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	<title>cine &#8211; Diario Tiempo Digital</title>
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		<title>Es un éxito la película “Sonido de Libertad” en “Tu cine”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[tiempo diario]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Sep 2023 19:03:02 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>
Desde su estreno el 1 de septiembre hasta la fecha, la controvertida pel&iacute;cula &ldquo;SONIDO DE LIBERTAD&rdquo; ha sido acompa&ntilde;ada por el &eacute;xito y el p&uacute;blico nuevejuliense que la recomienda una y otra vez. Si bien su tem&aacute;tica (el tr&aacute;fico de ni&ntilde;os en Latinoam&eacute;rica) es pol&eacute;mica y contundente, ha sido muy cuidada en ese aspecto, sin golpes bajos, y el p&uacute;blico la aplaude al final con su potente mensaje. Protagonizada por Jim Caviezel (el actor de &ldquo;La pasi&oacute;n de Cristo&rdquo;), se ha convertido en breve tiempo en la pel&iacute;cula m&aacute;s taquillera del a&ntilde;o a nivel mundial. Quienes a&uacute;n no la han visto, recomendamos hacerlo hoy mi&eacute;rcoles 27 en la sala de Tu cine 9 de Julio en el horario de las 19,40. Ser&aacute; su &uacute;ltima funci&oacute;n luego de casi un mes de &eacute;xito.</p>
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		<title>Es un éxito la película “Sonido de Libertad” en “Tu cine”</title>
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Desde su estreno el 1 de septiembre hasta la fecha, la controvertida pel&iacute;cula &ldquo;SONIDO DE LIBERTAD&rdquo; ha sido acompa&ntilde;ada por el &eacute;xito y el p&uacute;blico nuevejuliense que la recomienda una y otra vez. Si bien su tem&aacute;tica (el tr&aacute;fico de ni&ntilde;os en Latinoam&eacute;rica) es pol&eacute;mica y contundente, ha sido muy cuidada en ese aspecto, sin golpes bajos, y el p&uacute;blico la aplaude al final con su potente mensaje. Protagonizada por Jim Caviezel (el actor de &ldquo;La pasi&oacute;n de Cristo&rdquo;), se ha convertido en breve tiempo en la pel&iacute;cula m&aacute;s taquillera del a&ntilde;o a nivel mundial. Quienes a&uacute;n no la han visto, recomendamos hacerlo hoy mi&eacute;rcoles 27 en la sala de Tu cine 9 de Julio en el horario de las 19,40. Ser&aacute; su &uacute;ltima funci&oacute;n luego de casi un mes de &eacute;xito.</p>
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		<title>“Esperando la carroza” en el cine</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2023/09/10/esperando-la-carroza-en-el-cine/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tiempo diario]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 Sep 2023 19:49:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[A pedido delp&#250;blico, se proyectar&#225; en la pantalla gigante del cine de nuestra ciudad en versi&#243;n remasterizada, esta genial versi&#243;n cinematogr&#225;fica, una pel&#237;cula emblem&#225;tica de todos los argentinos, cuyos di&#225;logos&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>A pedido delp&uacute;blico, se proyectar&aacute; en la pantalla gigante del cine de nuestra ciudad en versi&oacute;n remasterizada, esta genial versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica, una pel&iacute;cula emblem&aacute;tica de todos los argentinos, cuyos di&aacute;logos han quedado grabados en la memoria de todos los que la han visto tres y setenta veces. Se trata de Esperando la carroza con la actuaci&ograve;n estelar de Antonio Gasalla, China Zorrilla, Luis Brandoni, Betiana Blum, Julio De Grazia, M&oacute;nica Villa, Cecilia Rossetto, entre otros.</p>
<p>Ser&aacute; una sola funci&oacute;n programada ma&ntilde;ana martes 12, a las 21 horas en &ldquo;Tu Cine 9 de Julio&rdquo; y las entradas ya est&aacute;n en venta en el cine o llamando al 15 525289.</p>
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		<title>“Esperando la carroza” en el cine</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2023/09/10/esperando-la-carroza-en-el-cine/</link>
		
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<p>Ser&aacute; una sola funci&oacute;n programada ma&ntilde;ana martes 12, a las 21 horas en &ldquo;Tu Cine 9 de Julio&rdquo; y las entradas ya est&aacute;n en venta en el cine o llamando al 15 525289.</p>
