veh&iacute;culo&rdquo; de su producci&oacute;n agropecuaria.</p>
<p>As&iacute; como dijimos que necesitamos combustible, aire y chispa para mover un veh&iacute;culo, el imaginario carburador que mueve la producci&oacute;n del establecimiento debe combinar, en lo posible en forma &oacute;ptima, muchos m&aacute;s ingredientes. Son innumerables, complejos y van desde los factores b&aacute;sicos que rigen el funcionamiento de las plantas hasta aspectos que hacen al conocimiento, las eficiencias de los procesos agr&iacute;colas y ganaderos, de comercializaci&oacute;n, etc.<br />
El comportamiento de algunos de estos aspectos est&aacute;n fuera de su alcance de decisi&oacute;n. Un ejemplo com&uacute;n es la cantidad y oportunidad de las lluvias. Est&aacute; siempre presente en las expectativas: C&oacute;mo vendr&aacute; la campa&ntilde;a: Ni&ntilde;o?, Ni&ntilde;a?, Neutro?. Pero es necesario puntualizar algo generalmente olvidado: &eacute;l puede hacer mucho, a trav&eacute;s del manejo acumulado en el tiempo, para que su campo est&eacute; en condiciones de aprovechar &oacute;ptimamente esas lluvias, o mitigar en parte el efecto de una sequ&iacute;a: que su suelo presente mejores condiciones para que infiltre el agua y pueda acumularse eficazmente en el horizonte explorado por las ra&iacute;ces. Pensemos que una capa compactada puede minimizar el ingreso de agua al suelo. Por m&aacute;s que llueva, las ra&iacute;ces pueden permanecer en condiciones de sequ&iacute;a, y el agua ca&iacute;da tomar&aacute; el camino de acumularse improductivamente en el bajo m&aacute;s pr&oacute;ximo.<br />
Tengamos en cuenta que las decisiones del productor siempre tienen efecto sobre aspectos como la compactaci&oacute;n o no de ese suelo, la ganancia o p&eacute;rdida de Materia Org&aacute;nica, fertilidad, etc. Las charlas organizadas donde se difunden las expectativas clim&aacute;ticas para el a&ntilde;o son siempre un &eacute;xito de participaci&oacute;n. Deber&iacute;amos llenar tambi&eacute;n los salones cuando se difunden conceptos sobre c&oacute;mo ser m&aacute;s eficientes en la captaci&oacute;n del agua, en el cuidado del suelo y en la eficiencia en la producci&oacute;n&hellip;<br />
En definitiva, maneja el productor los diferentes aspectos de los cultivos que le permitan aprovechar mejor las caracter&iacute;sticas del suelo y las condiciones ambientales: especies, cultivares, fechas y densidades de siembra, espaciamientos, control de malezas, aspectos sanitarios referentes a plagas y enfermedades etc. Trata de dar las mejores condiciones para que su cultivo, agr&iacute;cola o forrajero, aproveche de la mejor manera la fertilidad, el agua y la radiaci&oacute;n para desarrollar lo m&aacute;s eficientemente posible el proceso de fotos&iacute;ntesis.</p>
<p>Pero volviendo al inicio del art&iacute;culo, habl&aacute;bamos de factores que olvidamos frecuentemente.<br />
Dec&iacute;amos al respecto que el conductor olvida la importancia del aire y la chispa en la combusti&oacute;n. Al igual que un veh&iacute;culo funciona mal con un motor defectuoso, pierde potencia, echa humo o no de acuerdo a la mezcla de aire y carburante &ldquo;rica&rdquo; o &ldquo;pobre&rdquo;, el sistema de producci&oacute;n agropecuario presenta tambi&eacute;n p&eacute;rdidas de eficiencia que lo alejan de su potencial. En el caso del suelo, a corto o a largo plazo muestra signos de mal funcionamiento tambi&eacute;n cuando se acumulan en el tiempo decisiones desacertadas para su &ldquo;salud&rdquo;: p&eacute;rdida de materia org&aacute;nica, fertilidad, acidificaci&oacute;n, p&eacute;rdida de estabilidad estructural, encostramientos, compactaci&oacute;n, etc.<br />
