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	<title>cuando el deporte cotiza en las casas de cambio &#8211; Diario Tiempo Digital</title>
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		<title>Cuando el deporte cotiza en las casas de cambio</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Mar 2014 06:03:52 +0000</pubDate>
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	Primero fueron el v&oacute;leibol y el b&aacute;squetbol, ahora el hockey. De haber invadido tambi&eacute;n el territorio del juego, no s&oacute;lo el negocio monstruoso que se expande m&aacute;s all&aacute; de las l&iacute;neas de cal, acaso no se estar&iacute;a hablando de que el f&uacute;tbol a&uacute;n defiende su esencia con trece reglas b&aacute;sicas, fijadas en 1863 por la International Board. No como ha ocurrido en otras disciplinas que claudicaron o negociaron su despegue desde lo comercial, para que el arrastre del vendaval del negocio televisivo los ubicase en otro lugar que no es el fundacional.</p>
<p>
	Los cuatro tiempos del v&oacute;leibol y del b&aacute;squetbol (que, es verdad, les dieron mayor br&iacute;o a deportes que transcurr&iacute;an en una meseta complicada de remontar) hicieron que &eacute;stos adquirieran una dimensi&oacute;n mayor, en especial en el segundo caso, amparado por la potencialidad que le da tener su centro de acci&oacute;n precisamente en Estados Unidos, donde son sabios en hacer entrar por el aro todo lo que se intuya como negocio.</p>
<p>
	Ahora parece que le lleg&oacute; el turno del ho-ckey, especialidad en ascenso, pero sin base hist&oacute;rica para poder sustentar la g&eacute;nesis del juego, precisamente porque tiene ra&iacute;z d&eacute;bil; entonces queda expuesta a la voracidad manifiesta y evidente de los que se acercan para sacarle provecho y para hacer creer que todo ser&aacute; mejor con guirnaldas y luces que encandilen. Muchos de adentro empujar&aacute;n esta premisa, eligiendo el cambio en vez de apostar al afianzamiento del juego en s&iacute;. Son epidemias de los nuevos tiempos, esos de los que aun el f&uacute;tbol ha sabido gambetear, m&aacute;s all&aacute; de que tambi&eacute;n est&eacute; impregnado de un negocio atroz, s&oacute;lo que el reglamento hasta ahora no se manch&oacute;, aunque a lo largo de la historia hubo alguna modificaci&oacute;n menor para mejorar el juego, y no las cuentas. La ley del offside, limitaciones a los arqueros, la ley de ventaja, entre otros, muy lejos de serios cambios estructurales.</p>
<p>
	Es imposible imaginar un f&uacute;tbol con cuatro tiempos, con dos cambios de campo, con lugar para la hamburguesa y para ir a ba&ntilde;os que se supone estar&aacute;n acondicionados para las circunstancias. Y que, cuando haya un gol, el partido se pare un ratito para que se repita por las pantallas; y que si hay pol&eacute;mica por un fallo, se haga como en el polo, que se consulta a &aacute;rbitros de afuera. O que tras un foul fuerte, mientras atienden al ca&iacute;do, los periodistas de los canales que hayan pagado puedan entrevistar al lesionado, al victimario, a algunos jugadores que anden por ah&iacute;, y los refer&iacute;s que previamente tambi&eacute;n hubieran acordado hacerlo.</p>
<p>
	Los fot&oacute;grafos podr&iacute;an levantar la mano para indicarle al refer&iacute; que necesitan una toma determinada del Messi del momento, con lo que el hombre (o la mujer, si lo fuera) podr&iacute;a detener el encuentro y har&iacute;a entrar al reportero gr&aacute;fico para la foto indicada, antes de retornar a su puesto.</p>
<p>
	El tema del agua tampoco quedar&iacute;a afuera de la nueva ley. &iquest;Hace calor? Si el equipo A tiene contrato con determinada marca de agua mineral y el B con otra, los capitanes podr&iacute;an solicitarle al refer&iacute; interrumpir el partido en varias ocasiones para beber agua en sus respectivas carpas colocadas a un costado para la eventualidad, y as&iacute; las c&aacute;maras podr&iacute;an mostrar la etiqueta preferida.</p>
<p>
	Si la International Board, formada por cuatro miembros brit&aacute;nicos m&aacute;s cuatro de la FIFA, ya hubiera transado y flexibilizado el tema reglamentario, se podr&iacute;an tirar m&aacute;s ideas sobre la mesa de los genios televisivos. Como la posesi&oacute;n es un tema del momento, hacer como en el b&aacute;squetbol, que se cobre exceso de tenencia, por ejemplo. As&iacute;, el Barcelona quedar&iacute;a expuesto a apurarse y complacer a aquellos que ven el f&uacute;tbol como una eyaculaci&oacute;n precoz. Y as&iacute;, para felicidad del negocio, los partidos podr&iacute;an llegar a terminar 25 a 20, o algo as&iacute;; nadie se quejar&iacute;a entonces de lo aburrido que es relatar al Barcelona.</p>
<p>
	Todo bien: al fin de cuentas, no se conoce en la historia de la humanidad un juego que haya durado tanto como el f&uacute;tbol. Ahora le toca al hockey, que en un tiempito puede llegar a tener a la Lucha Aymar del momento pidiendo un alto en el juego para promocionar su nueva crema corporal, o a Los Leones aprovechando los descansos para repartir folletos donde se incluyan las bondades del juego y d&oacute;nde poder iniciar a los m&aacute;s chicos. Es notable c&oacute;mo se les pas&oacute; por alto el tema de las modificaciones de los penales, que tanto se ha visto con las mujeres: no estar&iacute;a mal que en lugar del m&eacute;todo actual de correr desde el medio y tratar de gambetear a la arquera rival, se haga un agujerito en el arco y desde all&aacute; lejos se tire la pelota, tratando de embocarla. El penalgolf ser&iacute;a un nombre acorde.</p>
<p>
	Qui&eacute;n dice, por ah&iacute; se estar&iacute;a asistiendo al embri&oacute;n de un nuevo juego para dentro de cien a&ntilde;os, mezclado con el deporte que hizo grande a De Vicenzo. Un ruego: no se lo cuenten a aquellos que est&aacute;n tratando de pensar en la ganancia econ&oacute;mica y no en la deportiva, porque por ah&iacute; se acortan los tiempos, y ac&aacute; no hay una International Board que pueda hacer parar la bocha.</p>
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