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		<title>La historia de Papelito, el payaso de los pueblos que llegó al cine</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2020/07/06/la-historia-de-papelito-el-payaso-de-los-pueblos-que-llego-al-cine/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Tiempo 9 de Julio]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jul 2020 11:52:34 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Carlos Brighenti tiene 71 años. Tenía apenas 11 cuando se presentó en un club en la localidad de Norberto de la Riestra, partido de 25 de Mayo, para participar de&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Carlos Brighenti tiene 71 años. Tenía apenas 11 cuando se presentó en un club en la localidad de Norberto de la Riestra, partido de 25 de Mayo, para participar de una audición organizada por la compañía de radioteatro de Humberto Lopardo “Pichirica”, que llegaba desde Buenos Aires en busca de un chico para que formara parte del elenco de la obra “El boyerito de la cara sucia” en Radio Porteña, emisora que luego se convertiría en Continental.</p>
<p>Las condiciones para quedar seleccionado eran dos: debía saber tocar la guitarra y cantar, algo que el chico hacía muy bien, y además estar dispuesto a viajar e instalarse en la ciudad de Buenos Aires, algo que tampoco resultaba un impedimento para él: “Yo era un vago tremendo, me iba por dos o tres días y no volvía a casa, me iba a la casa de conocidos de pueblos vecinos”, cuenta a Carlos , quien volvió a su hogar luego de ser seleccionado, armó un bolso con unas pocas remeras, algún pantalón y su guitarra, y se despidió de su madre diciéndole que se iría a trabajar como actor de radioteatro a Buenos Aires, “todavía recuerdo cómo mi mamá me miraba desde la puerta cuando me iba”.</p>
<p>Carlitos, como lo llamaba su madre, viajaba para cumplir su sueño de triunfar en la gran ciudad, convencido de que su destino era entretener y hacer reír a las personas. “Yo nací artista, cuando era pibe, a los siete, ocho años me vestía de payaso y divertía a los chicos de la escuela haciendo shows en distintos galpones del pueblo. La plata que se recaudaba con la entrada la donábamos a ALPI, una asociación que se ocupaba de la rehabilitación de chicos con parálisis”, relata quien años más tarde se convertiría en el payaso más querido de las pampas.</p>
<p>El legendario payaso de las pampas hoy vive en Rafael Obligado, un pueblo al norte de la provincia de Buenos Aires </p>
<p>El sueño adolescente de llegar a ser una estrella en la capital se derrumbó cuando la compañía terminó su ciclo y ya no había un papel para él. Con menos de 15 años, quedó a la deriva en las calles porteñas, “pasé uno o dos años mal, dormía en los bancos de las plazas, iba a cantar a las cantinas de La Boca por comida, me las rebuscaba”, recuerda Carlos, quien no volvió a pisar su hogar hasta que cumplió 18. “En mi casa no sabían dónde estaba y yo no pegaba la vuelta porque no quería volver derrotado”, recuerda hoy.</p>
<p>Su primera experiencia circense llegó tres años más tarde a partir de una propuesta de su tía, quien lo presentó en el circo Capicúa. </p>
<p>Allí aprendió a mantener el equilibrio sobre un monociclo, a realizar piruetas en el aire balanceándose con un trapecio, pero también conoció a su primera esposa y madre de cinco de sus seis hijos. En 1975, Papelito trabajaba en el circo Patagonia, que recorría los barrios de Junín, pero un día le avisó a sus compañeros que levantaría su propio circo y, aunque muchos pensaron que se trataba de una broma, así lo hizo: “Me fuí al local de un tipo que vendía lonas ahí en Junín, le compré 110 metros de arpillera plástica, con la que se hacen las bolsas, la corté y armé una carpa en la que entraban 30 personas”, comenta Papelito, “como no me alcanzaba la tela para terminar de cerrar los ruedos de la carpa, le até una frazada para que tapara esa parte”.</p>
<p>Al igual que la carpa, todo se hacía a mano y todo lo hacía su dueño, “las casillas las hice yo, también compraba madera en el aserradero y fabricaba las sillas, las luces, los dibujos y las letras de las casillas, los muñecos”, explica el payaso que le dio vida al circo Papelito, que llevaba el apodo que había heredado Carlos de su padre, quien se dedicaba a vender diarios.</p>
<p>“A mí lo que me importaba era que la gente entrara al circo y poder ver que se rieran. Yo me paraba en la puerta cuando llegaba el público, saludaba a las personas, les daba un beso, y esa gente venía al otro día de nuevo”, cuenta Papelito, quien durante 45 años llevó su circo a prácticamente toda la provincia de Buenos Aires, ganándose la admiración de varias generaciones.</p>