Entre los factores poco tenidos en cuenta, pocas veces hablamos tampoco del aprovechamiento de la radiaci&oacute;n solar, m&aacute;s all&aacute; de lo mencionado como espaciamiento de hileras, estructura y distribuci&oacute;n de plantas.<br />
La radiaci&oacute;n solar, es en s&iacute; misma otro recurso, una fuente de energ&iacute;a que a lo largo del a&ntilde;o est&aacute; disponible para acumular carbono. A mayor cantidad de tiempo en el a&ntilde;o que el suelo est&eacute; cubierto de cultivos, especialmente cuando la disponibilidad de humedad por lluvias y napa es abundante, estaremos fijando carbono, destinado a formar tejidos vegetales que se traducir&aacute;n en forraje, grano, aceite, etc.<br />
Tener el suelo descubierto, improductivo, en barbecho durante largos per&iacute;odos no garantiza disponer de m&aacute;s agua para el cultivo siguiente. Da m&aacute;s oportunidad al encostramiento superficial por el impacto de la lluvia, a la erosi&oacute;n, al lavado o volatilizaci&oacute;n de nutrientes y a la instalaci&oacute;n de poblaciones de malezas, cada vez m&aacute;s dif&iacute;ciles de controlar.<br />
Otro destino de ese carbono fijado, aparte de la producci&oacute;n de granos o forraje, e igualmente importante en el largo plazo para la empresa, es el aporte al suelo a trav&eacute;s de los rastrojos, las ra&iacute;ces de cultivos, cultivos de cobertura, opciones generadoras de materia org&aacute;nica. Son innumerables los art&iacute;culos que se han publicado expresando la necesidad de conservarla en el suelo.<br />
Debemos pensar, al igual que consideramos la eficiencia en el uso del agua y de la fertilidad, en cuan eficientes somos a lo largo del a&ntilde;o en captar para nuestro sistema un recurso gratuito: la radiaci&oacute;n solar, fijando CO2 que con un correcto manejo se traduce en producci&oacute;n, carbono del suelo, fertilidad y sustentabilidad.<br />
En definitiva, deber&iacute;amos introducir en nuestro esquema de razonamiento productivo dos nuevos conceptos, nuevas cosechas aparte de las tradicionales de granos y forrajes:<br />
Cosecha de agua: que proporci&oacute;n de la precipitaci&oacute;n ca&iacute;da estamos aprovechando realmente en nuestra explotaci&oacute;n para producci&oacute;n y que parte no ingresa al suelo y se evapora de la superficie o termina en el bajo. En definitiva, cuan eficientes somos en captarla y aprovecharla.<br />
Cosecha de radiaci&oacute;n: Que proporci&oacute;n de la radiaci&oacute;n solar que llega a la superficie de nuestro campo durante todo el a&ntilde;o se traduce efectivamente en carbono fijado que se transformar&aacute; efectivamente en productos vegetales, carne, leche y especialmente materia org&aacute;nica del suelo.<br />
Este tipo de ideas, invitan a dejar por un momento la visi&oacute;n de corto plazo, para enfocarnos hacia donde nos dirigimos, mediante la combinaci&oacute;n de los factores que hacen a la producci&oacute;n, en el largo plazo. Desarrollar la capacidad de observaci&oacute;n de la evoluci&oacute;n del sistema suelo-atm&oacute;sfera-cultivos (agr&iacute;colas o forrajeros) y la capacitaci&oacute;n constantes resultan fundamentales.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Suelo: Un universo invisible bajo nuestros cultivos</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2018/06/18/suelo-un-universo-invisible-bajo-nuestros-cultivos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Tiempo 9 de Julio]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Jun 2018 07:04:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Campo]]></category>
		<category><![CDATA[9 de julio]]></category>
		<category><![CDATA[ing agr. pablo richmond]]></category>
