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	<title>homilía &#8211; Diario Tiempo Digital</title>
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		<title>Esperanza y magnanimidad Homilía del obispo de Santo Domingo en Nueve de Julio, Ariel Torrado Mosconi, en el aniversario de la Revolución de Mayo,</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2021/05/25/esperanza-y-magnanimidad-homilia-del-obispo-de-santo-domingo-en-nueve-de-julio-ariel-torrado-mosconi-en-el-aniversario-de-la-revolucion-de-mayo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Tiempo 9 de Julio]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 May 2021 20:58:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[9 de julio]]></category>
		<category><![CDATA[ariel torrado mosconi]]></category>
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					<description><![CDATA[Reunidos para conmemorar el aniversario de la “Revolución de mayo y el primer gobierno patrio”, cabe comenzar recordando el sentido de esta oración denominada corrientemente “Te Deum”. El nombre proviene&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Reunidos para conmemorar el aniversario de la “Revolución de mayo y el primer gobierno patrio”, cabe comenzar recordando el sentido de esta oración denominada corrientemente “Te Deum”. El nombre proviene de las primeras palabras de un antiguo himno litúrgico que la Iglesia y los pueblos entonan o recitan como acción de gracias reconociendo la acción amorosa de Dios en el mundo, la historia y la propia existencia personal y social. </p>
<p>Subrayo este aspecto del momento de oración del cual estamos participando porque, en su significación más genuina, es una llamada a reconocer cuanto existe de bueno, sano y luminoso en la realidad, aún en medio de males, sufrimientos y sombras. Hoy le damos gracias a Dios porque nos permite reiniciarnos, comenzar de nuevo a construir una patria más justa y fraterna.</p>
<p>Si en algo coincide la mayoría de la sociedad, es en que estamos atravesando una crisis de proporciones tan inéditas como inciertas serán sus consecuencias. La pandemia de coronavirus ha sumergido a nuestras sociedades en un clima de angustia y desesperanza grave y hondo. </p>
<p>Y es aquí donde debemos caer en la cuenta que una crisis es, al mismo tiempo, una oportunidad para recomenzar y salir adelante. </p>
<p>En toda crisis se difuminan las certezas, se desmoronan las seguridades y la desintegración suele ser más que una amenaza. </p>
<p>Esto que decimos generalizando, tiene rostros, nombres y números reales y concretos: son personas que sufren, fuentes de trabajo que faltan, empresas y comercios que cierran, los agentes y el sistema sanitario cercanos al colapso, niños y adolescentes sin posibilidad de educación, nuestros mayores desolados y atemorizados, y lo peor, tantas personas que enferman y mueren. A todo esto, se agrega el auténtico “bombardeo” de pretendidos análisis, sondeos, estadísticas e informes que no hacen más que exacerbar el mal humor social o agudizar la desconfianza y el temor.</p>
<p>Así y todo, esta auténtica crisis bien puede ser ocasión -como dije- para recomenzar y resurgir. Al emprender un camino de recomposición y renovación, un primer paso debe ser la toma de conciencia </p>
<p>Evitar todo negacionismo y ver con objetividad y realismo la crisis que estamos viviendo. Otro paso indispensable es un diálogo honesto y franco para lograr consensos y acuerdos positivos y constructivos ¡No podemos seguir hablando de “dialogar” y luego ahondar traicioneramente las divisiones y potenciar conflictos para obtener ventajas y rédito! Y, un tercer momento, motivo y generador de otras tantas actitudes y conductas rectas, positivas y benéficas, será dar el paso hacia la magnanimidad. Sin grandeza, desinterés, responsabilidad y generosidad en todos los ámbitos del obrar no vamos a estar a la altura de las circunstancias, ni habrá superación o resurgimiento posible. </p>
<p>La palabra puede parecernos altisonante, nos “queda grande”, pero de los grandes problemas sólo se sale con la grandeza de corazón. Esta “grandeza de alma” nos mueve a salir de nuestro egoísmo personal y sectorial para orientarnos al bien común y sumar nuestro “grano de arena” en tanto integrantes de una comunidad.</p>
<p>La nación ha podido superar sus momentos críticos por el aporte heroico de todo un pueblo animados por los hombres y mujeres que un día tuvieron la audacia de trabajar abnegadamente por el bien común. La misma iglesia, en su experiencia milenaria, tiene la certeza que las crisis solo se superan con el surgimiento de los santos, que volviendo a la frescura del evangelio, entregan su vida con generosidad y abnegación por Dios y sus hermanos. </p>
<p>Pero esta superación de la crisis no se logra por un mero voluntarismo sino por una mística que anima la entrega.</p>
<p>Sólo saldremos adelante desde una conciencia clara de ser parte de una misma familia, de una misma comunidad nacional, de una patria de hermanos. Este llamado a “cuidarnos mutuamente” -tan repetido en estos tiempos- debe ampliarse y extenderse a todos los aspectos de la persona y ámbitos de la sociedad. </p>
<p>Este cuidado no se trata sólo de la salud física sino del cuidado integral de las personas. Por eso deseo concluir poniendo de manifiesto y subrayando enérgicamente la importancia de la dimensión espiritual y de la fe religiosa para la persona y la sociedad. </p>
<p>La práctica religiosa es esencial en estos tiempos de pandemia. Ante tanta desesperanza, somos reconfortados, sostenidos e impulsados por la experiencia, vivencia y manifestación de la fe. En ella se inspiran y de allí toman fuerzas tanto personas como proyectos e iniciativas orientados y dedicados a luchar contra la pandemia, sus efectos y consecuencias. No se puede tener la magnanimidad que hace falta para la reconstrucción nacional sin una mística que la inspire y sostenga.</p>
<p>La comunidad católica nuevejuliense se une y se suma decidida y gustosamente a las personas de buena voluntad y a las organizaciones tanto gubernamentales como del tercer sector que trabajan honestamente para afrontar esta situación.</p>
<p>Al invocar la ayuda del Dios vivo y verdadero, fuente de toda razón y justicia, pidamos y supliquemos confiadamente que aliente nuestra esperanza y nos anime a dar el salto a la grandeza de alma que esta hora reclama. Así sea.</p>
<p>+Ariel Torrado Mosconi<br />
Obispo de Santo Domingo en Nueve de Julio</p>
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		<title>Esperanza y magnanimidad Homilía del obispo de Santo Domingo en Nueve de Julio, Ariel Torrado Mosconi, en el aniversario de la Revolución de Mayo,</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Tiempo 9 de Julio]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 May 2021 20:58:24 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Reunidos para conmemorar el aniversario de la “Revolución de mayo y el primer gobierno patrio”, cabe comenzar recordando el sentido de esta oración denominada corrientemente “Te Deum”. El nombre proviene&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Reunidos para conmemorar el aniversario de la “Revolución de mayo y el primer gobierno patrio”, cabe comenzar recordando el sentido de esta oración denominada corrientemente “Te Deum”. El nombre proviene de las primeras palabras de un antiguo himno litúrgico que la Iglesia y los pueblos entonan o recitan como acción de gracias reconociendo la acción amorosa de Dios en el mundo, la historia y la propia existencia personal y social. </p>
<p>Subrayo este aspecto del momento de oración del cual estamos participando porque, en su significación más genuina, es una llamada a reconocer cuanto existe de bueno, sano y luminoso en la realidad, aún en medio de males, sufrimientos y sombras. Hoy le damos gracias a Dios porque nos permite reiniciarnos, comenzar de nuevo a construir una patria más justa y fraterna.</p>
<p>Si en algo coincide la mayoría de la sociedad, es en que estamos atravesando una crisis de proporciones tan inéditas como inciertas serán sus consecuencias. La pandemia de coronavirus ha sumergido a nuestras sociedades en un clima de angustia y desesperanza grave y hondo. </p>
<p>Y es aquí donde debemos caer en la cuenta que una crisis es, al mismo tiempo, una oportunidad para recomenzar y salir adelante. </p>
<p>En toda crisis se difuminan las certezas, se desmoronan las seguridades y la desintegración suele ser más que una amenaza. </p>
<p>Esto que decimos generalizando, tiene rostros, nombres y números reales y concretos: son personas que sufren, fuentes de trabajo que faltan, empresas y comercios que cierran, los agentes y el sistema sanitario cercanos al colapso, niños y adolescentes sin posibilidad de educación, nuestros mayores desolados y atemorizados, y lo peor, tantas personas que enferman y mueren. A todo esto, se agrega el auténtico “bombardeo” de pretendidos análisis, sondeos, estadísticas e informes que no hacen más que exacerbar el mal humor social o agudizar la desconfianza y el temor.</p>
<p>Así y todo, esta auténtica crisis bien puede ser ocasión -como dije- para recomenzar y resurgir. Al emprender un camino de recomposición y renovación, un primer paso debe ser la toma de conciencia </p>