<p>VOLVER A EMPEZAR</p>
<p>Hoy Papelito vive en Rafael Obligado, un pueblito de 900 habitantes, ubicado al norte de la provincia, a poco más de 30 km de Junín. Desde allí se traslada con su auto a distintos pueblos de la zona para hacer sus presentaciones, ya sin su circo, pero con el mismo entusiasmo y la misma entrega hacia su público, “con la pandemia se cortó un poco ahora, pero si no, ya estaría todos los fines de semana haciendo mi show en algún cumpleaños, en alguna fiesta, o si no agarro el auto, me voy a un pueblo, anunció que voy a estar en un club y hago dos horas de espectáculo para la gente”.</p>
<p>Papelito, que comenzó su carrera actuando en la radio, no pudo olvidarse de su primer amor, y decidió armar su propia emisora, FM Fiesta Papelito 92.9, señal que es transmitida desde su propio hogar. “Me levanto todos los días a las cuatro de la mañana, arranco a las cinco y estoy sentado frente a la computadora hasta las 12 del mediodía”, dice Carlos y aclara “no lo hago por obligación. Amo lo que hago, si no lo hago me vuelvo loco”.</p>
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		<title>La historia de Papelito, el payaso de los pueblos que llegó al cine</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Tiempo 9 de Julio]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jul 2020 11:52:34 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Carlos Brighenti tiene 71 años. Tenía apenas 11 cuando se presentó en un club en la localidad de Norberto de la Riestra, partido de 25 de Mayo, para participar de una audición organizada por la compañía de radioteatro de Humberto Lopardo “Pichirica”, que llegaba desde Buenos Aires en busca de un chico para que formara parte del elenco de la obra “El boyerito de la cara sucia” en Radio Porteña, emisora que luego se convertiría en Continental.</p>
<p>Las condiciones para quedar seleccionado eran dos: debía saber tocar la guitarra y cantar, algo que el chico hacía muy bien, y además estar dispuesto a viajar e instalarse en la ciudad de Buenos Aires, algo que tampoco resultaba un impedimento para él: “Yo era un vago tremendo, me iba por dos o tres días y no volvía a casa, me iba a la casa de conocidos de pueblos vecinos”, cuenta a Carlos , quien volvió a su hogar luego de ser seleccionado, armó un bolso con unas pocas remeras, algún pantalón y su guitarra, y se despidió de su madre diciéndole que se iría a trabajar como actor de radioteatro a Buenos Aires, “todavía recuerdo cómo mi mamá me miraba desde la puerta cuando me iba”.</p>
<p>Carlitos, como lo llamaba su madre, viajaba para cumplir su sueño de triunfar en la gran ciudad, convencido de que su destino era entretener y hacer reír a las personas. “Yo nací artista, cuando era pibe, a los siete, ocho años me vestía de payaso y divertía a los chicos de la escuela haciendo shows en distintos galpones del pueblo. La plata que se recaudaba con la entrada la donábamos a ALPI, una asociación que se ocupaba de la rehabilitación de chicos con parálisis”, relata quien años más tarde se convertiría en el payaso más querido de las pampas.</p>
<p>El legendario payaso de las pampas hoy vive en Rafael Obligado, un pueblo al norte de la provincia de Buenos Aires </p>
<p>El sueño adolescente de llegar a ser una estrella en la capital se derrumbó cuando la compañía terminó su ciclo y ya no había un papel para él. Con menos de 15 años, quedó a la deriva en las calles porteñas, “pasé uno o dos años mal, dormía en los bancos de las plazas, iba a cantar a las cantinas de La Boca por comida, me las rebuscaba”, recuerda Carlos, quien no volvió a pisar su hogar hasta que cumplió 18. “En mi casa no sabían dónde estaba y yo no pegaba la vuelta porque no quería volver derrotado”, recuerda hoy.</p>
<p>Su primera experiencia circense llegó tres años más tarde a partir de una propuesta de su tía, quien lo presentó en el circo Capicúa. </p>
<p>Allí aprendió a mantener el equilibrio sobre un monociclo, a realizar piruetas en el aire balanceándose con un trapecio, pero también conoció a su primera esposa y madre de cinco de sus seis hijos. En 1975, Papelito trabajaba en el circo Patagonia, que recorría los barrios de Junín, pero un día le avisó a sus compañeros que levantaría su propio circo y, aunque muchos pensaron que se trataba de una broma, así lo hizo: “Me fuí al local de un tipo que vendía lonas ahí en Junín, le compré 110 metros de arpillera plástica, con la que se hacen las bolsas, la corté y armé una carpa en la que entraban 30 personas”, comenta Papelito, “como no me alcanzaba la tela para terminar de cerrar los ruedos de la carpa, le até una frazada para que tapara esa parte”.</p>
