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	<title>El rio de agua limpia &#8211; Diario Tiempo Digital</title>
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		<title>El rio de agua limpia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernan Cambello]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 May 2017 09:15:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Gente]]></category>
		<category><![CDATA[Opinion]]></category>
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		<category><![CDATA[Melina Bonanno]]></category>
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					<description><![CDATA[Los psic&#243;logos dicen que hay cosas que uno no recuerda, porque la cabeza se niega a recordar, que nuestro sistema decide bloquearlas para protegernos, para mantenernos cuerdos, vivos&#8230; Corr&#237;a el&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Los psic&oacute;logos dicen que hay cosas que uno no recuerda, porque la cabeza se niega a recordar, que nuestro sistema decide bloquearlas para protegernos, para mantenernos cuerdos, vivos&hellip;</p>
<p>Corr&iacute;a el a&ntilde;o 81, no recuerda bien el mes dice, marzo tal vez. El servicio militar era obligatorio y a &eacute;l con 18 a&ntilde;os le hab&iacute;a llegado &ldquo;la carta&rdquo;. Antes de viajar a Jun&iacute;n, all&iacute; lo hab&iacute;an convocado, se despidi&oacute; de la madre, del padre y de sus hermanos &ldquo;sab&iacute;a que no iba a volver&rdquo; dice.</p>
<p>Una fila interminable de muchachos por delante suyo, cuando le toca su turno inmediatamente queda detenido, lo privan de su libertad y empieza el calvario. Esposado, rapado a cero y con los ojos vendados lo trasladan a La Plata, &ldquo;el primer lugar, al que fuimos , parec&iacute;a un hospital, pero no recuerdo bien, pasaba la mayor parte de d&iacute;a con los ojos tapados, despu&eacute;s estuve en el C.I.F.I.M 2 o 3 meses,&rdquo; el tiempo en d&iacute;as u horas no existe en esos lugares. &ldquo;De ah&iacute; estuve en Buenos Aires y despu&eacute;s me mandaron al sur en el buque cabo San Antonio, y cuando desembarcamos al batall&oacute;n de infanter&iacute;a de apoyo log&iacute;stico vial, Base Comandante Espora&rdquo; siempre preso, siempre esposado, siempre ciego.</p>
<p>Mientras la vida se tornaba imposible y la muerte era un sue&ntilde;o de libertad, aprend&iacute;a a sobrevivir. Cuando escuchaba las botas sonar en el pasillo, se preparaba, pod&iacute;a llegar cualquiera, si era el teniente de nav&iacute;o Ricardo Miguel Otero por ejemplo, sabia (con 18 a&ntilde;os) que ten&iacute;a que relajar el cuerpo (aun estando esposado) &ldquo;aflojaba la panza, para que las pi&ntilde;as entraran sin resistencia y por la falta de aire me desmayaba, cuando me despertaba lo volv&iacute;a a hacer y as&iacute; hasta que se cansaba de pegarme y se iba&rdquo;. &ldquo;Si era el suboficial Lichirivetti que integraba el Club de Par&iacute;s, esperaba las trompadas en la boca&rdquo;, siempre esposado, en el fondo, ellos siempre con miedo.</p>
<p>Prende el cigarrillo n&uacute;mero 3, apoya el dorso de una mano en el frente y con la otra ceba un mate, &ldquo;las visitas del Almirante o Contraalmirante Franco (no recuerda su cargo exacto), jefe de las fuerzas armadas argentinas eran recurrentes, me hac&iacute;a preguntas puntuales sobre gente que yo no conoc&iacute;a, entre golpes y torturas interminables yo solo pod&iacute;a insultarlo, al final, despu&eacute;s de tanto no sabes si los conoc&eacute;s o no, te lo terminan metiendo en la cabeza, igual no dec&iacute;a nada, nunca vend&iacute; a nadie. Eso me cost&oacute; mucho, me quemaron con &aacute;cido los pies, me desmayaba del dolor y cuando me despertaba me volv&iacute;a a desmayar, era casi insoportable, tuvieron que hacerme una cirug&iacute;a para separarme los dedos en el hospital de Puerto Belgrano.&rdquo;</p>
