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	<title>199° aniversario &#8211; Diario Tiempo Digital</title>
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		<title>Homilía de Mons. Martín de Elizalde OSB Obispo de Santo Domingo en Nueve de Julio</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Jul 2015 07:58:31 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Nueve de Julio, Iglesia Catedral, 9 de julio de 2015 Queridos hermanos y hermanas, Se&#241;or Intendente Municipal, Se&#241;or Presidente del H. Concejo Deliberante, autoridades del Partido de Nueve de Julio,&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>
	Nueve de Julio, Iglesia Catedral, 9 de julio de 2015 Queridos hermanos y hermanas, Se&ntilde;or Intendente Municipal, Se&ntilde;or Presidente del H. Concejo Deliberante, autoridades del Partido de Nueve de Julio, autoridades escolares, policiales, representantes de instituciones de la comunidad, queridos amigos:</p>
<p>
	Con mucha alegr&iacute;a, con profunda emoci&oacute;n, me dirijo a ustedes en esta nueva celebraci&oacute;n del aniversario de la Independencia de la Patria. Nos acercamos al Bicentenario, que es una fecha simb&oacute;lica, significativa, y que nos invita a hacer un balance de la historia pasada y de la realidad presente de la Argentina. Para m&iacute;, personalmente, ser&aacute; seguramente la &uacute;ltima vez que me toca encontrarme con ustedes, autoridades y ciudadanos de nuestra comunidad, pues ya el tiempo de mi permanencia al frente de la di&oacute;cesis de Santo Domingo en Nueve de Julio llega a su t&eacute;rmino, seg&uacute;n las disposiciones de la Iglesia.</p>
<p>
	No inmediatamente, pero s&iacute; en algunos meses. Pasado ma&ntilde;ana, el s&aacute;bado 11, a las 16 horas, recibiremos en esta Iglesia Catedral a Mons. Ariel Torrado Mosconi, a quien el Santo Padre Francisco ha designado para acompa&ntilde;arme en este tramo de mi episcopado, despu&eacute;s de 16 a&ntilde;os de servicio en la di&oacute;cesis de Nueve de Julio, y quien ser&aacute; el pr&oacute;ximo obispo. Los invito a todos ustedes a acompa&ntilde;ar ese d&iacute;a la celebraci&oacute;n de la Iglesia diocesana, para recibir a nuestro hermano, que viene, de esta manera, a colaborar en la gu&iacute;a del reba&ntilde;o de los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s.</p>
<p>
	A lo largo de los a&ntilde;os, para las fiestas patrias, en nuestros encuentros de oraci&oacute;n y de acci&oacute;n de gracias hemos podido reflexionar sobre el momento que viv&iacute;amos y las esperanzas y expectativas de la sociedad. En m&aacute;s de una oportunidad me permit&iacute; se&ntilde;alar, y quiero hacerlo nuevamente hoy, &nbsp;la importancia de esta celebraci&oacute;n.</p>
<p>
	Ser&iacute;a una pena que la consider&aacute;ramos solamente como un acontecimiento que congrega a los funcionarios del gobierno municipal del d&iacute;a, y no una ocasi&oacute;n que nos invita a mostrar nuestro compromiso fraternal, expresado en la oraci&oacute;n a Dios, &ldquo;fuente de toda raz&oacute;n y justicia&rdquo;, y frente a quien nada hay que nos divida ni aparte. Valga esta breve menci&oacute;n para sostener el justificado deseo que las fiestas patrias nos encuentren unidos sin distinci&oacute;n de partidos ni bander&iacute;as, y que en el futuro, funcionarios y miembros del partido gobernante y tambi&eacute;n los representantes de otras corrientes, y de todas las instituciones comunitarias, como lo hacen las escuelas, la polic&iacute;a, los bomberos, los scouts, se encuentren en el templo mayor de la ciudad para alabar, agradecer y pedir a Dios.</p>
<p>