<p>Al igual que la carpa, todo se hacía a mano y todo lo hacía su dueño, “las casillas las hice yo, también compraba madera en el aserradero y fabricaba las sillas, las luces, los dibujos y las letras de las casillas, los muñecos”, explica el payaso que le dio vida al circo Papelito, que llevaba el apodo que había heredado Carlos de su padre, quien se dedicaba a vender diarios.</p>
<p>“A mí lo que me importaba era que la gente entrara al circo y poder ver que se rieran. Yo me paraba en la puerta cuando llegaba el público, saludaba a las personas, les daba un beso, y esa gente venía al otro día de nuevo”, cuenta Papelito, quien durante 45 años llevó su circo a prácticamente toda la provincia de Buenos Aires, ganándose la admiración de varias generaciones.</p>
<p>VOLVER A EMPEZAR</p>
<p>Hoy Papelito vive en Rafael Obligado, un pueblito de 900 habitantes, ubicado al norte de la provincia, a poco más de 30 km de Junín. Desde allí se traslada con su auto a distintos pueblos de la zona para hacer sus presentaciones, ya sin su circo, pero con el mismo entusiasmo y la misma entrega hacia su público, “con la pandemia se cortó un poco ahora, pero si no, ya estaría todos los fines de semana haciendo mi show en algún cumpleaños, en alguna fiesta, o si no agarro el auto, me voy a un pueblo, anunció que voy a estar en un club y hago dos horas de espectáculo para la gente”.</p>
<p>Papelito, que comenzó su carrera actuando en la radio, no pudo olvidarse de su primer amor, y decidió armar su propia emisora, FM Fiesta Papelito 92.9, señal que es transmitida desde su propio hogar. “Me levanto todos los días a las cuatro de la mañana, arranco a las cinco y estoy sentado frente a la computadora hasta las 12 del mediodía”, dice Carlos y aclara “no lo hago por obligación. Amo lo que hago, si no lo hago me vuelvo loco”.</p>
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		<title>Cine en el barrio Los Abuelos</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2019/07/25/cine-en-el-barrio-los-abuelos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Tiempo 9 de Julio]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Jul 2019 07:55:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
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					<description><![CDATA[El d&#237;a jueves, se realiz&#243; una nueva tarde de cine en el Barrio Los Abuelos. All&#237; se proyectaron&#160; pel&#237;culas elegidas por las personas mayores que participan, realizando luego un debate&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El d&iacute;a jueves, se realiz&oacute; una nueva tarde de cine en el Barrio Los Abuelos. All&iacute; se proyectaron&nbsp; pel&iacute;culas elegidas por las personas mayores que participan, realizando luego un debate entre los asistentes, quienes compartieron una tarde de mates.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>El nombre como marca</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2019/07/03/el-nombre-como-marca/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[diario los toldos]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jul 2019 07:16:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[cine]]></category>
		<category><![CDATA[Los Toldos]]></category>
		<category><![CDATA[viamonte]]></category>
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					<description><![CDATA[La nueva pel&#237;cula del argentino Gaspar Scheuer encuentra a un chico de 11 a&#241;os en un pueblo bonaerense, que vive con su padre, obrero de la construcci&#243;n. Son muy pobres:&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La nueva pel&iacute;cula del argentino Gaspar Scheuer encuentra a un chico de 11 a&ntilde;os en un pueblo bonaerense, que vive con su padre, obrero de la construcci&oacute;n. Son muy pobres: comparten una casilla cerca de la ruta, comen pan con ranas fritas y a&ntilde;oran a la madre ausente. Pero Delf&iacute;n as&iacute; tambi&eacute;n se llama la pel&iacute;cula busca otros horizontes y los atisba en un instrumento antiguo, el corno, que nadie m&aacute;s en el pueblo toca ni conoce, y que funciona como talism&aacute;n de una f&aacute;bula para imaginar un destino. Por Paula V&aacute;zquez