<p>Evitar todo negacionismo y ver con objetividad y realismo la crisis que estamos viviendo. Otro paso indispensable es un diálogo honesto y franco para lograr consensos y acuerdos positivos y constructivos ¡No podemos seguir hablando de “dialogar” y luego ahondar traicioneramente las divisiones y potenciar conflictos para obtener ventajas y rédito! Y, un tercer momento, motivo y generador de otras tantas actitudes y conductas rectas, positivas y benéficas, será dar el paso hacia la magnanimidad. Sin grandeza, desinterés, responsabilidad y generosidad en todos los ámbitos del obrar no vamos a estar a la altura de las circunstancias, ni habrá superación o resurgimiento posible. </p>
<p>La palabra puede parecernos altisonante, nos “queda grande”, pero de los grandes problemas sólo se sale con la grandeza de corazón. Esta “grandeza de alma” nos mueve a salir de nuestro egoísmo personal y sectorial para orientarnos al bien común y sumar nuestro “grano de arena” en tanto integrantes de una comunidad.</p>
<p>La nación ha podido superar sus momentos críticos por el aporte heroico de todo un pueblo animados por los hombres y mujeres que un día tuvieron la audacia de trabajar abnegadamente por el bien común. La misma iglesia, en su experiencia milenaria, tiene la certeza que las crisis solo se superan con el surgimiento de los santos, que volviendo a la frescura del evangelio, entregan su vida con generosidad y abnegación por Dios y sus hermanos. </p>
<p>Pero esta superación de la crisis no se logra por un mero voluntarismo sino por una mística que anima la entrega.</p>
<p>Sólo saldremos adelante desde una conciencia clara de ser parte de una misma familia, de una misma comunidad nacional, de una patria de hermanos. Este llamado a “cuidarnos mutuamente” -tan repetido en estos tiempos- debe ampliarse y extenderse a todos los aspectos de la persona y ámbitos de la sociedad. </p>
<p>Este cuidado no se trata sólo de la salud física sino del cuidado integral de las personas. Por eso deseo concluir poniendo de manifiesto y subrayando enérgicamente la importancia de la dimensión espiritual y de la fe religiosa para la persona y la sociedad. </p>
<p>La práctica religiosa es esencial en estos tiempos de pandemia. Ante tanta desesperanza, somos reconfortados, sostenidos e impulsados por la experiencia, vivencia y manifestación de la fe. En ella se inspiran y de allí toman fuerzas tanto personas como proyectos e iniciativas orientados y dedicados a luchar contra la pandemia, sus efectos y consecuencias. No se puede tener la magnanimidad que hace falta para la reconstrucción nacional sin una mística que la inspire y sostenga.</p>
<p>La comunidad católica nuevejuliense se une y se suma decidida y gustosamente a las personas de buena voluntad y a las organizaciones tanto gubernamentales como del tercer sector que trabajan honestamente para afrontar esta situación.</p>
<p>Al invocar la ayuda del Dios vivo y verdadero, fuente de toda razón y justicia, pidamos y supliquemos confiadamente que aliente nuestra esperanza y nos anime a dar el salto a la grandeza de alma que esta hora reclama. Así sea.</p>
<p>+Ariel Torrado Mosconi<br />
Obispo de Santo Domingo en Nueve de Julio</p>
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		<title>No temas, yo te envío</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2019/03/11/no-temas-yo-te-envio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Tiempo 9 de Julio]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 Mar 2019 22:33:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[9 de julio]]></category>
		<category><![CDATA[homilía]]></category>
		<category><![CDATA[No temas]]></category>
		<category><![CDATA[obispo diocesano]]></category>
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		<category><![CDATA[yo te envío]]></category>
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					<description><![CDATA[La luminosidad de las lecturas b&#237;blicas reci&#233;n proclamadas junto a belleza de los signos rituales de los cuales participaremos dentro de unos momentos, ponen de manifiesto el misterio amoroso del&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La luminosidad de las lecturas b&iacute;blicas reci&eacute;n proclamadas junto a belleza de los signos rituales de los cuales participaremos dentro de unos momentos, ponen de manifiesto el misterio amoroso del de Dios con su pueblo. Misterio de misericordia que -no lo olvidemos nunca- es para nuestra vida y salvaci&oacute;n. As&iacute; vemos como la llamada divina y sus dones se van entrelazando con la escucha, la respuesta, las debilidades y la confianza del hombre en un di&aacute;logo fecundo de amor creciente. Deseo reflexionar en torno a tres realidades que son el n&uacute;cleo y la m&eacute;dula de las lecciones de esta celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica de la ordenaci&oacute;n diaconal de nuestro hermano Jos&eacute;. Ellas son: el temor, el don y el servicio.</p>
<p>1.- El temor</p>
<p>El temor es una de las realidades humanas m&aacute;s ciertas y profundas; y lo experimentamos cotidianamente por muy diferentes motivos. La conciencia de nuestra debilidad y pecado junto a la grandeza del encargo de Dios y los desaf&iacute;os y el peso de la realidad, no pueden menos que turbarnos y desconcertarnos. Es la experiencia del profeta y del ap&oacute;stol ante la manifestaci&oacute;n del Se&ntilde;or &ldquo;&iexcl;Ay de m&iacute;, estoy perdido&rdquo; y la palabra llena de consuelo de Dios: &ldquo;&hellip;No temas&rdquo;</p>
<p>Es muy saludable experimentar esta especie de peque&ntilde;ez e impotencia, ella debe ser el primer paso para buscar y abrirnos a la acci&oacute;n potente de la gracia en nuestra existencia. Ante la complejidad de la vida y a la hora del llamado para una misi&oacute;n Dios siempre nos dice: &iexcl;no temas, no tengas miedo! Y este debe ser el motivo m&aacute;s cierto de nuestra confianza, serenidad y fortaleza a la hora de responder, de decir &ldquo;s&iacute;&rdquo; a sus llamadas. Las figuras del profeta Isa&iacute;as y de la Madre del Se&ntilde;or son ejemplos contundentes de ello.</p>
<p>Queridos hermanos, querido Jos&eacute;: la escucha contemplativa de la Palabra te llevar&aacute; siempre a pasar del temor a la confianza, del miedo a la generosidad para responder con un &ldquo;s&iacute;&rdquo; sincero, generoso y grande al llamado de Dios que se expresar&aacute; a trav&eacute;s de tantos desaf&iacute;os, sufrimientos y misiones que deber&aacute;s afrontar en tu vida y ministerio.</p>
<p>2.-&nbsp; El don</p>
<p>Si el temor es una constante en la existencia de todo ser humano, no es menos cierto que esa vida misma es un don. Y as&iacute;, bien podemos afirmar que las realidades m&aacute;s fuertes de la vida son don, son regalo. La vida misma, la familia, la fe, la vocaci&oacute;n y tantas otras realidades cotidianas comienzan por ser un verdadero regalo, un don, no producido ni construido ni obtenido por nosotros mismos sino dado sin m&eacute;rito ni merecimiento de nuestra parte.</p>
<p>Esta certeza nos hace entrar en la din&aacute;mica de la gracia, la l&oacute;gica del don, la din&aacute;mica de la gratuidad que es lo opuesto al individualismo, al inter&eacute;s ego&iacute;sta y la conveniencia mezquina que se han hecho conducta y estilo de vida en nuestra sociedad. &iexcl;Hoy estamos celebrando un don y vamos a recibir un regalo! Lo recibe Jos&eacute; y es para todos nosotros. La conciencia y el sentimiento de ser &ldquo;agraciados&rdquo; -dicho en el propio sentido de la expresi&oacute;n: recibir una gracia- nos debe (y especialmente a ti, querido hijo) infundir, embargar e impregnar de serena y fuerte confianza &ldquo;no hay nada imposible para Dios&rdquo;.</p>
<p>Queridos hermanos: por el orden sagrado no se recibe un t&iacute;tulo ni se asciende en un escalaf&oacute;n terrenal por encima de los dem&aacute;s, sino que se nos otorga un don y una gracia para que nos conforta libr&aacute;ndonos de todo temor y capacit&aacute;ndonos para el servicio al santo pueblo de Dios.</p>
<p>3.-&nbsp; El servicio</p>
<p>La Palabra de Dios nos hacer descubrir hoy un camino que va desde el llamado y el temor inicial, pasa por el don y la gracia otorgados por el Se&ntilde;or para llegar al env&iacute;o y la misi&oacute;n de servir. Todo don conlleva una misi&oacute;n. As&iacute; como el rito sacramental de la imposici&oacute;n de manos y la oraci&oacute;n consecratoria comunican y manifiestan el don de Dios, los ritos ilustrativos dejan ver claramente cu&aacute;l es la misi&oacute;n.</p>
<p>Se entrega el libro de la Palabra de Dios, signo de su ministerio de la predicaci&oacute;n en las asambleas lit&uacute;rgicas y llamado contundente a predicar con el testimonio de una vida &iacute;ntegra, un ministerio fiel y un servicio generoso. &iexcl;La coherencia de vida es la homil&iacute;a que deber&aacute;s predicar cotidianamente y en todo momento!</p>
<p>Luego preparar&aacute;s el altar siendo ministro de la comuni&oacute;n con el cuerpo y la sangre, con la pasi&oacute;n, con el amor del Se&ntilde;or para con los hermanos. Es tambi&eacute;n un fuerte llamado a ir configur&aacute;ndote con Cristo el servidor sufriente y fiel, testigo del amor, la compasi&oacute;n y la misericordia para con los pecadores, los pobres y los enfermos.</p>
<p>Muy querido Jos&eacute;: No puedo dejar de relacionar el testimonio de la primera comunidad cristiana -que nos recordaba la lectura de los Hechos de los Ap&oacute;stoles- de la ordenaci&oacute;n &ldquo;para el servicio de las mesas&rdquo;, es decir, de las necesidades de los hermanos, con tu propio camino existencial. Tu entrega al servicio de los ciudadanos en tu paso por la polic&iacute;a, la participaci&oacute;n en los grupos scaut, tu esp&iacute;ritu de servicio en los a&ntilde;os del seminario, particularmente en la cocina, tu esp&iacute;ritu fraterno con tus compa&ntilde;eros en el centro vocacional Cardenal Pironio y ahora esta dedicaci&oacute;n al Hogar de Cristo muestran unos dones, unas disposiciones y capacidades que no quedan de ninguna manera atr&aacute;s en tu vida, sino que bien podr&aacute;s integrarlas e incorporarlas para hacer m&aacute;s rico y fecundo tu servicio en muchos sentidos. &iexcl;Que hermoso es ver en estos momentos se&ntilde;alados de la vida, c&oacute;mo Dios &ldquo;dispone todo para bien de aquellos que lo aman&rdquo;.</p>