<p>Los equivocados eran ellos, los hijos de puta eran ellos.</p>
<p>La mayor&iacute;a de los presos terminaban cans&aacute;ndose y se rend&iacute;an ante los uniformados, &eacute;l segu&iacute;a firme con sus convicciones y para mostrar su descontento, aprovechaba las salidas transitorias (eran adentro de un mismo batall&oacute;n, con custodia), &ldquo;una vez, sal&iacute; y pinte el signo comunista en todos los galpones, y el nombre de Ed&eacute;n Pastora, que era un revolucionario nicarag&uuml;ense, el Comandante Cero (que con el tiempo se dio vuelta y se volvi&oacute; contra), eso me cost&oacute; 108 d&iacute;as en una celda en donde entraba un colch&oacute;n de una plaza con las puntas dobladas, sin ventanas, con una puerta de reja y una puerta de placa que ten&iacute;a una ranura por donde pasaban una palangana de pl&aacute;stico verde donde hacia mis necesidades y cuando tra&iacute;an la comida la retiraban enjuagaban y me la serv&iacute;an ah&iacute;, no s&eacute; si era una vez al d&iacute;a, dos o d&iacute;a por medio, cuando Sal&iacute; de ah&iacute; estuve ciego 3 d&iacute;as seguidos, mis ojos no pod&iacute;an acostumbrarse de nuevo a la luz. En otra salida, con un compa&ntilde;ero de apellido Rosevich, nos metimos en los hangares, tiramos una soga que iba por el techo, de un lado al otro, el sosten&iacute;a la soga mientras yo trepaba, cuando llegaba al techo , tiraba la soga por la claraboya y bajaba por ah&iacute;, estaba lleno de camiones de transporte de la PM (polic&iacute;a militar) con eso chupaban a la gente y transportaban a presos vivos y muertos, les pinchamos las ruedas y tratamos de romper todo lo que m&aacute;s pudimos, me agarraron, me toco pasar todo el d&iacute;a en el cepo. En enero, con todo el sol, con un pantal&oacute;n corto azul y en cuero, el soldado Quintana miraba de lejos, no aguant&oacute; m&aacute;s, cargo una botella de agua en el ba&ntilde;o y sali&oacute; corriendo, vaci&aacute;ndome la botella de agua en la espalda, a m&iacute; se me lleno el cuerpo de llagas, a &eacute;l no s&eacute; qu&eacute; le habr&aacute; pasado&rdquo;</p>
<p>Con la voz entrecortada, de rabia y con desprecio, nombra al suboficial Naranjo y suboficial Sol&iacute;s, &ldquo;eran gente perversa, da&ntilde;ina&rdquo;</p>
<p>Le toco vivir y presenciar atrocidades, pero recuerda puntualmente una &ldquo; Al Calvi, no s&eacute; si ese era su apellido o era su sobrenombre, lo picaneaban para sacarle informaci&oacute;n, hasta dejarlo desmayado, cuando se despertaba lo volv&iacute;an a picanear, y as&iacute; hasta que se cansaban y se iban, en un momento se despierta y toma agua de un balde, se muri&oacute; en el acto, no s&eacute; si lo hizo a prop&oacute;sito para morirse o si estaba turbado por la tortura, no era la primera vez que lo picaneaban&rdquo;</p>
<p>Se hace una pausa, un vac&iacute;o, un minuto de silencio.</p>
<p>El 28 de octubre del 83, casi 2 a&ntilde;os despu&eacute;s, el suboficial Acu&ntilde;a lo llama: &ldquo;-Bonanno, te vas. Yo me puse contento, porque pens&eacute; que me mataban, yo quer&iacute;a que me maten, no quer&iacute;a vivir m&aacute;s, me separaron del resto, me sacaron las esposas, me hicieron firmar un mont&oacute;n de papeles y me cargaron a un cami&oacute;n, me vendaron los ojos y me esposaron de nuevo, ten&iacute;a la certeza de que me mataban y la alegr&iacute;a de que sucediera, una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n, el deseo de morir. Llegando a Punta Alta, pararon el cami&oacute;n y me dijeron: bajate, me qued&eacute; en medio de la nada, con una camisa blanca, unos zapatos y pantal&oacute;n de jean que me quedaba grande, no s&eacute; si com&iacute; o no, no ten&iacute;a un peso y estaba desorientado, por ah&iacute; encontr&eacute; un piol&iacute;n tirado en el piso y me lo puse de cinto, despu&eacute;s de eso no recuerdo m&aacute;s nada, algunas im&aacute;genes vagas, no s&eacute; c&oacute;mo llegue a la plaza de Berutti, no s&eacute; qui&eacute;n me llevo, si hice dedo o me sub&iacute; a alg&uacute;n tren.</p>