Prieto Los d&iacute;as de Delf&iacute;n transcurren desde muy temprano en la ma&ntilde;ana, cuando se despierta para hacer el reparto del pan, hasta entrada la noche, cuando recibe a su padre que llega de la obra. Esa rutina que incluye los recreos y las tareas del colegio, los paseos en bicicleta con la bolsa de pan, los saludos a los vecinos que barren la vereda, el mate cocido y las bromas de los compa&ntilde;eros, tiene un destello extraordinario que altera la cotidianeidad. Una vitrina que se abre en el antiguo edificio del colegio y descubre a un centenario corno franc&eacute;s, que el maestro entrega a Delf&iacute;n como a su m&aacute;s fiel custodio. &ldquo;Mi instrumento&rdquo;, lo llama, cuando recuerda que con solo 11 a&ntilde;os es el &uacute;nico que sabe tocarlo en el pueblo y que ese sonido que llega como tra&iacute;do por el viento solo &eacute;l puede desencantarlo. Delf&iacute;n espera el encuentro con el corno como una cita impostergable, una ceremonia que ensaya en la soledad de su casa con una manguera y un embudo como sus atrevidos sustitutos. Delf&iacute;n, la tercera pel&iacute;cula de Gaspar Scheuer (El desierto negro, Samurai), hace de ese encuentro con el legendario instrumento la distinci&oacute;n de su personaje, el resabio de una f&aacute;bula secreta que se mezcla con la harina de la panader&iacute;a y las ranas del r&iacute;o cercano. &ldquo;El corno es un instrumento de los m&aacute;s antiguos cuenta el director en una entrevista con Radar, relacionado con los comienzos de la m&uacute;sica. Hombres reunidos alrededor del fuego que se entretienen soplando en los cuernos del animal que acaban de comer. La trutruca de los araucanos, el erke del noroeste, son variantes de este mismo instrumento. Un sonido que viene desde el origen de los tiempos, una melod&iacute;a que viene de muy lejos&rdquo;. De all&iacute; tambi&eacute;n parece nacer la pasi&oacute;n de Delf&iacute;n, cuya mirada se enciende cuando sigue de memoria las notas de la canci&oacute;n escolar o aprende las estrofas de una melod&iacute;a, como la m&aacute;s exigente de las lecciones. &ldquo;El corno de la pel&iacute;cula es un corno natural, el corno para el cual todav&iacute;a escrib&iacute;a Mozart, un instrumento sin llaves, donde las diferentes notas se consiguen simplemente &#039;colocando&#039; el soplo dentro del tubo, sin ayuda de ning&uacute;n otro mecanismo como pistones o varas. Ya con el guion escrito encontr&eacute; un video donde Mart&iacute;n Lawrence, un prestigioso cornista brit&aacute;nico, ense&ntilde;a a hacer un corno con una manguera y un embudo, igual al que aparece en la pel&iacute;cula. Todo ese universo: el prehist&oacute;rico llamado desde tiempos lejanos, un timbre c&aacute;lido y r&uacute;stico, el solo de &#039;For No One&#039; de los Beatles, la melod&iacute;a del Octeto de Schubert, conflu&iacute;an para elegir el corno con un elemento central en la pel&iacute;cula&rdquo;. Y el corno tambi&eacute;n es el que brinda a Delf&iacute;n una excusi&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de los confines del pueblo. La Orquesta Infantil de la ciudad de Jun&iacute;n organiza una prueba para sumar nuevos integrantes. Viajar all&iacute; es todo un desaf&iacute;o: el padre de Delf&iacute;n trabaja todo el d&iacute;a, viven en una precaria casita a pasos de la ruta, las comidas diarias combinan el pan con las ranas fritas, el mate cocido y alguna feta de fiambre. La espera por un cambio de suerte parece hacerse eterna, sobre ellos pesa el recuerdo de una madre ausente, de una felicidad perdida, de un mar lejano que promet&iacute;a aventuras. Para el padre de Delf&iacute;n solo quedan las caminatas bajo la lluvia, la persistente visita de los usureros, el magro salario de la obra. &ldquo;Mi idea era representar una ausencia, una ausencia que los acompa&ntilde;a, que los sobrevuela, que no los abandona. Una ausencia que es presencia. Seres mortales, imperfectos, que viven anhelando instantes absolutos que nunca se realizan, siempre est&aacute;n en otro lugar, en otro tiempo. El recuerdo de una madre que ya no est&aacute; pero que no se borra, y que sobre el final reaparece para marcar un rumbo, para reorientar el camino en un momento de incertidumbre, de desconcierto&rdquo;. La orquesta de Jun&iacute;n se convierte entonces en un destino impostergable. Primero hay que conseguir el corno, sacarlo de su encierro para que cumpla con su vocaci&oacute;n de grandeza. Para