<p>Queridos hermanos en el Se&ntilde;or: a nuestro hermano Jos&eacute; y tambi&eacute;n a cada uno de nosotros el Se&ntilde;or Jes&uacute;s nos dice, a cuantos nos toca vivir esta hora de tribulaci&oacute;n en la Iglesia. Este tiempo tan doloroso, dif&iacute;cil y complejo, esta coyuntura cr&iacute;tica de la sociedad argentina y del mundo todo, &ldquo;&iexcl;No temas, yo te env&iacute;o!&rdquo;. Que en su Palabra encontremos el consuelo, la fortaleza y la paz para cumplir con la misi&oacute;n, apoyados no en nosotros mismos sino en el don sobreabundante de Dios.</p>
<p>+Ariel Torrado Mosconi<br />
Obispo de Santo Domingo en Nueve de Julio.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Homilía de ayer en el Te Deum de la Catedral de Nueve de Julio</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2018/07/10/homilia-de-ayer-en-el-te-deum-de-la-catedral-de-nueve-de-julio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Tiempo 9 de Julio]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jul 2018 07:49:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Catedral de Nueve de Julio]]></category>
		<category><![CDATA[homilía]]></category>
		<category><![CDATA[te deum]]></category>
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					<description><![CDATA[Nuestra patria, dos veces centenaria, ha tenido que atravesar varias veces momentos cr&#237;ticos y dif&#237;ciles. En todos ellos la Iglesia ha ofrecido el aporte, servicio y testimonio de su fe&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestra patria, dos veces centenaria, ha tenido que atravesar varias veces momentos cr&iacute;ticos y dif&iacute;ciles. En todos ellos la Iglesia ha ofrecido el aporte, servicio y testimonio de su fe y caridad para implorar la asistencia divina y contribuir a la convivencia entre los ciudadanos.</p>
<p>En una de esas coyunturas cr&iacute;ticas de la historia reciente, la Iglesia propuso la &ldquo;Oraci&oacute;n por la Patria&rdquo; que comenz&oacute; a rezarse en las comunidades y r&aacute;pidamente se difundi&oacute; entre los fieles. Deseo hoy profundizarla y comentarla a fin de poder repetirla con mayor fervor, convicci&oacute;n y confianza, ya que la oraci&oacute;n es el primer aporte de todo creyente a la realidad de la sociedad en la cual vive. Dice nuestra oraci&oacute;n:</p>
<p>&ldquo;Jesucristo, Se&ntilde;or de la historia te necesitamos. Nos sentimos heridos y agobiados. Precisamos tu alivio y fortaleza&rdquo;.<br />
Reconocer c&oacute;mo nos sentimos es muy importante para ponernos de cara a Dios y ante nosotros mismos. Las heridas de las divisiones y de las grietas, que se siguen ahondando cada vez m&aacute;s, y el agobio por la incertidumbre sobre el futuro, el dinero que cada vez vale menos y no alcanza para las necesidades de la familia trae zozobra y angustia. Una vez m&aacute;s queremos presentar estos sentimientos al Se&ntilde;or y pedirle alivio y fortaleza.</p>
<p>&ldquo;Queremos ser naci&oacute;n, una naci&oacute;n cuya identidad sea la pasi&oacute;n por la verdad y el compromiso por el bien com&uacute;n&rdquo;<br />
Estas heridas s&oacute;lo se curan por la renuncia al ego&iacute;smo y el b&aacute;lsamo de la solidaridad.</p>
<p>Tener pasi&oacute;n por la verdad nos salva de los relatos mentirosos que no nos dejan ver los problemas reales que nos aquejan y por tanto no nos permiten encontrar el remedio para nuestras dolencias.</p>
<p>El compromiso por el bien com&uacute;n sana la ra&iacute;z de nuestros males. El individualismo &#8211; enfermedad socio cultural que nos viene afectando desde hace d&eacute;cadas y ante la cual no parece que estemos reaccionando- va minando nuestro inter&eacute;s por lo comunitario, la cosa p&uacute;blica, la aut&eacute;ntica participaci&oacute;n pol&iacute;tica y social. El bien com&uacute;n no es siempre el horizonte de los ciudadanos quienes, a veces, parecemos que no encontramos otra alternativa que el &ldquo;s&aacute;lvese quien pueda&rdquo;. Tampoco suele ser la meta de los diferentes actores o &aacute;mbitos sociales los cuales, tantas veces, se repliegan en defensa de sus intereses sectoriales generando as&iacute; una atomizaci&oacute;n o divisi&oacute;n que conspira contra la necesaria unidad para construir aquello bueno para todos. Los liderazgos institucionales o sociales, en fin, no siempre est&aacute;n a la altura de su cometido y responsabilidades. &iexcl;Necesitamos redescubrir, convencernos y comprometernos nuevamente con el bien com&uacute;n de nuestra patria!</p>
<p>&ldquo;Danos la valent&iacute;a de la libertad de los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz&rdquo;.</p>
<p>Aqu&iacute; nos encontramos con una verdadera hoja de ruta o programa en unos valores compartidos por la gran mayor&iacute;a de la sociedad que, sin embargo, nos cuesta mucho llevarlo a la pr&aacute;ctica.</p>
<p>La libertad no es para la mera satisfacci&oacute;n de los deseos personales sino la b&uacute;squeda para una convivencia social sana y arm&oacute;nica. Sin excluir a nadie. El otro, el distinto, es parte de la soluci&oacute;n, no es un problema del que tengo que defenderme. La inclusi&oacute;n es aut&eacute;ntico paradigma y clave de estos tiempos. &iexcl;Si nos parece que alguien est&aacute; dem&aacute;s y debe ser descartado o eliminado para que otros sean libres y disfruten en algo nos estamos equivocando o fallando gravemente!</p>
<p>Ante el pr&oacute;ximo debate en el senado sobre la ley de despenalizaci&oacute;n del aborto no puedo -una vez m&aacute;s- dejar de manifestarme ni callar. Pr&aacute;cticas de este tipo significan un verdadero retroceso en la evoluci&oacute;n humana y terminan por volverse contra nosotros mismos. &iexcl;Aqu&iacute; reside la primera forma de exclusi&oacute;n! Como personas nos repliega en un insensible ego&iacute;smo, como sociedad nos lleva a un estado de &ldquo;barbarie maquillada y prolija&rdquo; &iexcl;No es esto conseguir ning&uacute;n derecho sino un verdadero drama!</p>
<p>Pero este no excluir a nadie significa tambi&eacute;n poner manos a la obra para luchar por la mujer que sufre el drama de la violencia, la pobreza y la discriminaci&oacute;n. En cada comunidad cristiana y en cada C&aacute;ritas somos testigos a diario de estos dramas. Por eso, afirmar: &ldquo;cuidemos las dos vidas&rdquo; es la actitud, la salida y el remedio verdaderamente acertado.</p>
<p>En este sentido como Iglesia diocesana estamos empe&ntilde;ados en acompa&ntilde;ar a las madres y comprometernos en el cuidado de sus hijos a trav&eacute;s de hogarcitos que ayuden a la contenci&oacute;n y la crianza de los m&aacute;s peque&ntilde;os. Los &ldquo;Hogares de Cristo&rdquo; para adolescentes en situaci&oacute;n de mayor vulnerabilidad que permiten la educaci&oacute;n responsable en todos los &aacute;mbitos de la formaci&oacute;n humana. Las mejoras habitacionales que ayudan a restablecer la calidad de vida de las familias de manera que evitan el hacinamiento y la p&eacute;rdida de privacidad que suelen ser elementos que llevan a la violencia familiar. Estos son modos concretos de aliviar y remediar estas realidades tan acuciantes.<br />
Sigamos trabajando en nuestro pago chico en todo lo que est&eacute; a nuestro alcance. &iexcl;Qu&eacute; necesario e importante es que trabajemos mancomunadamente el municipio, las comunidades religiosas, las instituciones intermedias y los privados para sostener y multiplicar estas iniciativas!</p>
<p>&ldquo;Conc&eacute;denos la sabidur&iacute;a del di&aacute;logo y la alegr&iacute;a de la esperanza que no defrauda&rdquo;</p>
<p>No quiero dejar de subrayar esta expresi&oacute;n. No son las operaciones medi&aacute;ticas, ni las &ldquo;cortinas de humo&rdquo;, ni los acuerdos &ldquo;por debajo de la mesa&rdquo;, ni las presiones o el chantaje por la fuerza lo que nos llevar&aacute; a consensos y proyectos sostenidos sino el di&aacute;logo l&uacute;cido, franco y magn&aacute;nimo que est&aacute; a la altura de las circunstancias. As&iacute; tambi&eacute;n no podemos dejarnos llevar por una visi&oacute;n de las cosas y un estado de &aacute;nimo negativo, pesimista y derrotista. No olvidemos aquello de &ldquo;a r&iacute;o revuelto ganancia de pescadores&rdquo;, porque &ldquo;climas sociales&rdquo; de este tipo suelen ser caldo de cultivo de situaciones nada buenas.</p>
<p>&ldquo;T&uacute; nos convocas. Aqu&iacute; estamos, Se&ntilde;or, cercanos a Mar&iacute;a, que desde Luj&aacute;n nos dice: &iexcl;Argentina! &iexcl;Lev&aacute;ntate y camina! Jesucristo, Se&ntilde;or de la historia, te necesitamos&rdquo;</p>
<p>La s&uacute;plica final es una motivaci&oacute;n y una llamada, una propuesta y un impulso a ponernos de pi&eacute;, a seguir caminando, a no bajar los brazos ni claudicar, orient&aacute;ndonos hacia el futuro tanto con la humildad del que suplica confiadamente como con el canto alegre del caminante esperanzado que se siente cuidado por el amparo maternal de la Virgen de Lujan.</p>
