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	<title>el deporte argentino como signo de identidad y pertenencia &#8211; Diario Tiempo Digital</title>
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		<title>El deporte argentino como signo de identidad y pertenencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guillermo Blanco]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Jul 2016 08:57:39 +0000</pubDate>
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	Circunstancias sociales, tiempo y espacio impedir&aacute;n ser exactos en el intento, aunque desde la imperfecci&oacute;n s&iacute; se puede aceptar el desaf&iacute;o. Es cuando aparecen entre prohibiciones oficiales peleas de boxeo y forcejeos del pato -declarado deporte nacional durante el segundo gobierno peronista- , y m&aacute;s atr&aacute;s a&uacute;n de los 200 a&ntilde;os a que se hacen referencia, la Chueca simboliza a la Am&eacute;rica precolombina con sus mujeres campesinas jugando con un palo y una bola de caucho como antecesor del hockey, hoy tan exultante en las clases medias.</p>
<p>
	Son apenas algunos datos del mundo del deporte bicentenario, que quien esto escribe trat&oacute; de incluir en el libro &ldquo;Deporte nacional, Dos siglos de historia&rdquo;, con los colegas Ariel Scher y Joge B&uacute;sico (junto a los investigadores Oscar Bernarde, V&iacute;ctor Raffo, Eugenia Cima y Francisco Pandolfi).</p>
<p>
	Ya con el m&oacute;dulo persistente desde la mitad de ese tiempo, aparecen el f&uacute;tbol como eslab&oacute;n mayor, con acento brit&aacute;nico hasta darle forma local a la manera de jugar, el b&aacute;squetbol con un desarrollo monumental en la &uacute;ltima parte del segundo siglo, el atletismo de m&aacute;s a menos aunque la industria y la corporaci&oacute;n se hayan encargado de mantenerlo vigente aunque lejos de la elite mundial.</p>
<p>
	Y con vaivenes, el boxeo ya reinstalado e insertado en el coraz&oacute;n popular con&nbsp; Firpo en 1923 cayendo ante el legendario estadounidense Dempsey tras tirarlo; el Polo como parte de una elite a caballo; la nataci&oacute;n con algunos inmensos aportes personales como el de Jannette Campbell en Berl&iacute;n &acute;36, actualizados con un campe&oacute;n mundial como Jos&eacute; Meolans a este lado de la par&aacute;bola; el automovilismo con un actor mayor a nivel internacional como Fangio en los &acute;50 y de los G&aacute;lvez para solidificar el deporte motor local, han sido algunos &iacute;conos de una actividad que supo superar barreras pol&iacute;ticas a veces devastadoras. Sin ir m&aacute;s lejos, el Mundial &acute;78, cuando le gente com&uacute;n sali&oacute; a las calles en lo que puede parecer una contradicci&oacute;n, aun que desde otro &aacute;ngulo fue una muestra de liberaci&oacute;n de grito mientras se intu&iacute;a el terror militar con apoyatura civil que se cern&iacute;a en centros de detenci&oacute;n y tortura.</p>
<p>
	Amplias disciplinas tuvieron su momento de esplendor, y algunas se mantienen en pie, como el atletismo, el boxeo con sus campeones mundiales, el polo cuyo zenit estuvo&nbsp; en la d&eacute;cada del 80, el tenis antes y despu&eacute;s de Vilas, el rugby antes y despu&eacute;s de Los Pumas, el b&aacute;squetbol antes y despu&eacute;s de la Liga Nacional y por qu&eacute; no de Gin&oacute;bili.</p>
<p>
	Y hubo logros en otras disciplinas, como la esgrima (los hermanos F&eacute;lix y Fulvio Galimi), pesas (Salvetti), el ciclismo como un deporte que se ha mantenido vigente a lo largo de la historia pero que no ha podido despegar fuera de la geograf&iacute;a local salvo en algunos casos como la medalla de oro ol&iacute;mpica de Juan Curuchet y Walter P&eacute;rez y en la d&eacute;cada del &acute;60 con referentes de fuste en el plano casero.</p>
<p>
	Por ah&iacute; anda el ajedrez, extendido hoy en su actividad nacional en algunas provincias como en San Luis, incentivados por la presencia de Claudia Amura, pero sin referencias mundiales. Pero por sobre todo con una supremac&iacute;a may&uacute;scula del f&uacute;tbol por sobre todas las otras actividades juntas. En cada &eacute;poca se fueron sucediendo equipos y figuras de talla universal, lo que ha hecho de este deporte una marca mayor, desde el Boca del 25, el San Lorenzo del 46, la selecci&oacute;n campeona sudamericana de los carasucias del 57 -entre otros-, la selecci&oacute;n del &acute;78 como bisagra hist&oacute;rica y la del &acute;86.</p>
<p>
	Y con nombres propios mundiales como Di St&eacute;fano y Maradona, hasta llegar a Messi, Por sobre gobiernos y gestiones deportivas&nbsp; de distintos tonos, el deporte siempre ha tenido la virtud de sortear escollos y preservarse. A veces m&aacute;s cerca, a veces m&aacute;s lejos de alg&uacute;n color pol&iacute;tico como ocurriera con los hist&oacute;ricos Juegos Evita. Pero siempre como un refugio para tratar de mantener viva la llama de la identidad nacional y regional, a&uacute;n en tiempos como los actuales en que los clubes siguen resistiendo aunque el poder de los negocios haya clavado sus pu&ntilde;ales</p>
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