ello hay tr&aacute;mites, y pedidos por escrito, notas que las maestras del colegio olvidan o pierden en el fondo de un caj&oacute;n. Tambi&eacute;n est&aacute; la promesa de llevarlo a la ciudad vecina que Delf&iacute;n arranca a rega&ntilde;adientes a su padre, la que intenta contagiarlo del anhelo de salir de esa vida circular. Mientras que los adultos aparecen adheridos a lo inamovible, el panadero a la tabla de amasar, las maestras detr&aacute;s de los escritorios, el padre a las directivas del capataz de la construcci&oacute;n, Delf&iacute;n constantemente desv&iacute;a su camino. Sigue de manera furtiva a una joven maestra que lo tiene un poco enamorado, se mueve en el r&iacute;o detr&aacute;s del zigzagueante nado de las ranas, se filtra en el colegio para secuestrar al corno, y parte en la ma&ntilde;ana del s&aacute;bado tras el sue&ntilde;o de su joven vida. Delf&iacute;n porta en su nombre el &iacute;mpetu de un navegante, el que sortea obst&aacute;culos y conquista imposibles. &ldquo;El nombre del protagonista surgi&oacute; desde el inicio del proyecto. El nombre como marca de una historia, &iacute;ndice de un pasado y a la vez clave para interpretar o imaginar un destino. Despu&eacute;s, curioseando, apareci&oacute; toda la literatura antigua acerca de la relaci&oacute;n entre hombres y delfines, el lugar de los delfines en los relatos antiguos, en la mitolog&iacute;a de los pueblos que ten&iacute;an costa marina o que desarrollaron una cultura de la navegaci&oacute;n y se los cruzaban a menudo en altamar, su lugar junto a Dionisos en las representaciones&rdquo;, relata Scheuer. La pregunta por el nombre reaparece como una inc&oacute;gnita una y otra vez. En la memoria del padre, quien evoca un sentimiento anterior a toda representaci&oacute;n. En el relato de un hombre a la vera del camino, quien imagina una f&aacute;bula de marineros, una gesta de predestinaci&oacute;n. Como el t&iacute;tulo de los antiguos herederos al trono franc&eacute;s, este joven delf&iacute;n porta en su nombre los signos de su misterio y su ventura. Uno de los grandes logros de la pel&iacute;cula es la din&aacute;mica que construyen Christian Salguero y Valentino Catania como padre e hijo. Sus conversaciones de sobremesa condensan ese deseo de encontrar un lenguaje com&uacute;n, de sortear los silencios, de salir de la encrucijada de la postergaci&oacute;n. Salguero dota a su personaje de una tristeza apenas visible, que se filtra en su mirada y en su cuerpo cansado por el peso del trabajo. Y ensaya su autoridad como parte de sus contradicciones, las que lo impulsan a cuidar a su hijo y tambi&eacute;n a ser su amigo y c&oacute;mplice, a conocerlo mejor y mitigar sus mutuas soledades, a protegerlo y abrirlo al mundo. Como reflexiona Scheuer al final de la entrevista: &ldquo;Esas contradicciones son las que acompa&ntilde;an y marcan toda existencia. El elogio del viaje, de la vida n&oacute;made, contrapuesto al himno del pueblo que se infla el pecho para glorificar y prometer amor eterno a la tierra de origen, al suelo natal. El corno custodiado como un tesoro milenario en una vitrina bajo llave, y el corno en la mochila, como un compa&ntilde;ero de aventuras&rdquo;.</p>
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		<title>La historia de “Papelito”, una vida entre el circo, los payasos y la música que llega al cine</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Tiempo 9 de Julio]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Jun 2019 07:34:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[9 de julio]]></category>
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		<category><![CDATA[circo]]></category>
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					<description><![CDATA[Carlos Brighenti, conocido como &#171;Papelito&#187;, fue el creador de un cl&#225;sico de la Provincia de Buenos Aires que logr&#243; ganarse el cari&#241;o de muchas generaciones de juninenses. El capoc&#243;mico de&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Carlos Brighenti, conocido como &laquo;Papelito&raquo;, fue el creador de un cl&aacute;sico de la Provincia de Buenos Aires que logr&oacute; ganarse el cari&ntilde;o de muchas generaciones de juninenses.</p>
<p>El capoc&oacute;mico de la Pampa H&uacute;meda se gan&oacute; un lugar en el coraz&oacute;n de varias generaciones que lo disfrutaron cada vez que se presentaba. Humilde pero con una gran riqueza y un enorme amor por su vocaci&oacute;n. Fueron m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os de circo, cuatro d&eacute;cadas de magia que brind&oacute; este hermoso exponente de la cultura.</p>