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		<title>La vida del Cardenal Pironio: una mirada desde y en el lugar de su bautismo</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2018/02/08/la-vida-del-cardenal-pironio-una-mirada-desde-y-en-el-lugar-de-su-bautismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Tiempo 9 de Julio]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Feb 2018 07:47:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[9 de julio]]></category>
		<category><![CDATA[AÑO PIRONIANO]]></category>
		<category><![CDATA[cardenal pironio]]></category>
		<category><![CDATA[carmelo san josé]]></category>
		<category><![CDATA[homilía]]></category>
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					<description><![CDATA[Unos de los puntos m&#225;s sobresalientes de la espiritualidad del Cardenal Pironio fue la Pascua. No se cansaba de escribir y de predicar sobre la dimensi&#243;n pascual de la existencia&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Unos de los puntos m&aacute;s sobresalientes de la espiritualidad del Cardenal Pironio fue la Pascua. No se cansaba de escribir y de predicar sobre la dimensi&oacute;n pascual de la existencia cristiana y sus repercusiones en todos los &aacute;mbitos y realidades. Por eso podemos iniciar este a&ntilde;o en que haremos memoria de su existencia enfoc&aacute;ndola desde la perspectiva de dos &ldquo;pascuas&rdquo; a las que se sol&iacute;a referir el Padre Eduardo: la de su bautismo -que recibi&oacute; aqu&iacute; en nuestra iglesia de Santo Domingo- y la de su muerte -de la cual hoy se cumplen veinte a&ntilde;os-.</p>
<p>&ldquo;Primera pascua de los creyentes&rdquo; dice el prefacio de la misa para la administraci&oacute;n del bautismo. En el rito bautismal, que hunde sus ra&iacute;ces en la m&aacute;s pura tradici&oacute;n b&iacute;blica, cada uno de nosotros es consagrado con el santo Crisma como &ldquo;profeta, sacerdote y rey&rdquo;. All&iacute; encontramos tanto el don, la identidad y la misi&oacute;n como -precisamente- ungidos, &ldquo;otros cristos&rdquo;, cristianos. Una expresi&oacute;n muy querida y repetida incasablemente por el Cardenal era &ldquo;llamados, consagrados y enviados&rdquo;. Bajo esta &oacute;ptica miremos la vida de Pironio, ser&aacute; como una obertura o introducci&oacute;n a todo cuanto iremos profundizando y ahondando a lo largo de este a&ntilde;o: profeta, sacerdote y rey.</p>
<p><strong>PIRONIO PROFETA</strong><br />
Sin lugar a dudas fue un hombre de la Palabra. Gran orador y predicador. Escritor prol&iacute;fico. Maestro sabio y suave. Sus sermones tocaban y arrebataban los corazones. Sus escritos no solamente se&ntilde;alaron y abrieron caminos sino que siguen iluminando actualmente la vida de la Iglesia. Hoy, en la perspectiva de los a&ntilde;os, podemos reconocer en Pironio un aut&eacute;ntico profeta de la Iglesia del siglo XX, por que fue un hombre de la Palabra contemplada que se hac&iacute;a predicaci&oacute;n iluminadora de la actualidad.</p>
<p><strong>PIRONIO SACERDOTE</strong><br />
Por esa centralidad de la Pascua en su vida y teolog&iacute;a -o en su teolog&iacute;a hecha vida- supo revalorizar el sacerdocio bautismal de los fieles, lo cual estuvo en la base tanto de su servicio a la vida consagrada como en el pastoreo a los fieles cristianos laicos. La gran enc&iacute;clica &ldquo;Cristifidelis laicis&rdquo; de san Juan Pablo II tiene &ldquo;sabor pironiano&rdquo;. Mucho tuvo que ver el Cardenal en su redacci&oacute;n, dicen los conocedores. Desde su infancia sinti&oacute; la llamada al sacerdocio y la vivi&oacute; intensamente hasta el &uacute;ltimo instante de su vida. Mucho dijo e hizo por el sacerdocio, por los sacerdotes. Ello qued&oacute; plasmado y resumido en ese &ldquo;magn&iacute;ficat sacerdotal&rdquo; que enton&oacute; con motivo de sus cincuenta a&ntilde;os de ordenaci&oacute;n presbiteral, entre otros lugares aqu&iacute; entre nosotros, y que tambi&eacute;n sigue aleccion&aacute;ndonos, sobre todo a los sacerdotes. Aqu&iacute; quisiera destacar que &eacute;l vivi&oacute; su propio sacerdocio tambi&eacute;n en dimensi&oacute;n pascual. El sacerdocio como ofrenda, oblaci&oacute;n, &ldquo;abrazado a la cruz&rdquo; -como gustaba decir- una cruz gloriosa que hac&iacute;a fecundo y fruct&iacute;fero ese ministerio. Bien sabemos que su existencia sacerdotal estuvo jalonada y signada muchas veces por la incomprensi&oacute;n y hasta por el rechazo. Lo vivi&oacute; en silencio, con paciencia y ofreciendo todo sobre el altar. Esta es la configuraci&oacute;n m&aacute;s profunda con Cristo sacerdote. Y para ello y por ello fundo a las &ldquo;Misioneras de Cristo sacerdote&rdquo;</p>
<p><strong>PIRONIO PASTOR</strong><br />
El rey b&iacute;blico era considerado como el pastor de su pueblo. Esto pasa al Nuevo Testamento y por eso el servicio regio es acci&oacute;n o servicio pastoral: apacentar el reba&ntilde;o, cuidarlo, guiarlo, alimentarlo, ir a buscar al que se perdi&oacute; y hasta dar la vida si es necesario. Como Jes&uacute;s, el Buen Pastor.&nbsp; El vocablo &ldquo;pastoral&rdquo; es algo corriente en la Iglesia de hoy. Y tambi&eacute;n que los sacerdote somos, y debemos serlo cada vez mejor, pastores del pueblo de Dios. Pero nuestro Cardenal tiene el m&eacute;rito de haber sido pionero en redescubrir, y ayudarnos a redescubrir, la dimensi&oacute;n y perspectiva pastoral en la vida de la Iglesia. A los sacerdotes nos ha dejado unas p&aacute;ginas bellas y selectas en sus &ldquo;Escritos Pastorales&rdquo; que a&uacute;n hoy pueden ser rele&iacute;dos con mucho provecho porque tienen sabor al Evangelio.</p>
<p>Much&iacute;simo m&aacute;s podr&iacute;amos decir de la rica vida del Padre Pironio -como gustaba que lo llamaran a&uacute;n ya siendo Cardenal- pero tendremos oportunidad de hacerlo detenidamente y por boca de quienes lo conocieron o estudiaron su figura y legado. Comencemos hoy esta &ldquo;memoria&rdquo; record&aacute;ndolo desde el lugar donde comenz&oacute; todo, desde la cercan&iacute;a a la pila bautismal que lo introdujo en su primera pascua, fuente de la santidad.&nbsp; Dando gracias a Dios porque tuvimos entre nosotros a este hermano, nacido en esta tierra y que transit&oacute; por estas calles y lugares, que un d&iacute;a fue ungido como profeta, verdadero oyente, contemplativo de la Palabra; como Sacerdote porque supo configurarse con toda su existencia a Cristo sacerdote en su sacrificio pascual; y como Pastor por que am&oacute; entra&ntilde;ablemente a la Iglesia siendo hombre de comuni&oacute;n, unidad y paz.</p>
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		<title>Homilía del Obispo de Nueve de Julio, Ariel Torrado Mosconi</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2017/07/10/homilia-del-obispo-de-nueve-de-julio-ariel-torrado-mosconi/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Tiempo 9 de Julio]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Jul 2017 07:17:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[9 de julio]]></category>
		<category><![CDATA[ariel torrado mosconi]]></category>
		<category><![CDATA[día de la independencia]]></category>
		<category><![CDATA[homilía]]></category>
		<category><![CDATA[Obispo de Nueve de Julio]]></category>
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					<description><![CDATA[Los pueblos y cada uno de nosotros vamos concatenando nuestra existencia en la din&#225;mica temporal de pasado, presente y futuro. En el presente, el pasado nos alecciona, aprendemos de &#233;l,&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Los pueblos y cada uno de nosotros vamos concatenando nuestra existencia en la din&aacute;mica temporal de pasado, presente y futuro. En el presente, el pasado nos alecciona, aprendemos de &eacute;l, y as&iacute;, nos proyectamos hacia el futuro con renovada esperanza. El a&ntilde;o pasado en esta misma fecha celebr&aacute;bamos solemnemente el bicentenario y hac&iacute;amos alusi&oacute;n a la necesidad de una refundaci&oacute;n de nuestra Patria.</p>
<p>Hoy conmemoramos aquel acontecimiento que hace doscientos, y un a&ntilde;o m&aacute;s, nos llevaba a la declaraci&oacute;n de la independencia, sin embargo, todav&iacute;a nos queda mucho por trabajar por la verdadera libertad. Para poder declarar la independencia de otras esclavitudes que a&uacute;n someten nuestro pueblo como la corrupci&oacute;n y el narcotr&aacute;fico, la pobreza y la exclusi&oacute;n, la falta de trabajo y oportunidades, la indiferencia y los intereses mezquinos que nos llevan a las divisiones y los enfrentamientos entre los argentinos.</p>
<p>Hace unos d&iacute;as, en la conmemoraci&oacute;n del 25 de mayo, reflexion&aacute;bamos en este mismo &aacute;mbito sobre la necesidad e importancia de un &ldquo;pacto ciudadano&rdquo; que nos reconfigure e impulse nuevamente como sociedad y naci&oacute;n. Hoy, al conmemorar la Independencia, quisiera profundizar en ello plante&aacute;ndonos los caminos y modos de alcanzar esa necesaria convergencia que, con realismo, prudencia y magnanimidad, nos ayudar&aacute; a renovarnos y salir adelante genuina y aut&eacute;nticamente.</p>