		<category><![CDATA[inta 9 de julio]]></category>
		<category><![CDATA[Suelo: Un universo invisible bajo nuestros cultivos]]></category>
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					<description><![CDATA[En el &#250;ltimo a&#241;o, en la regi&#243;n pampeana, hemos pasado alternativamente de una situaci&#243;n de exceso de humedad a una sequ&#237;a que result&#243; de las m&#225;s importantes de los &#250;ltimos&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En el &uacute;ltimo a&ntilde;o, en la regi&oacute;n pampeana, hemos pasado alternativamente de una situaci&oacute;n de exceso de humedad a una sequ&iacute;a que result&oacute; de las m&aacute;s importantes de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En este oto&ntilde;o de 2.018, nuevamente hemos tenido precipitaciones abundantes. En la historia de nuestra regi&oacute;n, estas situaciones extremas se repiten y alternan a lo largo de los a&ntilde;os.<br />
Estas variaciones meteorol&oacute;gicas repercuten sobre el suelo agr&iacute;cola de muy diversas formas. Podemos enumerar entre ellas factores como la temperatura del suelo, la mineralizaci&oacute;n de la materia org&aacute;nica y la liberaci&oacute;n de nutrientes, la p&eacute;rdida de algunos de ellos por lixiviaci&oacute;n o volatilizaci&oacute;n, la aireaci&oacute;n, la dureza, la vida de la masa microbiana y de la microflora y fauna, el crecimiento de ra&iacute;ces que a su vez repercute en la creaci&oacute;n de poros, etc. Pero un aspecto important&iacute;simo es el referido a las variaciones en el almacenamiento de humedad en el perfil que exploran las ra&iacute;ces, factor de importancia en el rendimiento de los cultivos. Existen trabajos que muestran una marcada relaci&oacute;n entre el agua almacenada en el suelo a la siembra con el rendimiento de los cultivos, especialmente los de invierno.<br />
Tambi&eacute;n el exceso o d&eacute;ficit de precipitaciones se relaciona con las variaciones en la profundidad de la napa fre&aacute;tica. &Eacute;sta puede actuar como limitante de la producci&oacute;n cuando se encuentra cercana a la superficie, limitando el desarrollo de las ra&iacute;ces. En &eacute;pocas de sequ&iacute;a, como en el &uacute;ltimo verano, si se encuentra a una profundidad tal que las ra&iacute;ces pueden alcanzar el frente h&uacute;medo originado desde la napa por capilaridad, la misma pasa a ser una fuente de humedad indispensable para el desarrollo de los cultivos.<br />
El productor interesado en hacer un manejo m&aacute;s eficiente de su principal recurso, el suelo, deber&iacute;a conocer los principios b&aacute;sicos de la compleja interacci&oacute;n que se produce entre el suelo, el cultivo (agr&iacute;cola o forrajero) y la atm&oacute;sfera. En este art&iacute;culo se presentan principios b&aacute;sicos de la relaci&oacute;n entre el suelo y el agua.<br />
Queda claro que es bueno contar con una adecuada reserva de agua en el perfil explorado por las ra&iacute;ces. Funcionar&aacute; como un buffer ante las variaciones de las precipitaciones dentro de una campa&ntilde;a agr&iacute;cola. Pero &iquest;como se forma? &iquest;En virtud de que factores esta reserva puede ser mayor o menor?<br />
La podemos visualizar como un sistema din&aacute;mico con entradas y salidas de agua. El abastecimiento ser&aacute;, en nuestro sistema de secano, por las precipitaciones y en algunos casos por humedad proveniente de la napa. Las p&eacute;rdidas estar&aacute;n dadas por la evaporaci&oacute;n del suelo, la transpiraci&oacute;n de las plantas y el agua que se pierde en profundidad por lixiviaci&oacute;n fuera del alcance de las ra&iacute;ces.<br />
