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	<title>infierno &#8211; Diario Tiempo Digital</title>
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		<title>Una historia del cielo y el infierno</title>
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		<dc:creator><![CDATA[tiempo diario]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Jun 2013 08:23:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[En aquel tiempo, dice una antigua leyenda china, un disc&#237;pulo pregunto al vidente: &#8211; Maestro, &#191;cu&#225;l es la diferencia entre el cielo y el infierno? Y el vidente respondi&#243;: &#8211;&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>
	En aquel tiempo, dice una antigua leyenda china, un disc&iacute;pulo pregunto al vidente:<br />
	&#8211; Maestro, &iquest;cu&aacute;l es la diferencia entre el cielo y el infierno?</p>
<p>
	Y el vidente respondi&oacute;:<br />
	&#8211; Es muy peque&ntilde;a, y sin embargo de grandes consecuencias.<br />
	Vi un gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. En su derredor hab&iacute;a muchos hombres hambrientos casi a punto de morir. No pod&iacute;an aproximarse al monte de arroz, pero ten&iacute;an en sus manos largos palillos de dos y tres metros de longitud.<br />
	Es verdad que llegaban a coger el arroz, pero no consegu&iacute;an llevarlo a la boca porque los palillos que ten&iacute;an en sus manos eran muy largos.<br />
	De este modo, hambrientos y moribundos, juntos pero solitarios, permanec&iacute;an padeciendo un hambre eterno delante de una abundancia inagotable.<br />
	Y ESO ERA EL INFIERNO.</p>
<p>
	Vi otro gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. Alrededor de &eacute;l hab&iacute;a muchos hombres, hambrientos pero llenos de vitalidad. No pod&iacute;an aproximarse al monte de arroz pero ten&iacute;an en sus manos largos palillos de dos y tres metros de longitud.<br />
	Llegaban a coger el arroz pero no consegu&iacute;an llevarlo a la propia boca porque los palillos que ten&iacute;an en sus manos eran muy largos. Pero con sus largos palillos, en vez de llevarlos a la propia boca, se serv&iacute;an unos a otros el arroz. Y as&iacute; acallaban su hambre insaciable en una gran comuni&oacute;n fraterna, juntos y solidarios, gozando a manos llenas de los hombres y de las cosas, en casa, con el Tao.<br />
	Y ESO ERA EL CIELO.</p>
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