<p>En una esfuerzo por &ldquo;mirar bajo el agua&rdquo; o tratando de ir m&aacute;s all&aacute; de la sintomatolog&iacute;a epid&eacute;rmica de los episodios de corrupci&oacute;n, pobreza, inseguridad y esc&aacute;ndalos de cada d&iacute;a -&iexcl;qu&eacute; ya de por s&iacute; son cosa seria!- deber&iacute;amos ir a las causas o los defectos en nuestro estilo de vida que generan o favorecen esos enormes problemas. Uno de ellos, sin lugar a dudas, lo encontramos en una &ldquo;crisis de participaci&oacute;n&rdquo;. Efectivamente -expres&aacute;ndolo en nuestro lenguaje de todos los d&iacute;as- el &ldquo;no te metas&rdquo; o &ldquo;no es mi problema&rdquo;, el &ldquo;hacer como que no se ve&rdquo;, son formas de comodidad o pereza, de negligencia, oportunismo o cobard&iacute;a, que se volvieron contra nosotros mismos porque favorecieron la falta de compromiso con lo bueno y el avance de todo tipo de conductas irresponsables, oportunistas y hasta perversas. &iexcl;Cu&aacute;n da&ntilde;ino ha llegado a ser para todos los argentinos este verdadero &ldquo;combo&rdquo; de omisiones!<br />
&iquest;Hay remedio para esto? &iquest;se visualiza un camino de superaci&oacute;n? &iexcl;Ciertamente que s&iacute;!</p>
<p>Antes de nada, deber&iacute;amos hacer un sincero esfuerzo por purificarnos y dejar atr&aacute;s el lamento o la queja visceral como reacci&oacute;n permanente ante lo que no nos gusta o no conviene a nuestros intereses o privilegios. Se trata de despojarnos de actitudes meramente negativas. Es cierto que hay injusticias y dramas lacerantes que indignan y horrorizan. Pasada la primera reacci&oacute;n y hasta desahogo emocional, es necesario buscar el modo razonable y responsable de encontrar una salida. &ldquo;Refunfu&ntilde;ar&rdquo; es s&iacute;ntoma de infantilismo caprichoso y la &ldquo;rebeli&oacute;n transgresora&rdquo; por s&iacute; misma, es otro s&iacute;ntoma de adolescencia. Si deseamos alcanzar la &ldquo;mayor&iacute;a de edad&rdquo; como sociedad debemos aspirar a la maduraci&oacute;n de nuestras reacciones, opciones y conductas. En esto tambi&eacute;n consiste la esperanza.<br />
Junto a lo anterior, debemos intentar seriamente la superaci&oacute;n de &ldquo;clich&eacute;s&rdquo;, &ldquo;frases hechas&rdquo;, &ldquo;relatos&rdquo; parciales y sesgados, construcciones sem&aacute;nticas dial&eacute;cticas y antag&oacute;nicas con que se va influyendo sobre la opini&oacute;n p&uacute;blica, se va poblando el imaginario colectivo y se va manipulando al ciudadano &ldquo;de a pie&rdquo; tendiente a sumarlo a utop&iacute;as, cuyos valores propugnados tantas veces se pervierten.</p>
<p>Para ellos les propongo dos actitudes profundamente &ldquo;ciudadanas&rdquo;, es decir, propias de la persona llamada a vivir en comunidad, socializada, en convivencia -no lucha- fraterna. Perm&iacute;tanme decirlas con dos expresiones utilizadas en el sencillo lenguaje cotidiano que encierra claridad y riqueza simb&oacute;lica: &ldquo;arremangarse&rdquo; y &ldquo;trabajar codo a codo&rdquo;.</p>
<p>&ldquo;Arremangarse&rdquo; evoca un llamado a trabajar, a asumir la propia responsabilidad, con una importante dosis de generosidad y un verdadero esp&iacute;ritu de sacrificio. Se necesitan cuotas altas de magnanimidad y grandeza en vez de c&aacute;lculos mezquinos de muy corto plazo. Evoca la saludable rutina del d&iacute;a a d&iacute;a que va construyendo silenciosa, constante&nbsp; y perseverantemente una realidad nueva y mejor sin desanimarse. &iexcl;Tenemos que redescubrir la grandeza del &ldquo;granito de arena&rdquo; que tantas personas de buena voluntad aportan cotidianamente! Evoca, en fin, aquella &ldquo;cultura del trabajo&rdquo; hoy perdida, a&ntilde;orada, y que debemos ser capaces de recuperarla apostando a la conciencia, los valores y la calidad educativa.</p>
<p>&ldquo;Codo a codo&rdquo; nos invita a imaginar la unidad, la convivencia y la solidaridad. No podemos convivir &ldquo;unos contra otros&rdquo; sino &ldquo;unos con otros&rdquo;. No es un mero juego de palabras sino una realista apreciaci&oacute;n de c&oacute;mo debemos situarnos, relacionarnos y actuar teniendo como horizonte el bien com&uacute;n. Una de las potencialidades y riqueza de toda sociedad es la calidad de su convivencia. De ella proviene la fuerza, no del poder violento y autoritario, sino de la unidad, la cohesi&oacute;n y la paz en el horizonte del bien com&uacute;n. &iexcl;Una evidencia innegable de nuestra realidad, es que el tejido social se sostiene por el compromiso y la responsabilidad de aquellos que siguen obrando rectamente cumpliendo con su deber cada d&iacute;a! Y este es tambi&eacute;n un motivo cierto de esperanza.</p>
<p>Como Iglesia -insisto siempre en ello- no podemos dejar de ver &ldquo;la viga en nuestro propio ojo antes de se&ntilde;alar la basurita en el ojo ajeno&rdquo;, s&oacute;lo esto nos ayuda a superar el mal. Estas cosas me las digo en primer lugar a m&iacute; mismo y a la comunidad cat&oacute;lica nuevejuliense, debemos arremangarnos y trabajar cada vez m&aacute;s por los pobres, por los j&oacute;venes que han ca&iacute;do en el flagelo de las adicciones y por todos los necesitados. Hacerlo codo a codo con nuestros hermanos de las iglesias evang&eacute;licas y las dem&aacute;s confesiones religiosas. A la vez, no podemos dejar de reconocer y apreciar el caudal espiritual, en valores y solidaridad que podemos ofrecer como nuestro propio don y servicio a la sociedad toda.</p>
<p>Responsabilidad y solidaridad participando en el quehacer cotidiano social, pol&iacute;tico, educacional, de la salud, cultural, religioso, en el cuidado de los m&aacute;s vulnerables y necesitados, es la tarea enorme y a la vez esperanzadora que tenemos por delante. No dudemos que el camino de la participaci&oacute;n nos llevar&aacute;, poco a poco, ciertamente y con seguridad, a un ma&ntilde;ana mejor. La indiferencia siempre ha tra&iacute;do decadencia y desolaci&oacute;n, la participaci&oacute;n, en cambio, cura heridas, nos hace fuertes y m&aacute;s felices a todos. Con humildad y confianza transformemos nuestros prop&oacute;sitos de &ldquo;arremangarnos y trabajar codo a codo&rdquo; en plegaria para que Dios nos conceda la verdadera libertad como naci&oacute;n. As&iacute; sea.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Homilía de Mons. Ariel Torrado Mosconi</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2016/07/11/homilia-de-mons-ariel-torrado-mosconi/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tiempo diario]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Jul 2016 07:44:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[bicentenario]]></category>
		<category><![CDATA[homilía]]></category>
		<category><![CDATA[mons. ariel torrado mosconi]]></category>
		<category><![CDATA[te deum]]></category>
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					<description><![CDATA[Al conmemorar hoy el mism&#237;simo d&#237;a del bicentenario de la declaraci&#243;n de la independencia nacional, en esta ciudad y di&#243;cesis que hemos sido honrados llevando como nombre la fecha memorable&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>
	Al conmemorar hoy el mism&iacute;simo d&iacute;a del bicentenario de la declaraci&oacute;n de la independencia nacional, en esta ciudad y di&oacute;cesis que hemos sido honrados llevando como nombre la fecha memorable de aqu&eacute;l magno acontecimiento, deseo apelar nuevamente a una imagen que hemos utilizado&nbsp; los obispos de la Argentina en el mensaje que hemos realizado con motivo de este acontecimiento. Se trata de la imagen de la &ldquo;casa&rdquo;.</p>
<p>
	Evocando la hist&oacute;rica casa de Tucum&aacute;n, en la cual se llevaron a cabo las deliberaciones del Congreso de los representantes de las provincias, decimos que bien puede ser una met&aacute;fora de lo que somos y estamos llamados a ser cada vez m&aacute;s y mejor: una verdadera Naci&oacute;n, casa com&uacute;n para sus ciudadanos que, por eso mismo, pasan de ser meros habitantes para llegar a ser ciudadanos, miembros de un hogar com&uacute;n que los abarca y los contiene en sus diferencias. Es m&aacute;s, al final de nuestro mensaje, proponemos que en nuestra sociedad se susciten y desarrollen en todos los &aacute;mbitos y niveles &ldquo;casas de encuentro y di&aacute;logo&rdquo;. Y, para ello mismo, ofrec&iacute;amos nuestras mismas comunidades eclesiales como esos espacios.</p>
<p>
	En nuestra di&oacute;cesis ya nos hemos lanzado en este sentido y estamos propiciando encuentros de la dirigencia para dialogar sobre las cuestiones fundamentales e irrenunciables de la pol&iacute;tica p&uacute;blica como es la lucha contra la pobreza y la exclusi&oacute;n, el combate contra el narcotr&aacute;fico y la prevenci&oacute;n de las adicciones, el impulso a una educaci&oacute;n integral, el acceso universal a la salud y el agua potable, la generaci&oacute;n de empleos dignos, la erradicaci&oacute;n de la trata de personas y la protecci&oacute;n de la vida, la promoci&oacute;n del cuidado del ambiente, el trabajar por la cultura del encuentro, y la lucha contra la corrupci&oacute;n y la impunidad.</p>
<p>
	Por tratarse de una conmemoraci&oacute;n hist&oacute;rica nos encontramos ante la temporalidad misma que signa la vida de los pueblos y las personas. Por esto, me parece una ocasi&oacute;n m&aacute;s que propicia para hacer memoria agradecida del pasado, hacernos cargo con pasi&oacute;n del presente y proyectarnos con esperanza al futuro. A ello desear&iacute;a referirme con tres palabras: gratitud, conversi&oacute;n y esperanza.</p>
<p>
	Gratitud. Muy probablemente por humana debilidad, a veces por sesgados y selectivos enfoques demasiado condicionados por nuestra perspectiva de pensamiento, u otras veces por intereses y conveniencias particulares, solemos tener una visi&oacute;n pesimista del pasado. Tenemos el peligro de caer en una &ldquo;nostalgia pesimista&rdquo;.</p>
<p>