Un primer factor a considerar es que el agua pueda penetrar efectivamente en el perfil. Suelos que han sido laboreados durante muchos a&ntilde;os, con un manejo que haya provocado una disminuci&oacute;n excesiva de la materia org&aacute;nica, son proclives a perder estabilidad de su estructura. Esto provoca que ante presiones, por ej de rodados que compriman los poros, o el impacto de las gotas de lluvia se dispersen las part&iacute;culas, tapando los poros, impidiendo la infiltraci&oacute;n. En evaluaciones realizadas sobre huellas de maquinaria en nuestra zona, se han comprobado situaciones en que pr&aacute;cticamente no se registra ingreso de agua al suelo. En estos casos de encostramientos o compactaciones superficiales, es posible que aunque se registren lluvias, una proporci&oacute;n variable del agua ca&iacute;da escurra hacia los bajos, donde no reporta ninguna utilidad. En este sentido, la siembra directa se define como una pr&aacute;ctica que da mayor oportunidad de ingreso del agua al suelo. Compactaciones a diferentes profundidades pueden impedir el pasaje del agua, haciendo que la reserva h&iacute;drica del suelo se limite a una determinada capa de suelo. Del mismo modo pueden llegar a limitar el desarrollo de las ra&iacute;ces.<br />
La figura 1 muestra los tipos y profundidades m&aacute;s comunes de compactaci&oacute;n en el suelo de acuerdo a su causal.<br />
Figura 1. Compactaciones ed&aacute;ficas<br />
El ingreso del agua al suelo, como el movimiento dentro del perfil, el almacenamieno y la disponibilidad para los cultivos est&aacute; &iacute;ntimamente relacionado con una propiedad: La porosidad. &Eacute;sta se define como la proporci&oacute;n no ocupada por part&iacute;culas s&oacute;lidas de un determinado volumen de suelo. La Figura 2 representa una porci&oacute;n de suelo, donde se diferencian los s&oacute;lidos y el espacio poroso que puede estar ocupado por aire o agua de acuerdo al contenido h&iacute;drico.<br />
Figura 2. Porosidad del suelo.<br />
En un sentido figurado podr&iacute;amos representar que bajo el cultivo, en nuestro lote, disponemos de un sistema de &ldquo;ca&ntilde;er&iacute;as&rdquo; (Figura 3) cuyas funciones son permitir el ingreso, conducci&oacute;n y almacenamiento de agua, la disoluci&oacute;n de nutrientes disponibles para la planta y la aireaci&oacute;n, aportando el ox&iacute;geno necesario para la vida.<br />
Figura 3: Representaci&oacute;n esquem&aacute;tica del sistema poroso.<br />
En la Figura 3 vemos que se clasifican diferentes tipos de poro de acuerdo a su di&aacute;metro:<br />
&nbsp;Microporos: Son los de menor calibre, menor a 0,2 micrones. Est&aacute;n determinados por la textura del suelo (tama&ntilde;o de las part&iacute;culas) y su funci&oacute;n es el almacenamiento de humedad. En algunos casos esta humedad no est&aacute; disponible para el cultivo como se explica m&aacute;s adelante.<br />
Mesoporos; De un di&aacute;metro medio, entre 0,2 y 9 micrones. A mayor di&aacute;metro pasan a estar determinados en mayor medida por la estructura (forma en que las part&iacute;culas se aglutinan creando agregados). Cumplen funciones de almacenamiento de agua &uacute;til para las plantas y los mayores comienzan a tener funci&oacute;n de conducci&oacute;n.<br />
Macroporos, mayores de 9 micrones. Determinados por la estructura y por la acci&oacute;n de las ra&iacute;ces y la fauna ed&aacute;fica. Permiten el ingreso de agua al perfil, su conducci&oacute;n y la aireaci&oacute;n del suelo. Resultan indispensables para el desarrollo del sistema radicular. Si tenemos en cuenta que en los procesos de compactaci&oacute;n la porosidad disminuye principalmente a costa de los macroporos, se comprende qu&eacute; aspectos del funcionamiento del sistema se ver&aacute;n m&aacute;s afectados.<br />