<p>Era 30 de octubre, dos d&iacute;as despu&eacute;s de haberme soltado, me sorprendi&oacute; que el club Giat estuviera cerrado y en la escuela hab&iacute;a poco movimiento, eran las elecciones nacionales donde gan&oacute; Alfons&iacute;n, &Iacute;talo Luder era nuestro candidato. Nunca supe nada, en esa &eacute;poca no se daban explicaciones, nadie te preguntaba nada tampoco.&rdquo;</p>
<p>&ldquo;&iquest;A los 18, 19, 20 a&ntilde;os, que tan subversivo podes ser? M&aacute;s que predicar alguna idea o alg&uacute;n pensamiento&hellip;&rdquo;</p>
<p>El tiempo que vino despu&eacute;s de todo eso tampoco fue f&aacute;cil para Bonanno, &ldquo;me fui al campo a trabajar en la cosecha de girasol, despu&eacute;s vino un t&iacute;o m&iacute;o de Buenos Aires y me fui con &eacute;l. Viv&iacute;a en la guardia del hospital &Aacute;lvarez, mientras deliraba con 40&ordm; c de temperatura escuchaba que el m&eacute;dico le dec&iacute;a que ten&iacute;a que tener una infecci&oacute;n grave, pero nunca me encontraron nada f&iacute;sico, era la cabeza, me dorm&iacute;a y entraba en el tormento, los recuerdos son bravos, despu&eacute;s empec&eacute; a tomar whisky, media botella antes de dormir, igual me atormentaban los sue&ntilde;os. Despu&eacute;s conoc&iacute; a tu madre me dice, y ah&iacute; las cosas fueron cambiando, nos fuimos a vivir a Jujuy y en democracia (a&ntilde;o 85) todav&iacute;a me controlaban, una vez, con tu mam&aacute; embarazada de tu hermana, est&aacute;bamos yendo a la mercer&iacute;a Lozano a comprar botones para un bat&oacute;n y dos polic&iacute;as de civil nos vigilaban, con el tiempo se calm&oacute; un poco todo.&rdquo;<br />
Le hago dos preguntas de las cuales yo ya se su respuesta, &iquest;alguna vez tuviste miedo? &iquest;Todo lo que pas&oacute; te limit&oacute;?</p>
<p>&ldquo;Nunca tuve miedo, me dice, me aterran otras cosas, perder la relaci&oacute;n con ustedes o las enfermedades que pueda sufrir alguien de la familia, esas cosas irreversibles, perder los afectos. A la segunda pregunta me responde con una historia que me cont&oacute; siempre, pero esta vez no termino con el final que conoc&iacute;a, sigui&oacute; un poco m&aacute;s, con la voz cansada, el mate fr&iacute;o, los ojos vidriosos me dice, te la acord&aacute;s? Y empieza: en el ejercito Zapatista de liberaci&oacute;n, cuando reci&eacute;n nos fuimos a vivir a Jujuy me contaron un relato: Hay un r&iacute;o de agua limpia que corre libremente, hasta que es atacado por un r&iacute;o de bosta que empieza a contaminarlo, cansados de que la bosta contamine el r&iacute;o de agua limpia, la gente del pueblo empieza a tirar piedritas en el empalme de ambos r&iacute;os, despu&eacute;s de muchas piedras tiradas, estas forman una pared que separa ambos r&iacute;os y el agua limpia empieza a correr libremente otra vez, pero para llegar a esto hubo que tirar muchas piedras y algunas quedaron abajo para hacer la base, enterrada en el barro y contaminadas con bosta, nuestra generaci&oacute;n es la piedrita que va al fondo, mas all&aacute; de la angustia y el dolor, yo decid&iacute; ir al fondo, ser la base, los cimientos de esa pared.&rdquo;</p>
<p><strong>La Plata, 9 de Mayo, 2017. Melina Bonanno.</strong></p>
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