	Y esto no es saludable. Esta actitud &ldquo;tan argentina&rdquo;, entre otras consecuencias, suele ahondar divisiones e inhibir nuestro crecimiento, desarrollo y progreso. Celebrar este &ldquo;Tedeum&rdquo; de Acci&oacute;n de Gracias es una invitaci&oacute;n a hacer un desinteresado esfuerzo por descubrir lo positivo, lo bueno, lo verdadero y bello de nuestra historia como naci&oacute;n. Que lo hay y mucho. Sin caer tampoco en &ldquo;leyendas rosas de la historia&rdquo;; pero mirar lo bueno del pasado nos ayudar&iacute;a a crecer en entusiasmo.</p>
<p>
	Debemos entonces tener, en primer lugar, una memoria agradecida de nuestra historia. &iexcl;Qu&eacute; bien nos har&iacute;a a los argentinos una gran dosis de sano optimismo que nos aliente y entusiasme!</p>
<p>
	Conversi&oacute;n. Si bien se trata de una palabra que no forma parte del vocabulario corriente sino que proviene del acervo de la Sagrada Escritura, entiendo que encierra en s&iacute; una potencialidad y una propuesta que nos puede hacer mucho bien como modo de &ldquo;hacernos cargo&rdquo; del presente y &ldquo;echarnos al hombro la patria&rdquo;. Es uno de los n&uacute;cleos del mensaje de Jes&uacute;s y la propone a la humanidad toda como camino de aut&eacute;ntico cambio, reparaci&oacute;n y renovaci&oacute;n. Literalmente quiere decir: &ldquo;darse vuelta&rdquo;. Se trata de volver a lo verdadero y recto, a lo esencial, al &ldquo;primer amor&rdquo;. En el caso de una naci&oacute;n consiste en asumir y enfrentar con realismo y magnanimidad la necesaria y urgente tarea de recomposici&oacute;n, reforma y reparaci&oacute;n de las instituciones, los grupos, los &aacute;mbitos que necesitan sanearse y reconstruirse. No podemos dilatar ni eludir sin m&aacute;s esta enorme y noble tarea. En esto consiste la conversi&oacute;n tanto de las personas como de los grupos. Esta es la hora de la Patria.</p>
<p>
	Esta conversi&oacute;n es la que nos salvar&aacute; de la miseria de la corrupci&oacute;n tan instalada entre nosotros.</p>
<p>
	Con ocasi&oacute;n del Bicentenario de la Independencia los obispos expresamos que la corrupci&oacute;n &ldquo;&hellip;desgasta en el pueblo la confianza en las instituciones de la democracia&rdquo;. Asimismo, citando las palabras del Papa Francisco hemos calificado a la corrupci&oacute;n como una &ldquo;llaga putrefacta de la sociedad, un grave pecado que grita hacia el cielo pues mina desde sus fundamentos la vida personal y social. La corrupci&oacute;n impide mirar el futuro con esperanza porque con su prepotencia y avidez destruye los proyectos de los d&eacute;biles y oprime a los m&aacute;s pobres. Es un mal que se anida en gestos cotidianos para expandirse luego en esc&aacute;ndalos p&uacute;blicos&rdquo;</p>
<p>
	Luego, como parte de esta misma sociedad argentina y con estos mismos males, hemos agregado: &ldquo;los miembros que tenemos responsabilidades en la Iglesia no podemos dejar de aplicarnos a nosotros en primer lugar, estas palabras del Papa Francisco.</p>
<p>
	&Eacute;sta debe ser la luz que nos gu&iacute;e con valent&iacute;a por un camino de purificaci&oacute;n y conversi&oacute;n profunda del coraz&oacute;n, para renovar a la Iglesia en la caridad pastoral.</p>
<p>
	Al mismo tiempo, manifestamos nuestro rechazo ante cualquier acto de corrupci&oacute;n, p&uacute;blico o privado, pero de manera particular a los que involucren a miembros de la Iglesia, que por su misi&oacute;n y servicio, debieran ser testigos &iacute;ntegros del Evangelio que predicamos.</p>
<p>
	Y segu&iacute;amos diciendo: alentamos a la colaboraci&oacute;n sincera para el esclarecimiento de las denuncias y reiteramos que &ldquo;en este campo es fundamental que el Poder Judicial se mantenga independiente de las presiones de cualquier poder y se sujete s&oacute;lo al imperio de la verdad y la justicia.</p>
<p>
	&iexcl;Cu&aacute;nta falta nos hace la valent&iacute;a y el coraje para estar a la altura de estos momentos tan necesitados de una revoluci&oacute;n &eacute;tica y moral!</p>
<p>
	Esperanza. Si debemos mirar el pasado con gratitud y asumir el presente con pasi&oacute;n, el modo mejor de mirar y afrontar el futuro es con esperanza. Somos una naci&oacute;n joven y la esperanza es la virtud propia de los j&oacute;venes. Ella es la que nos alienta y motiva para reemprender una y otra vez la marcha, nos estimula e impulsa a los mejores esfuerzos por rehacernos y avanzar, nos hace visible y cercana la grandeza y altura de la meta hacia la que caminamos.</p>
<p>
	Sin la esperanza f&aacute;cilmente bajamos los brazos, ella es como el &ldquo;ox&iacute;geno espiritual&rdquo; que airea todos los &aacute;mbitos de un pueblo y lo mantiene vivo y en camino. Por eso hoy queremos volver a gritar con esperanza: &iexcl;libertad! Queremos y podemos ser una naci&oacute;n libre: libre de la pobreza y la violencia, libre del narcotr&aacute;fico y las drogas, libre de la corrupci&oacute;n y la impunidad, libre de la indiferencia y la &ldquo;cultura del descarte&rdquo;, libre de ancianos olvidados y de j&oacute;venes sin sue&ntilde;os.</p>
<p>
	Perm&iacute;tanme citar una expresi&oacute;n que encontramos frecuentemente en las locuciones de nuestro Papa Francisco y que, por a&ntilde;adidura, tiene &ldquo;sabor argentino&rdquo;: &iexcl;No nos dejemos robar la esperanza!</p>
<p>
	En este momento de verdadera plegaria -ya que en ello consiste nuestro encuentro en esta Iglesia catedral- oremos fervientemente, agradeciendo con gozo el legado del pasado y aprendiendo las lecciones de la historia; pidamos convertirnos poniendo manos a la obra para transformar el presente y as&iacute; encaminarnos con la mirada alta hacia el futuro.</p>
<p>
	Volviendo a la figura de la casa, renovemos el amor a la madre patria. No hay casa sin madre y nadie vende a su propia madre. Que volvamos a sentirnos hijos de nuestra patria y hermanos entre nosotros.</p>
<p>
	Jesucristo, Se&ntilde;or de la historia te necesitamos. Un nuevo siglo lleno de desaf&iacute;os se abre ante nosotros y Mar&iacute;a desde Luj&aacute;n nos vuelve a&nbsp; decir hoy: &iexcl;Argentina canta y camina!</p>
<p>
	<em><strong>Ariel Torrado Mosconi<br />
	Obispo de Nueve de Julio</strong></em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Homilía de Mons. Martín de Elizalde OSB Obispo de Santo Domingo en Nueve de Julio</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2015/07/10/homilia-de-mons-martin-de-elizalde-osb-obispo-de-santo-domingo-en-nueve-de-julio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tiempo diario]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Jul 2015 07:58:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[199° aniversario]]></category>
		<category><![CDATA[celebración]]></category>
		<category><![CDATA[homilía]]></category>
		<category><![CDATA[independencia]]></category>
		<category><![CDATA[mons. martín de elizalde]]></category>
		<category><![CDATA[osb obispo de santo domingo en nueve de julio]]></category>
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					<description><![CDATA[Nueve de Julio, Iglesia Catedral, 9 de julio de 2015 Queridos hermanos y hermanas, Se&#241;or Intendente Municipal, Se&#241;or Presidente del H. Concejo Deliberante, autoridades del Partido de Nueve de Julio,&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>
	Nueve de Julio, Iglesia Catedral, 9 de julio de 2015 Queridos hermanos y hermanas, Se&ntilde;or Intendente Municipal, Se&ntilde;or Presidente del H. Concejo Deliberante, autoridades del Partido de Nueve de Julio, autoridades escolares, policiales, representantes de instituciones de la comunidad, queridos amigos:</p>
<p>
	Con mucha alegr&iacute;a, con profunda emoci&oacute;n, me dirijo a ustedes en esta nueva celebraci&oacute;n del aniversario de la Independencia de la Patria. Nos acercamos al Bicentenario, que es una fecha simb&oacute;lica, significativa, y que nos invita a hacer un balance de la historia pasada y de la realidad presente de la Argentina. Para m&iacute;, personalmente, ser&aacute; seguramente la &uacute;ltima vez que me toca encontrarme con ustedes, autoridades y ciudadanos de nuestra comunidad, pues ya el tiempo de mi permanencia al frente de la di&oacute;cesis de Santo Domingo en Nueve de Julio llega a su t&eacute;rmino, seg&uacute;n las disposiciones de la Iglesia.</p>
<p>
	No inmediatamente, pero s&iacute; en algunos meses. Pasado ma&ntilde;ana, el s&aacute;bado 11, a las 16 horas, recibiremos en esta Iglesia Catedral a Mons. Ariel Torrado Mosconi, a quien el Santo Padre Francisco ha designado para acompa&ntilde;arme en este tramo de mi episcopado, despu&eacute;s de 16 a&ntilde;os de servicio en la di&oacute;cesis de Nueve de Julio, y quien ser&aacute; el pr&oacute;ximo obispo. Los invito a todos ustedes a acompa&ntilde;ar ese d&iacute;a la celebraci&oacute;n de la Iglesia diocesana, para recibir a nuestro hermano, que viene, de esta manera, a colaborar en la gu&iacute;a del reba&ntilde;o de los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s.</p>
<p>
	A lo largo de los a&ntilde;os, para las fiestas patrias, en nuestros encuentros de oraci&oacute;n y de acci&oacute;n de gracias hemos podido reflexionar sobre el momento que viv&iacute;amos y las esperanzas y expectativas de la sociedad. En m&aacute;s de una oportunidad me permit&iacute; se&ntilde;alar, y quiero hacerlo nuevamente hoy, &nbsp;la importancia de esta celebraci&oacute;n.</p>
<p>