Para comprender el rol de transporte o almacenamiento de agua de cada tipo de poro es necesario conocer que el contenido h&iacute;drico del suelo es retenido con una determinada fuerza (potencial m&aacute;trico) inversamente proporcional al di&aacute;metro de los mismos. Las plantas pueden extraer humedad hasta un determinado nivel de potencial que en promedio se ubica en las 15 atm&oacute;sferas. Este punto l&iacute;mite es denominado Punto de marchitez permanente (PMP). O sea que existe un nivel de humedad en el suelo no aprovechable por el cultivo. Esta situaci&oacute;n se da cuando el contenido es tan bajo que el agua est&aacute; solo retenida en los poros de menor di&aacute;metro entre los microporos (Figura 3). En una sequ&iacute;a extrema, la planta muere porque no puede extraer la escasa humedad residual y contin&uacute;a perdiendo agua por transpiraci&oacute;n.<br />
En contenidos h&iacute;dricos superiores al PMP, el agua est&aacute; contenida en los microporos de mayor di&aacute;metro y mesoporos. Esta es la reserva de humedad para el cultivo.<br />
A medida que la disponiblilidad h&iacute;drica sigue aumentando, el agua va saturando los mesoporos. Cada vez la fuerza que la retiene es menor a mayor di&aacute;metro. Se llega as&iacute; a los mesoporos m&aacute;s grandes y macroporos, que no pueden retener todo su volumen en agua y permiten que la misma se desplace dentro del perfil del suelo por acci&oacute;n de la gravedad. Este punto se denomina Capacidad de Campo (CC) que en promedio se ubica en valores de potencial de 0,33 atm&oacute;sferas. Contenidos h&iacute;dricos superiores a la capacidad de campo permiten la circulaci&oacute;n del agua, que no es retenida. El diferencial en contenido entre CC y PMP es lo que denominamos agua &uacute;til para los cultivos.<br />
La Figura 4 muestra el contenido de agua &uacute;til (available water) en porcentaje de volumen entre CC (field capacity) y PMP (wilting coefficient), para diferentes texturas de suelo, desde part&iacute;culas m&aacute;s grandes, arenas (sand) a menores, arcillas (clay).<br />
Figura 4: relaci&oacute;n entre textura y retenci&oacute;n de humedad<br />
La curva superior (Capacidad de Campo), muestra que los suelos arenosos poseen la menor capacidad de retenci&oacute;n h&iacute;drica. Los suelos francos, ubicados en el centro del gr&aacute;fico, presentan alta capacidad de retenci&oacute;n total y los mayores vol&uacute;menes de agua &uacute;til. Al contener mayor proporci&oacute;n de microporos que los arenosos tambi&eacute;n aumenta el agua retenida no disponible para los cultivos. Los arcillosos, ubicados a la derecha del gr&aacute;fico, presentan la mayor capacidad de retenci&oacute;n h&iacute;drica total, pero debido a su alta proporci&oacute;n de microporos, son los que tienen una mayor cantidad de humedad no aprovechable por los cultivos. L&oacute;gicamente, otros factores como la historia de manejo, la degradaci&oacute;n f&iacute;sica y el contenido de materia org&aacute;nica pueden generar variaciones de estas proporciones dentro de una misma clase textural.<br />
Este breve resumen, referido solo a aspectos b&aacute;sicos del funcionamiento h&iacute;drico del suelo, muestra que bajo la superficie se desarrollan procesos e interacciones complejas. Su mayor conocimiento permite dar mayor certidumbre sobre el efecto a corto, mediano o largo plazo de las decisiones de manejo. Esto explica que de acuerdo a las decisiones tomadas a lo largo de los a&ntilde;os, lotes de similares caracter&iacute;sticas puedan registrar variaciones en su comportamiento h&iacute;drico ante situaciones extremas.<br />
