Durante el último fin de semana de mayo personas desconocidas sustrajeron la imagen de Nuestra Señora de Luján que se encontraba en la ermita del camino de acceso a Dudignac.
Es un hecho vandálico, que además de mostrar la falta de respeto por un lugar que recibe diariamente la visita de numerosos fieles y que todos los años es el término de una nutrida peregrinación, indica una manera de convivir en la sociedad que privilegia la destrucción y la violencia.
Por otra parte, y es lo que más afecta al corazón de los creyentes, este gesto causa dolor porque se dirige contra un signo de la fe cristiana, con la veneración ofrecida a la Madre de Dios, en quien los fieles reconocen un modelo y a cuya intercesión se confían.
Esperamos que los autores de tan condenable acción puedan reconocer la gravedad de la misma, y que pronto logremos reponer la imagen en su lugar. Invitamos a todos los fieles a unirse en la oración a Dios Nuestro Señor, por los ruegos de María Santísima, para que nuestra comunidad no tenga que deplorar hechos como este, que lastiman los sentimientos de todos, y que nos apartan del estilo de la convivencia fraternal y respetuosa que deseamos. Nueve de Julio, 5 de junio de 2015 Mons.
Martín de Elizalde OSB Obispo de Santo Domingo en 9 de Julio.
