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	<title>A 45 años de aquella jornada de congoja y desasosiego &#8211; Diario Tiempo Digital</title>
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		<title>A 45 años de aquella jornada de congoja y desasosiego</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Jul 2019 07:52:58 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>A 45 a&ntilde;os de su muerte, aun hoy, cuesta asumir como un hecho inapelable su desaparici&oacute;n f&iacute;sica del escenario pol&iacute;tico argentino.</p>
<p>Durante 30 a&ntilde;os -acaso desde que se hizo cargo de la Secretaria de Trabajo y Previsi&oacute;n, en el mes de noviembre de 1943- Juan Domingo Per&oacute;n fue el protagonista m&aacute;s notorio e influyente de la vida Nacional.</p>
<p>Su pr&eacute;dica a favor de los despose&iacute;dos, de la dignificaci&oacute;n de los sectores m&aacute;s humildes de la poblaci&oacute;n, basamentaron una filosof&iacute;a que trascendi&oacute; vastamente las fronteras del pa&iacute;s y cuyas consignas infundieron fe, solidaridad y coraje a quienes pugnaban por la justicia social, su principal objetivo.</p>
<p>&ldquo;Nuestra revoluci&oacute;n social tendr&iacute;a poca raz&oacute;n de ser si no pudi&eacute;semos cumplir lo que nos propusimos al ponerla en marcha. Uno de sus postulados sobresale por su importancia de todos los dem&aacute;s: la Justicia Social&rdquo;, hab&iacute;a dicho precisamente desde su flamante&nbsp; secretaria el 26 de Noviembre de 1944.</p>
<p>El fiel cumplimiento de esta premisa sign&oacute; su actuaci&oacute;n p&uacute;blica y lo convirti&oacute; en uno de sus m&aacute;ximos adalides en todo el mundo: en lo que va de los dos siglos ninguna otra personalidad argentina, -cualquiera haya sido su &oacute;rbita de acci&oacute;n- alcanz&oacute; tan alto grado de reconocimiento fuera y dentro del pa&iacute;s.</p>
<p>Hoy, su coherencia de principios, se erige en un s&iacute;mbolo al que los argentinos deben, necesariamente, recurrir: si la unidad es requisito indispensable para no recaer en sometimientos -un aserto que no tolera dudas-&nbsp; esta dram&aacute;tica coyuntura argentina&nbsp; y latinoamericana solo podr&aacute; superarse con&nbsp; serenidad y sensatez, atributos que identifican a quienes forjan la paz y grandeza del pa&iacute;s bajo el pleno imperio de sus instituciones.</p>
<p>En la tarde del 1&deg; de Julio de 1974, el pa&iacute;s ingresaba en un cono de desasosiego: solo la intensidad del entusiasmo y la adhesi&oacute;n que encend&iacute;a su presencia, son comparables a la enorme congoja que abr&iacute;a su desaparici&oacute;n f&iacute;sica, algo que todav&iacute;a cuesta&nbsp; admitir&nbsp; y que representa la ratificaci&oacute;n p&oacute;stuma de la inigualada magnitud del liderazgo que ejerci&oacute; Juan Domingo Per&oacute;n.</p>
<p>Carlos E. Kenny</p>
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