<p>En una c&aacute;lida charla con Grupo La Verdad, Brighenti relat&oacute; que &ldquo;el circo fue muy conocido en toda la Provincia de Buenos Aires y parte de Santa Fe y La Pampa, entre 1975 y el 2010, cuando el circo cerr&oacute;. Nac&iacute; en Norberto de la Riestra, partido de 25 de Mayo, y fui el &uacute;nico &ldquo;loco&rdquo; de la familia que se dedic&oacute; a esto. El ser m&uacute;sico, puede venir de mi abuelo H&eacute;ctor Brighenti, italiano, m&uacute;sico y carpintero, quien me quiso ense&ntilde;ar y yo, como ten&iacute;a o&iacute;do y me daba ma&ntilde;a, no quise aprender. Mi abuelo ten&iacute;a un piano y ah&iacute; sacaba los temas, m&aacute;s tarde, aprend&iacute; a tocar el acorde&oacute;n, la arm&oacute;nica y la guitarra, no s&eacute; m&uacute;sica&rdquo;.</p>
<p>&ldquo;La otra parte, la del actor, la cultivo desde chico, creo que nac&iacute; actor. Hac&iacute;a en la escuela obras de teatro para mis compa&ntilde;eros y ya de m&aacute;s grande, y a beneficio de ALPI, por ejemplo, recuerdo que ayudaba a recaudar fondos con obras de teatro que d&aacute;bamos en los galpones y garajes. En los pueblos chicos anunci&aacute;bamos de boca en boca y actuaba solo, soy muy solitario, me gusta pensar, y tuve la suerte de escribir un libro sobre las an&eacute;cdotas del circo, muchas de las cuales fueron ciertas y otras no tanto. No me gustan las mentiras, y ac&aacute; en Jun&iacute;n hay una que cuando la escucho me da bronca, y es la de los patos zapateadores, que dec&iacute;an que pon&iacute;a unos patos sobre una chapa caliente y zapateaban y es totalmente mentira. En cambio, si es verdad lo de los cantores del alba. Ten&iacute;amos que atraer a la gente, la entrada al circo era muy barata. Mi primera esposa era salte&ntilde;a y me hab&iacute;a contado que en una oportunidad, en Salta, a los Cantores del Alba se les rompi&oacute; el auto y no pudieron presentarse en una funci&oacute;n y el due&ntilde;o del lugar agarr&oacute; dos gallos y subi&oacute; al escenario y los present&oacute;. Tom&eacute; la idea y as&iacute; fue que lo hice. La carpa se ven&iacute;a abajo, no cab&iacute;a un alma&rdquo;, manifest&oacute;.</p>
<p>EL ARTISTA</p>
<p>Brighenti confes&oacute; que no siempre produce los shows, muchas veces improvisa.</p>
<p>&ldquo;Cuando llegaba a un lugar me pon&iacute;a en contacto con la gente del pueblo y all&iacute; iban surgiendo las cosas para hacer. En el a&ntilde;o 1975, estando en Aparicio y V&aacute;zquez D&iacute;ez, tuve mi primera carpa. All&iacute; vinimos con un peque&ntilde;o parque, una calesita. Recuerdo que hab&iacute;a un circo frente a la terminal de &oacute;mnibus, donde ahora est&aacute; la plaza de los ni&ntilde;os, y me invitaron a actuar. Tambi&eacute;n estaba Patagonia, en Tucum&aacute;n y Primera Junta, otro gran artista popular, quien no pensaba en el dinero, sino en la gente y en la satisfacci&oacute;n de que el circo est&eacute; lleno, lo mismo me pasaba a m&iacute;. En Patagonia hac&iacute;a las obras de teatro, porque ellos, don Tito y Mario, eran los payasos&rdquo;, relat&oacute; con emoci&oacute;n.</p>
<p>CIRCO PROPIO</p>
<p>Y es ah&iacute; donde surge la idea de hacer su primer circo.</p>
<p>Dijo sobre esto que &ldquo;cuando le dije que iba a montar mi propio circo, era de bolsas de arpillera. Fui a una lonera que estaba en calle Belgrano, me llev&eacute; cien metros de arpillera y le dej&eacute; mi guitarra en garant&iacute;a. Cuando lo arm&eacute;, al frente viv&iacute;a una se&ntilde;ora que era modista y ella me prest&oacute; la m&aacute;quina para coser. Arme una carpa de 12 metros de di&aacute;metro, donde entraban unas 40 personas. Ten&iacute;a una bicicleta con una bocina y sal&iacute; a hacer publicidad por el barrio. No ten&iacute;a sillas y, para la primera funci&oacute;n, me las prest&oacute; Patagonia porque no ten&iacute;a y ese d&iacute;a ellos no ten&iacute;an funci&oacute;n. A partir de all&iacute;, ya todos conocen el resto, si quer&iacute;as ir al circo, deb&iacute;as llevarte tu propia silla&rdquo;.</p>
<p>LA PEL&Iacute;CULA</p>
<p>Hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o, fue convocado para hacer una pel&iacute;cula con su historia, y ya est&aacute; terminada. Es un documental que recoge la vida del creador del &uacute;ltimo circo criollo de la Argentina. En el film, Papelito cuenta la vida de un hombre, la historia de un circo, la memoria de un arte que se extingue.</p>