	Ser&iacute;a una pena que la consider&aacute;ramos solamente como un acontecimiento que congrega a los funcionarios del gobierno municipal del d&iacute;a, y no una ocasi&oacute;n que nos invita a mostrar nuestro compromiso fraternal, expresado en la oraci&oacute;n a Dios, &ldquo;fuente de toda raz&oacute;n y justicia&rdquo;, y frente a quien nada hay que nos divida ni aparte. Valga esta breve menci&oacute;n para sostener el justificado deseo que las fiestas patrias nos encuentren unidos sin distinci&oacute;n de partidos ni bander&iacute;as, y que en el futuro, funcionarios y miembros del partido gobernante y tambi&eacute;n los representantes de otras corrientes, y de todas las instituciones comunitarias, como lo hacen las escuelas, la polic&iacute;a, los bomberos, los scouts, se encuentren en el templo mayor de la ciudad para alabar, agradecer y pedir a Dios.</p>
<p>
	Recientemente, el Papa Francisco ha dado a conocer un importante documento: la enc&iacute;clica Laudato s&igrave;, &ldquo;sobre el cuidado de la casa com&uacute;n&rdquo;. Llama la atenci&oacute;n que el Santo Padre dedique su magisterio a un argumento que parece, a primera vista, tan alejado de su misi&oacute;n espiritual, como es la ecolog&iacute;a. Pero no lo es, en realidad, si tenemos en cuenta lo que &eacute;l mismo advierte: hay &ldquo;s&iacute;ntomas de enfermedad&hellip; en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes&rdquo; (n. 2), y este deterioro global, que es producido por el hombre llega a afectar a todos los hombres, y perjudica en primer lugar a los m&aacute;s pobres.</p>
<p>
	Con la falta de respeto por la creaci&oacute;n, explotada y saqueada por el inter&eacute;s desordenado, se causa un grave da&ntilde;o al universo, y se vuelven a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;ciles las condiciones para la vida humana en &ldquo;la casa com&uacute;n&rdquo;, que todos debemos conservar y cuidar. Se trata, entonces, de una situaci&oacute;n que tiene implicaciones morales, y aunque nuestro tiempo parece haber desarrollado una mayor conciencia ecol&oacute;gica, no termina de resolver los problemas causados por la explotaci&oacute;n indiscriminada de los recursos ni se decide a atender a los problemas que ello causa a las personas.</p>
<p>
	Por eso, la ecolog&iacute;a integral, de que habla el Papa, &ldquo;es inseparable de la noci&oacute;n de bien com&uacute;n&rdquo; (n. 156).</p>
<p>
	Al mismo tiempo, nos invita a descubrir una dimensi&oacute;n m&aacute;s profunda de la ecolog&iacute;a, que se refiere a la dignidad de la persona humana, creatura de Dios, y se ve perjudicada por el deterioro de las condiciones de vida en el mundo. Y la primera preocupaci&oacute;n debe ser el respeto por la vida y la tutela y conservaci&oacute;n de aquellas condiciones que son esenciales &nbsp;para que el hombre pueda llegar a alcanzar sus metas. Debemos tener en cuenta, justamente porque forma parte del bien com&uacute;n, la verdad y la justicia, los derechos inalienables de la persona, la custodia de la vida humana, evitando toda promoci&oacute;n de su eliminaci&oacute;n por las causas que sean.</p>
<p>
	Es muy grave la ligereza con que se recibe en nuestra sociedad el implacable avance de las doctrinas y las pr&aacute;cticas abortistas y de las que facilitan la terminaci&oacute;n de la vida en determinados casos de enfermedades prolongadas. Ser&iacute;a paradojal que se proponga una actitud de mayor respeto por la naturaleza, mientras se desprecia la vida de los hombres y mujeres, y se viola el derecho de inocentes e indefensos.</p>
<p>
	Tambi&eacute;n en nuestra Patria se dan estas situaciones, que van unidas al grave deterioro de la amistad social y de la solidaridad comunitaria, a la imposibilidad de unir esfuerzos para lograr el bien com&uacute;n, al aumento de la deshonestidad escandalosa de personajes p&uacute;blicos.</p>
<p>
	Todo esto nos coloca en estado de &ldquo;emergencia moral&rdquo;, de &ldquo;peligro para el equilibrio vital de la familia argentina&rdquo;, y hace m&aacute;s necesario que nos volvamos hacia Dios, para pedirle que nos ilumine y oriente, y quiera perdonar nuestras debilidades y traiciones.</p>
<p>
	En un a&ntilde;o electoral como este se vuelve necesario un examen de conciencia y un renovado prop&oacute;sito de enmienda, para no repetir errores y pecados y reparar los da&ntilde;os cometidos por la soberbia humana.</p>
<p>
	El Papa Francisco ha declarado para toda la Iglesia un A&ntilde;o Jubilar de la Misericordia, comenzando el 8 de diciembre pr&oacute;ximo. Es una invitaci&oacute;n para revisar principios, corregir conductas y proponernos metas constructivas integrales, y no permanecer en el ciego ego&iacute;smo de las costumbres adquiridas y el anquilosamiento.</p>
<p>
	Sepan comprenderlo todos aquellos a quienes compete la responsabilidad de conducir los destinos de la sociedad, y tambi&eacute;n los dem&aacute;s, para secundar esta renovaci&oacute;n a la que estamos llamados, a los 200 a&ntilde;os de la Independencia alcanzada en Tucum&aacute;n. La Virgen Mar&iacute;a, nuestra Madre, Se&ntilde;ora de Luj&aacute;n, nos aliente y acompa&ntilde;e.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>En la Solemnidad del Cuerpo y la sangre de Cristo</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2015/06/09/en-la-solemnidad-del-cuerpo-y-la-sangre-de-cristo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tiempo diario]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Jun 2015 08:39:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[en la solemnidad del cuerpo y la sangre de cristo]]></category>
		<category><![CDATA[homilía]]></category>
		<category><![CDATA[mons. martín de elizalde]]></category>
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					<description><![CDATA[Iglesia Catedral, 7 de junio de 2015 Queridos hermanos y hermanas. &#160; Estamos reunidos en este d&#237;a de la Eucarist&#237;a para expresar en la acci&#243;n de gracias nuestra fe en&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>
	<em>Iglesia Catedral, 7 de junio de 2015<br />
	</em></p>
<p>
	Queridos hermanos y hermanas.<br />
	&nbsp;<br />
	Estamos reunidos en este d&iacute;a de la Eucarist&iacute;a para expresar en la acci&oacute;n de gracias nuestra fe en el misterio del Sacrificio Redentor de Cristo y de su Presencia sacramental en la Iglesia. Lo hacemos con profunda alegr&iacute;a, pues como Pueblo de Dios que ha sido salvado y al que le fue prometida la vida eterna, gozamos ya en este mundo de la gracia de la comuni&oacute;n, esperando su cumplimiento definitivo.</p>
<p>
	Por el sacramento eucar&iacute;stico participamos de la vida divina, nos encontramos en la intimidad con el Hijo, gloriosamente resucitado, somos fortalecidos en la peregrinaci&oacute;n de este mundo y alentados por la esperanza.</p>
<p>
	Recordar en la fe, agradecer con amor profundo, comprometernos en la caridad y la evangelizaci&oacute;n con nuestros hermanos, es lo que queremos expresar hoy, con nuestra presencia devota y creyente en la celebraci&oacute;n, nuestro testimonio orante en la procesi&oacute;n, el prop&oacute;sito prolongado en la fidelidad de la pr&aacute;ctica dominical y la frecuencia sacramental.<br />
	&nbsp;<br />
	<strong>LA FE EUCAR&Iacute;STICA</strong></p>
<p>
	&iexcl;Misterio de la fe! As&iacute; proclama el celebrante despu&eacute;s de pronunciar las palabras de la Instituci&oacute;n, recibidas de Cristo y confiadas a los sacerdotes. El milagro eucar&iacute;stico, que desaf&iacute;a a la raz&oacute;n, nos introduce en un &aacute;mbito privilegiado: y porque creemos, nuestra vida se transforma.</p>
<p>
	El Se&ntilde;or nos congrega para la Cena, nos invita a participar del alimento espiritual, sus frutos son percibidos con los ojos del alma, y se hacen visibles para quienes tienen un coraz&oacute;n puro.</p>
<p>
	Pero se requiere el tributo sencillo, humilde, profundo, de la fe. &ldquo;Hagan esto en memoria m&iacute;a&rdquo;, es la invitaci&oacute;n que dirige a la Iglesia, y para lo cual instituye el sacerdocio, y al recibir con fe su palabra, y responder con nuestra vida a su llamada, nos encontramos sumidos en el misterio, que nos supera, pero nos engloba, que no comprendemos, pero amamos, que es un encuentro exigente, pero tan reconfortante y dulce.</p>
<p>
	Y este misterio se hace sensible en la comuni&oacute;n de la Iglesia, pues, reunidos en la asamblea lit&uacute;rgica, juntos ofrecemos y oramos, y juntos comemos el pan eucar&iacute;stico y bebemos de la copa de la salvaci&oacute;n, con el v&iacute;nculo visible de la familia que conformamos.<br />
	&nbsp;<br />
	<strong>LOS FRUTOS DE LA EUCARIST&Iacute;A EN EL ALMA</strong></p>
<p>
	Recibir el Cuerpo de Cristo nos permite permanecer unidos a &Eacute;l, hacer suyos sus sentimientos, compartir su misi&oacute;n y prolongarla en el tiempo, mientras esperamos su gloriosa venida. Y es imposible esperarlo en la verdad y la santidad, sin cambiar el coraz&oacute;n, sin renovar nuestras metas, sin renunciar a lo superfluo y extra&ntilde;o.</p>
<p>
	La Eucarist&iacute;a nos transforma, y nos lleva a identificarnos con Cristo, a amar como &Eacute;l al Padre del Cielo, a entregarnos con generosidad a la misi&oacute;n recibida, a sacrificarnos por los hermanos.</p>
<p>
	Es a partir de la Eucarist&iacute;a, misterio contemplativo, que comienza el coraz&oacute;n del fiel a ser generoso y abierto, a encontrar en los hermanos el objeto de su generosidad y desprendimiento, a amarlos como el mismo Jes&uacute;s los am&oacute;. Y no se puede amar con justicia sin vencer las pasiones, sin olvidar rencores, sin perd&oacute;n, sin un prop&oacute;sito muy serio de verdad.<br />
	&nbsp;<br />
	<strong>LA IRRADIACI&Oacute;N EVANGELIZADORA</strong></p>
<p>
	El misterio de la fe no permanece est&eacute;ril, aunque se celebre en la simplicidad y el silencio.</p>
