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	<title>cuando pedimos felicidad y paz &#8211; Diario Tiempo Digital</title>
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		<title>“Cuando pedimos felicidad y paz”</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Dec 2014 22:59:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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		<category><![CDATA[homilÍa de navidad]]></category>
		<category><![CDATA[mons. martín de elizalde osb]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>
	Queridos hermanos y hermanas: Ante todo, el deseo ferviente de una gozosa celebraci&oacute;n de la Navidad para todos ustedes, de una participaci&oacute;n fructuosa en la liturgia de la Iglesia y de una experiencia interior de encuentro con el Salvador, que nos visita, Ni&ntilde;o, en Bel&eacute;n y llega as&iacute; a nuestras vidas. El don es &Eacute;l mismo, en &Eacute;l se encuentran la felicidad y la paz, &Eacute;l es la causa de todo bien y el remedio y la reparaci&oacute;n de todo mal. Y cuando en estas fiestas santas expresamos el deseo de aquello que necesitamos y esperamos, en realidad estamos diciendo los nombres, enumerando los atributos y los dones que vienen con &Eacute;l y de &Eacute;l, Jes&uacute;s, el Hijo de Dios, y sabi&eacute;ndolo o no, nos encontramos rogando con la antigua plegaria de la Iglesia, con el llamado insistente del Pueblo de Dios: &ldquo;&iexcl;Ven, Se&ntilde;or Jes&uacute;s!&rdquo;. Hoy que &Eacute;l viene a nosotros, abramos el coraz&oacute;n para recibirlo.</p>
<p>
	Pedimos lo que nos falta, imploramos para que cese lo que nos aflige, pero &iquest;nos damos cuenta verdaderamente de lo que ya est&aacute; entre nosotros, de lo bueno que nos ha aportado, de la fecundidad de cu&aacute;nto hemos recibido y que son los instrumentos que tenemos para alcanzar la felicidad y dar al mundo la paz? Frente a la divisi&oacute;n, causada por la ambici&oacute;n y el ego&iacute;smo, frente a las heridas causadas por el odio, frente al flagelo de la pobreza y la desigualdad, no podemos conformarnos con el pedido de una soluci&oacute;n puntual, milagrosa. Somos actores de la historia, y el mundo nos ha sido dado para que vivamos en &eacute;l y lo administremos con sabidur&iacute;a y justicia. Estas capacidades existen, ocultas muchas veces, pero existen, y es nuestra responsabilidad, de hombres y de creyentes, ponerlas en pr&aacute;ctica, al servicio del bien que anhelamos. No son solo los gobernantes y pol&iacute;ticos, los empresarios y administradores, los que tienen que hacerlo, sino todos y cada uno de nosotros, en el &aacute;mbito de sus responsabilidades, la familia, el trabajo, la comunidad.</p>
<p>
	En el interior de cada uno de nosotros, la tristeza y el dolor, la soledad y el abandono, la desesperanza, nuestras propias faltas y pecados, pueden hacernos olvidar el amor de Dios, su misericordia, la confianza que &Eacute;l ha puesto en nosotros y el acceso tan f&aacute;cil que nos ha dejado para que lleguemos hasta &Eacute;l. Pidamos el alivio de las aflicciones, pero atendamos tambi&eacute;n a tantos gestos de caridad y de alivio fraterno, a tanta generosidad empleada en bien de los que sufren, y asoci&eacute;monos a ellos, imaginativamente, para que se haga realidad cada d&iacute;a, en nuestras comunidades y en el mundo entero, la verdad anunciada de la fraternidad en Cristo.</p>
<p>
	En estas fechas expresamos nuestros deseos, y les trasmitimos a los hermanos que nos unimos a ellos, para pedir su cumplimiento, sin reservas ni ego&iacute;smo. Descubramos esos caminos nuevos, inexplorados tal vez hasta ahora, pero que nos conf&iacute;a Jes&uacute;s nuevamente, como lo hace en cada Navidad, viniendo a nosotros en su Nacimiento, para que por nuestro medio se haga manifiesta la alegr&iacute;a de ser regenerados como hijos de Dios.</p>
<p>
	Tenemos muchas oportunidades para hacerlo, y existen varios caminos para ello. La Iglesia nos invita a unirnos para darle expresi&oacute;n en la vida social y familiar, a sacar de su ense&ntilde;anza y de los sacramentos que celebra los elementos para hacerlo, a comprometernos con nuestros Pastores, a invitar y atraer a nuestros hermanos, siguiendo el ejemplo de los santos de todos los tiempos. Esperamos para este a&ntilde;o el S&iacute;nodo de Obispos que tratar&aacute; sobre la familia. Es una invitaci&oacute;n para orar por nuestros pastores, que deber&aacute;n deliberar sobre estos temas tan importantes, y pedir a Dios y trabajar consciente y consecuentemente por la unidad y la estabilidad de la familia, por el respeto por la vida, por el acompa&ntilde;amiento de los ni&ntilde;os y j&oacute;venes. Es, en efecto, la familia el &aacute;mbito donde comienza la vida de cada hombre, el primer templo donde aprende a orar y a adorar a Dios y la primera escuela de la fe y del ejercicio de la caridad.</p>
<p>
	Una propuesta del Santo Padre Francisco es la invitaci&oacute;n a celebrar el A&ntilde;o de la Vida Consagrada, iniciado el primer domingo de Adviento y que se prolongar&aacute; hasta el 2 de febrero de 2016. En su mensaje para esta ocasi&oacute;n el Papa describe la misi&oacute;n de los religiosos y religiosas, expresa la importancia de su testimonio y de su misi&oacute;n, y los exhorta a vivir con fidelidad y generosidad renovadas esa vocaci&oacute;n. Y el Papa dice tambi&eacute;n que esta ocasi&oacute;n debe ser aprovechada por todos los fieles de la Iglesia: &ldquo;Invito por tanto a todas las comunidades cristianas a vivir este A&ntilde;o, ante todo dando gracias al Se&ntilde;or y haciendo memoria reconocida de los dones recibidos, y que todav&iacute;a recibimos, a trav&eacute;s de la santidad de los fundadores y fundadoras, y de la fidelidad de tantos consagrados al propio carisma&rdquo;. La vida consagrada es un modelo de vida evang&eacute;lica, y todos tenemos mucho que aprender de ella.<br />
	Queridos hermanos y hermanas;</p>
<p>
	Con el coraz&oacute;n lleno de alegr&iacute;a recibimos esta noche a Jes&uacute;s. Al tenerlo tan cerca de nosotros, al repasar las circunstancias de su venida y agradecer sus dones, expresemos nuestra gratitud por tanto amor recibido y manifestemos la confianza que tenemos de ser siempre escuchados, disponi&eacute;ndonos a serle siempre fieles y a llevar con el testimonio y la palabra su mensaje de felicidad y de paz.</p>
<p>	Nueve de Julio, Iglesia Catedral</p>
<p>
	24 de diciembre de 2014</p>
<p>
	Mons. Mart&iacute;n de Elizalde OSB</p>
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