Consideramos que no es el momento ni la oportunidad de opinar sobre lo que ocurrió, ni salir a buscar culpables sin tener la información fidedigna ya que esto es misión de la Justicia y no de la sociedad..
Sí, es el momento de hacer un examen de conciencia en la comunidad y pensar qué hicimos cada uno desde nuestro lugar, para evitar situaciones de este tipo.
Es muy difícil trabajar en un ambiente en general olvidado y desprotegido.
Muy difícil encontrar gente con capacidad y preparación para acompañarlos, pero especialmente con sensibilidad para interpretarlos. Tenemos que estar con ellos para contenerlos, guiarlos, enseñarles y especialmente para cuidarlos. No pueden estar con personas o en lugares que presenten riesgos para su bienestar e integridad.
Nos interesa muchísimo lograr su plena inclusión en la sociedad, pero antes les tenemos que dar herramientas para defenderse.
No podemos entender erróneamente sus actitudes, ellos siempre van a necesitar una mirada que los cuide.
Hay que esforzarse mucho, capacitarse permanentemente como personas y como grupo, para poder llegar a interpretarlos, pero fundamentalmente aprender a amar su pureza y a interpretar sus pedidos de auxilio.
Especialmente nunca dejar de escucharlos y ante el menor síntoma de riesgo protegerlos con todas nuestras armas, porque si no, ocurre lo que pasó en este momento y entonces llegamos tarde.
