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En la tarde de ayer, en la Iglesia Catedral Santo Domingo de Guzmán, se ofició una Misa de Alabanza, a cargo del padre Alberto Ibáñez Padilla, sacerdote jesuita de más de 80 años y quien fue el precursor de la introducción de la renovación carismática en la Argentina, sobre fines de la década del 60.
Ibañez Padilla fue el primero en introducir al país esta espiritualidad renovada, llamada a nivel mundial Renovación del Espíritu Santo y que cuenta con más de 200 millones de seguidores dentro de la Iglesia, proviniendo del espíritu evangélico y la forma de vida de las primeras comunidades cristianas.