Las diversas pr&aacute;cticas de conservaci&oacute;n del suelo que a lo largo de los a&ntilde;os el INTA viene sugiriendo, tienden a preservar la salud y potencial productivo del principal capital del productor.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Un método biológico para atenuar la compactación en siembra directa?</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2013/09/10/un-metodo-biologico-para-atenuar-la-compactacion-en-siembra-directa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tiempo diario]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Sep 2013 07:22:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Campo]]></category>
		<category><![CDATA[Soc. Rural]]></category>
		<category><![CDATA[aer inta 9 de julio]]></category>
		<category><![CDATA[ing agr. pablo richmond]]></category>
		<category><![CDATA[suelos agrÍcolas]]></category>
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					<description><![CDATA[Es habitual que los suelos que se manejan en sistemas de siembra directa sufran procesos de compactaci&#243;n derivados de la ausencia de remoci&#243;n, al reacomodamiento de part&#237;culas y al pasaje&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>
	Es habitual que los suelos que se manejan en sistemas de siembra directa sufran procesos de compactaci&oacute;n derivados de la ausencia de remoci&oacute;n, al reacomodamiento de part&iacute;culas y al pasaje de maquinarias. Esto determina un endurecimiento y un aumento de la resistencia a la penetraci&oacute;n. Este proceso se hace muy notorio a profundidades de 20-35 cm, pudiendo llegar a limitar el desarrollo de las ra&iacute;ces de los cultivos.</p>
<p>
	Cuando la cantidad de poros de un di&aacute;metro superior a 100 micrones es escasa, las ra&iacute;ces deben mover las part&iacute;culas de la fase s&oacute;lida del suelo dificultando su crecimiento si encuentran elevada resistencia a la penetraci&oacute;n .</p>
<p>
	En virtud a este problema, hace a&ntilde;os se comenzaron a desarrollar descompactadores de suelo que trabajan en profundidad, sin un disturbio significativo de la cobertura del suelo en lotes manejados en siembra directa.</p>
<p>
	Los antecedentes de su utilizaci&oacute;n (ej, Para-till, Para-plow), muestran claramente un descenso de la resistencia a la penetraci&oacute;n. No obstante los resultados en diversas experiencias y regiones son diversos en lo que respecta al crecimiento radicular y el rendimiento de los cultivos.</p>
<p>
	Una alternativa complementaria a la anterior, podr&iacute;a ser el aprovechamiento del efecto de las ra&iacute;ces de cultivos con fuertes ra&iacute;ces pivotantes, capaces de penetrar estos horizontes densificados en condiciones normales de humedad.</p>
<p>
	Trabajos de la FAO realizados en otras regiones de Am&eacute;rica han probado esta herramienta, utilizando las ra&iacute;ces de la vegetaci&oacute;n natural o de cultivos de cobertura sembrados para actuar como subsoladores biol&oacute;gicos que penetren en los horizontes densos. La estabilidad de los canales creados por las ra&iacute;ces de las plantas result&oacute; ser mayor que aquella de canales formados por m&eacute;todos mec&aacute;nicos, ya que la liberaci&oacute;n de sustancias org&aacute;nicas, fruto de la descomposici&oacute;n de las mismas (ra&iacute;ces), ayud&oacute; a estabilizar las superficies internas de los canales o poros creados. Se determin&oacute; que una vez que las ra&iacute;ces se han muerto y contra&iacute;do, estos poros son lo suficientemente grandes y estables para permitir que penetren las ra&iacute;ces del cultivo siguiente.</p>
