Es entonces un día de festejos y agasajos, pero es también un día para reflexionar y recordar el sacrificio que tan abnegada profesión nos entrega.
A modo de reconocimiento compartamos algunos fragmentos del Juramento Hipocrático de la Convención de Ginebra
Me comprometo solemnemente a consagrar mi vida al servicio de la humanidad.
Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad. La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones. Respetaré el secreto de quien haya confiado en mí.
Mis colegas serán mis hermanos. No permitiré que entre mi deber y mi enfermo vengan a interponerse consideraciones de religión, de nacionalidad, de raza, partido o clase.
Tendré absoluto respeto por la vida humana.
Vaya nuestro más afectuoso saludo a todos los médicos de nuestra ciudad en su día.
Dr. Horacio Baglietto
Presid. Comité UCR