	Recientemente, el Papa Francisco ha dado a conocer un importante documento: la enc&iacute;clica Laudato s&igrave;, &ldquo;sobre el cuidado de la casa com&uacute;n&rdquo;. Llama la atenci&oacute;n que el Santo Padre dedique su magisterio a un argumento que parece, a primera vista, tan alejado de su misi&oacute;n espiritual, como es la ecolog&iacute;a. Pero no lo es, en realidad, si tenemos en cuenta lo que &eacute;l mismo advierte: hay &ldquo;s&iacute;ntomas de enfermedad&hellip; en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes&rdquo; (n. 2), y este deterioro global, que es producido por el hombre llega a afectar a todos los hombres, y perjudica en primer lugar a los m&aacute;s pobres.</p>
<p>
	Con la falta de respeto por la creaci&oacute;n, explotada y saqueada por el inter&eacute;s desordenado, se causa un grave da&ntilde;o al universo, y se vuelven a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;ciles las condiciones para la vida humana en &ldquo;la casa com&uacute;n&rdquo;, que todos debemos conservar y cuidar. Se trata, entonces, de una situaci&oacute;n que tiene implicaciones morales, y aunque nuestro tiempo parece haber desarrollado una mayor conciencia ecol&oacute;gica, no termina de resolver los problemas causados por la explotaci&oacute;n indiscriminada de los recursos ni se decide a atender a los problemas que ello causa a las personas.</p>
<p>
	Por eso, la ecolog&iacute;a integral, de que habla el Papa, &ldquo;es inseparable de la noci&oacute;n de bien com&uacute;n&rdquo; (n. 156).</p>
<p>
	Al mismo tiempo, nos invita a descubrir una dimensi&oacute;n m&aacute;s profunda de la ecolog&iacute;a, que se refiere a la dignidad de la persona humana, creatura de Dios, y se ve perjudicada por el deterioro de las condiciones de vida en el mundo. Y la primera preocupaci&oacute;n debe ser el respeto por la vida y la tutela y conservaci&oacute;n de aquellas condiciones que son esenciales &nbsp;para que el hombre pueda llegar a alcanzar sus metas. Debemos tener en cuenta, justamente porque forma parte del bien com&uacute;n, la verdad y la justicia, los derechos inalienables de la persona, la custodia de la vida humana, evitando toda promoci&oacute;n de su eliminaci&oacute;n por las causas que sean.</p>
<p>
	Es muy grave la ligereza con que se recibe en nuestra sociedad el implacable avance de las doctrinas y las pr&aacute;cticas abortistas y de las que facilitan la terminaci&oacute;n de la vida en determinados casos de enfermedades prolongadas. Ser&iacute;a paradojal que se proponga una actitud de mayor respeto por la naturaleza, mientras se desprecia la vida de los hombres y mujeres, y se viola el derecho de inocentes e indefensos.</p>
<p>
	Tambi&eacute;n en nuestra Patria se dan estas situaciones, que van unidas al grave deterioro de la amistad social y de la solidaridad comunitaria, a la imposibilidad de unir esfuerzos para lograr el bien com&uacute;n, al aumento de la deshonestidad escandalosa de personajes p&uacute;blicos.</p>
<p>
	Todo esto nos coloca en estado de &ldquo;emergencia moral&rdquo;, de &ldquo;peligro para el equilibrio vital de la familia argentina&rdquo;, y hace m&aacute;s necesario que nos volvamos hacia Dios, para pedirle que nos ilumine y oriente, y quiera perdonar nuestras debilidades y traiciones.</p>
<p>
	En un a&ntilde;o electoral como este se vuelve necesario un examen de conciencia y un renovado prop&oacute;sito de enmienda, para no repetir errores y pecados y reparar los da&ntilde;os cometidos por la soberbia humana.</p>
<p>
	El Papa Francisco ha declarado para toda la Iglesia un A&ntilde;o Jubilar de la Misericordia, comenzando el 8 de diciembre pr&oacute;ximo. Es una invitaci&oacute;n para revisar principios, corregir conductas y proponernos metas constructivas integrales, y no permanecer en el ciego ego&iacute;smo de las costumbres adquiridas y el anquilosamiento.</p>
<p>
	Sepan comprenderlo todos aquellos a quienes compete la responsabilidad de conducir los destinos de la sociedad, y tambi&eacute;n los dem&aacute;s, para secundar esta renovaci&oacute;n a la que estamos llamados, a los 200 a&ntilde;os de la Independencia alcanzada en Tucum&aacute;n. La Virgen Mar&iacute;a, nuestra Madre, Se&ntilde;ora de Luj&aacute;n, nos aliente y acompa&ntilde;e.</p>
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