<p>
	Esto validar&iacute;a antiguas pr&aacute;cticas difundidas en pueblos andinos, donde acostumbran dejar en barbecho los suelos, dejando que crezcan malezas con ra&iacute;ces principales fuertes. Entre ellas las del g&eacute;nero Amaranthus, que act&uacute;an como verdaderos subsoladores biol&oacute;gicos.</p>
<p>
	Ahora bien, las condiciones de la agricultura andina son diferentes a las nuestras en la Pampa H&uacute;meda, pero el fen&oacute;meno de compactaci&oacute;n tambi&eacute;n est&aacute; presente.</p>
<p>
	La bibliograf&iacute;a, y tambi&eacute;n ensayos realizados en nuestra zona por el INTA han demostrado el poder de reversi&oacute;n parcial o total del efecto de la compactaci&oacute;n por huellas por parte de las ra&iacute;ces de gram&iacute;neas. En ensayos del INTA en 9 de Julio, se han obtenido mejoras significativas en los valores de infiltraci&oacute;n y resistencia a la penetraci&oacute;n del suelo compactado por huellas de maquinaria al cabo de un ciclo de cultivo de gram&iacute;neas (trigo y ma&iacute;z fueron probados). No obstante, este efecto est&aacute; mayormente centrado en los primeros 15 cm de profundidad.</p>
<p>
	Existen otros cultivos que tienen la potencialidad de actuar creando macroporos que penetren esas capas compactadas. Andriulo y Sasal, del INTA Pergamino, probaron el efecto de las ra&iacute;ces de nabo forrajero (Raphanus sativus L.) en suelos argiudoles del norte de la provincia de Buenos Aires para la regeneraci&oacute;n biol&oacute;gica de porosidad ed&aacute;fica en sistemas de siembra directa. Realizaron ensayos en un lote de degradaci&oacute;n ed&aacute;fica moderada y en otro de degradaci&oacute;n severa.</p>
<p>
	En el primero de los casos, las ra&iacute;ces de nabo produjeron cambios en la porosidad mayor a 30 micrones de los horizontes superficiales (A y BA) que mejoraron la circulaci&oacute;n del agua. En el segundo caso, el nabo redujo la porosidad total del horizonte A, pero increment&oacute; un 70% la estabilidad estructural a 0-5 cm (efecto de corta duraci&oacute;n).</p>
<p>
	Por lo tanto, en las condiciones de alto nivel de degradaci&oacute;n ed&aacute;fica no result&oacute; suficiente para producir una mejora neta de los par&aacute;metros ed&aacute;ficos analizados, mientras que result&oacute; eficaz para mejorar la estructura del suelo con bajo nivel de degradaci&oacute;n bajo SD continua. Concluyeron que es posible mejorar temporalmente la geometr&iacute;a porosa a trav&eacute;s del crecimiento radical e indirectamente con el aporte de materia seca en superficie. Los autores se&ntilde;alaban la necesidad de continuar los estudios a fin de obtener conclusiones m&aacute;s certeras.</p>
<p>
	En nuestra zona, no obstante, con suelos de textura m&aacute;s gruesa, los resultados de este tipo de ensayo podr&iacute;an diferir, aunque a&uacute;n no se ha evaluado. Tambi&eacute;n se da el hecho que se hace viable la introducci&oacute;n del cultivo de colza como integrante de la rotaci&oacute;n. Esta especie, integrante de la misma familia bot&aacute;nica que el nabo, las cruc&iacute;feras, tiene una estructura radicular de caracter&iacute;sticas similares. Por este motivo podr&iacute;a aportar un valor agregado, desde el punto de vista de la mejora de la fertilidad f&iacute;sica de los suelos, aportando a amortiguar el efecto de compactaci&oacute;n en siembra directa. En la presente campa&ntilde;a, el INTA en 9 de Julio, tiene previsto iniciar esta evaluaci&oacute;n, compar&aacute;ndolo con el efecto ya probado de los cultivos de gram&iacute;neas.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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