<p>
	As&iacute; como el Hijo de Dios naci&oacute; en la pobreza de Bel&eacute;n, sin testigos, la Eucarist&iacute;a hace su camino de evangelizaci&oacute;n, transformando los corazones de los fieles, fortaleci&eacute;ndolos en la fe, la esperanza y la caridad, multiplicando la voz del Evangelio en la vida y el ejemplo de los fieles.</p>
<p>
	Sin la Eucarist&iacute;a no ser&iacute;amos fuertes ni convencidos, no llegar&iacute;amos a dar a nuestras iniciativas y acciones el valor de lo divino, ni resistir&iacute;amos nosotros, con perseverancia e inteligencia, ni ser&iacute;amos elocuentes para trasmitir la verdad.</p>
<p>
	Por eso las almas de los cristianos acuden a la fuente de la Vida divina, en la comuni&oacute;n sacramental, y es a partir de all&iacute;, y con este encuentro sobrenatural, que se puede irradiar el mensaje de Jesucristo.</p>
<p>
	Invito muy cordialmente a una participaci&oacute;n atenta y gozosa en la Santa Misa, a la recepci&oacute;n frecuente de la comuni&oacute;n sacramental, a la preparaci&oacute;n por una buena confesi&oacute;n, a la frecuentaci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a incluso cotidiana, a la adoraci&oacute;n del Sant&iacute;simo Sacramento en las ocasiones comunitarias pero tambi&eacute;n en las visitas privadas a los templos y capillas.</p>
<p>
	Y as&iacute; sacerdotes y ministros, misioneros y educadores, los colaboradores pastorales, y todos los fieles bautizados, desde el centro que es la Eucarist&iacute;a, seremos m&aacute;s coherentes, dedicados y mejores para el Anuncio y el Testimonio.</p>
<p>	<strong>EL V&Iacute;NCULO DE LA CARIDAD</strong></p>
<p>
	La Eucarist&iacute;a nos une en la caridad, con la presencia de Cristo en medio de su Iglesia. No es solo un encuentro o una asamblea de convidados, es el reconocimiento de una llamada, una elecci&oacute;n que nos hace m&aacute;s dignos, una participaci&oacute;n en la santidad de Dios.</p>
<p>
	Con nuestra celebraci&oacute;n, proclamamos la fe de la Iglesia, adoramos la presencia de Dios entre nosotros, recibimos la riqueza infinita de sus dones, y nos preparamos para el encuentro definitivo en la gloria.</p>
<p>
	La Eucarist&iacute;a es anticipo de la vida eterna, y en ella pregustamos lo que anhelamos con fe y esperanza. Que esta certeza y la pr&aacute;ctica de una vida eucar&iacute;stica generosa y sincera nos acompa&ntilde;e y conforte en el camino.</p>
<p>	<em>Homil&iacute;a de Mons. Mart&iacute;n de Elizalde OSB<br />
	Obispo de Santo Domingo en Nueve de Julio</em><br />
	&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Homilía de Mons. Martín de Elizalde</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2015/05/26/homilia-de-mons-martin-de-elizalde/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tiempo diario]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 May 2015 00:00:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[celebraciÓn de acciÓn de gracias]]></category>
		<category><![CDATA[homilía]]></category>
		<category><![CDATA[mons. martín de elizalde]]></category>
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					<description><![CDATA[Parroquia Ntra. Sra. del Carmen, Quiroga (Nueve de Julio) 25 de mayo de 2015 Queridos hermanos y hermanas, Se&#241;or Intendente Municipal, Se&#241;or Presidente del H. Concejo Deliberante, autoridades del Partido&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>
	<em>Parroquia Ntra. Sra. del Carmen, Quiroga (Nueve de Julio)<br />
	25 de mayo de 2015</em></p>
<p>	Queridos hermanos y hermanas,</p>
<p>
	Se&ntilde;or Intendente Municipal, Se&ntilde;or Presidente del H. Concejo Deliberante, autoridades del Partido de Nueve de Julio, autoridades escolares, policiales, representantes de instituciones de la comunidad, queridos amigos:</p>
<p>
	Nos reunimos nuevamente, como todos los a&ntilde;os, para esta fecha conservada entre las m&aacute;s gloriosas memorias de la Patria, cuando nuestros pr&oacute;ceres lanzaron por primera vez el grito de libertad, y se propusieron que los propios hijos de la tierra asumieran la conducci&oacute;n de los destinos de su pa&iacute;s.</p>
<p>
	Con visi&oacute;n y coraje abrieron el camino para esta familia argentina que somos hoy, y por eso nuestra presencia en el templo de Dios es expresi&oacute;n de reconocimiento a &Eacute;l, fuente de todo bien, por los dones recibidos en m&aacute;s de doscientos a&ntilde;os de vida pol&iacute;tica y tambi&eacute;n reflexi&oacute;n sobre las etapas recorridas, con los logros alcanzados y las promesas incumplidas, la alternancia de &eacute;xitos y fracasos, las ense&ntilde;anzas de la experiencia, a veces dura, y las ilusiones que motivaron momentos de exaltaci&oacute;n y de gozo.</p>
<p>	<strong>RECIBIMOS UNA MISI&Oacute;N</strong></p>
<p>
	La Naci&oacute;n argentina nos necesita a todos, y nos invita, nos exige verdaderamente, que aportemos lo que est&aacute; a nuestro alcance para poder llevarla a su destino de grandeza. Con los medios que Dios nos ha dado, las riquezas naturales y el prodigioso caudal humano, con las luces de la verdad y la revelaci&oacute;n de lo que es verdaderamente justo y deseable, no podemos seguir demorando la consecuci&oacute;n de estas metas.</p>
<p>
	Sin embargo, nos encontramos todav&iacute;a muy lejos de haber conseguido la justicia, lejos de conducirnos siempre con la verdad, lejos de esforzarnos por obtener la igualdad de todos los habitantes de este suelo, lejos de practicar las virtudes de la honestidad y la laboriosidad, de la generosidad y el desprendimiento, de la solidaridad y el compartir.</p>
<p>
	Podemos hacerlo, seguramente, en las crisis, con lo material, pero no por mucho tiempo; no llegamos a construir el pa&iacute;s sobre los cimientos duraderos que garanticen que la prosperidad y la armon&iacute;a de un momento no se dilapiden y dispersen en breve plazo.</p>
<p>
	Es la nuestra una misi&oacute;n siempre recomenzada, pero cada vez con menos confianza que habr&aacute; de llegar a feliz t&eacute;rmino.</p>
<p>
	Es hora de retomar, con hondura, desde las bases mismas e incluyendo a todos, el camino que nos marcaron los pr&oacute;ceres de Mayo.</p>
<p>	<strong>LOS INSTRUMENTOS PARA ALCANZAR LA META</strong></p>
<p>
	Los medios est&aacute;n a nuestro alcance, pero debemos aprender a usarlos. No puede haber progreso sin justicia social. No puede haber bienestar estable sin asegurar las condiciones de llegar a &eacute;l en forma equitativa. Se requiere el aprendizaje de la generosidad, y para ello, comprender que no podemos sentirnos due&ntilde;os del destino de la Patria y dispensadores arbitrarios de lo que deben recibir nuestros hermanos.</p>
<p>
	La corrupci&oacute;n es de la sociedad, antes de ser del Estado, y se manifiesta, no s&oacute;lo por el robo y las ventajas indebidas, sino en el desmanejo de la cosa p&uacute;blica y el despilfarro, la inconsciencia acerca de las responsabilidades recibidas, y en los m&aacute;s diversos &oacute;rdenes. Una buena gesti&oacute;n p&uacute;blica es necesaria, guiada por principios claros que atiendan a la verdadera vocaci&oacute;n del hombre, que no se limite a lo material sino que est&eacute; abierta a lo espiritual, y provea as&iacute; a asentar sobre fundamentos s&oacute;lidos un futuro como el que tenemos derecho a esperar.</p>
<p>
	Pero la comunidad tiene que comprometerse, a partir de esos principios, para colaborar y para exigir, para conservar y para desarrollar. La historia de las frustraciones argentinas, o dicho de otro modo, nuestra historia pol&iacute;tica, es la consecuencia del desinter&eacute;s y de la falta de participaci&oacute;n del ciudadano.</p>
<p>	<strong>HUMILDAD Y ESFUERZO PARA SEGUIR ADELANTE</strong></p>
<p>
	En un a&ntilde;o electoral como el que estamos viviendo, &iquest;veremos aflorar las costumbres y las palabras que ya hemos visto y o&iacute;do con anterioridad? &iquest;No habremos aprendido nada? Se necesita humildad para reconocer que hay pasos, ya intentados, que en vez de significar un progreso, fueron causa de una ca&iacute;da mayor.</p>
<p>
	No volver a intentarlos, entonces. Se necesita reflexi&oacute;n y creatividad para proponer las salidas que esperamos.</p>
<p>
	Se necesita unidad y armon&iacute;a c&iacute;vicas para empujar juntos hacia las mismas metas. Se necesitan propuestas claras, concertadas, cuidadosamente pensadas y elegidas, que permitan la participaci&oacute;n de todos, la adquisici&oacute;n de una nueva cultura pol&iacute;tica y la promesa de un esfuerzo continuado, para no dejar incumplida la empresa iniciada.</p>
<p>
	Celebrar la fecha de hoy, como lo estamos haciendo, no nos permite mentir, pues estamos en la presencia de Dios y tenemos por testigo al pueblo. &iexcl;Qu&eacute; bueno ser&iacute;a que nuestra vida como Naci&oacute;n se encaminara pac&iacute;ficamente por los caminos que anhelamos! La esperanza de nuestros padres entrevi&oacute; ese destino, pero contando con el compromiso de sus descendientes; ahora somos nosotros los que tenemos que llevar a cumplimiento cuanto ellos so&ntilde;aron y nos legaron.</p>
<p>
	Pidamos a Dios que as&iacute; sea, y que la Virgen Mar&iacute;a, Nuestra Se&ntilde;ora de Luj&aacute;n, que acompa&ntilde;&oacute; el camino de los argentinos desde los albores de la Patria, nos asista e interceda por nosotros.</p>
<p>	<em><strong>Mons. Mart&iacute;n de Elizalde<br />
	Obispo de Santo Domingo en 9 de Julio.</strong></em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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	</channel>
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