<p>Sobre esta experiencia, Papelito manifest&oacute; a La Verdad que &ldquo;habla de esto y mucho m&aacute;s, fue una experiencia linda, como todo lo que hice a lo largo de mi vida, que hice y disfrut&eacute; de hacer lo que me gusta. Todo surgi&oacute; cuando vinieron a hacer el video de &ldquo;Qu&eacute; hago yo esperando un puto as&rdquo; los chicos de Las Pastillas del Abuelo y no les cobr&eacute; nada&rdquo;.</p>
<p>AHORA</p>
<p>El circo ya cerr&oacute;, y sigue actuando.</p>
<p>Sobre la actualidad, Brighenti expres&oacute; que &ldquo;sigo actuando, ya tengo 70 a&ntilde;os y vivo en Rafael Obligado. Recorro los pueblos, me subo un escenario y hago re&iacute;r a las familias. Hago un shows para fiestas y cumplea&ntilde;os, para divertir a todos con cuentos e imitaciones&rdquo;.</p>
<p>Fuente: La Verdad de Jun&iacute;n.</p>
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		<title>Muestra Audiovisual Independiente “Clack: cortos de Acá”</title>
		<link>https://wp.diariotiempodigital.com/2017/11/28/muestra-audiovisual-independiente-clack-cortos-de-aca/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Hernan Cambello]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Nov 2017 08:44:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[9 de julio]]></category>
		<category><![CDATA[cine]]></category>
		<category><![CDATA[Clack]]></category>
		<category><![CDATA[cortos de acá]]></category>
		<category><![CDATA[peliculas]]></category>
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					<description><![CDATA[Si bien el tema central de Clack fue la muestra audiovisual, en la antesala del festival se pudo disfrutar de algunos toques de color de inter&#233;s ambiental. Con las delicias&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Si bien el tema central de <a href="https://www.facebook.com/ClackCortosDeAca/?hc_ref=ARRturiSJoDvGYS2Gs7-JIt2St4A_rnT6kecc_RTiEqfYA8JRmrf-wei6CtoJWpdaVQ#" target="_blank" rel="noopener">Clack </a>fue la muestra audiovisual, en la antesala del festival se pudo disfrutar de algunos toques de color de inter&eacute;s ambiental. Con las delicias naturales de Nacho y Aylin en la cantina saludable. Las semillas de Kar&uacute; Universo org&aacute;nico. Las infusiones y dulces de &quot;De La mansi&oacute;n&quot;. El stand informativo de &quot;Conciencia Agroecol&oacute;gica&quot; y C&aacute;tedra de Soberan&iacute;a Alimentaria 9 de Julio. Revista Ecomania. Semillas de la Tierra de Renacer Arco Iris S.A. Con los Pies en la Tierra y los Objetivos del desarrollo Sostenible. Los reportaje para Bahia Blanca de SustentarTV.</p>
<p><strong>LOS GANADORES</strong><br />
1er premio Categor&iacute;a Adolescentes &quot;Pasado de un presente&quot;, de <a href="https://www.facebook.com/guardianes.delaecologia?fref=mentions" target="_blank" rel="noopener">Guardianes de la Ecolog&iacute;a</a> (French), un proyecto escolar que involucra a la comunidad y la transforma.&nbsp;</p>
<p><strong>SINOPSIS</strong>&nbsp;<br />
La preocupaci&oacute;n de adolescentes de la EES N&deg; 5 de French (partido de 9 de Julio) ha permitido la organizaci&oacute;n y promoci&oacute;n en la comunidad de la separaci&oacute;n en origen y la reutilizaci&oacute;n de residuos.&nbsp;Docente coordinadora Claudia Jimenez.</p>
<p>2do premio. Club Audiovisual de la Escuela T&eacute;cnica&nbsp;por &quot;El Coro de mi gente&quot; y la labor del docente coordinador Omar Romano.</p>
<p>Los ganadores del 1er Premio Categor&iacute;a Noveles con el cortometraje de ficci&oacute;n &quot;Brotados&quot; de Nestor Cordero​.</p>
<p><strong>SINOPSIS </strong><br />
Un fumigador se enfrenta a su m&eacute;dico y a su patr&oacute;n a ra&iacute;z de los brotes que sufre en su piel cada vez que fumiga.</p>
<p>Gui&oacute;n: Miguel Longarini y Guillermo Hough<br />
Producci&oacute;n: Guillermo Hough.&nbsp;<br />
Elenco: Juan Fassino, Luciano Libertino, Fernando T&uacute;nez, Victoria Giacometto, Sergio Lafalce, Mar&iacute;a Laura Apella.<br />
Edici&oacute;n: N&eacute;stor Cordero.&nbsp;<br />
M&uacute;sica: Leandro L&oacute;pez.</p>
<p>Menci&oacute;n Especial &quot;El arte de reciclar dejando huella&quot;, de la profesora Andrea Gonz&aacute;lez y sus alumnos de 6to a&ntilde;o del Instituto Mariano Moreno de Quiroga.</p>
<p>&nbsp;</p>
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