Sos una nena en tu cunita blanca dormida entre algodones y bordados de seda, se confunde tu rostro de nieve y de jazmines, con el aura tuya que sorprende a las miradas.
Virgen niña, tu carita blanca llena de luceros surcará los aires con tu luz divina, te pedirán milagros las almas dolientes, le concedarás milagro a las almas perdidas “Muñequita” candorosa de tus padres y tus tíos, que derramaron lágrimas de amor, de dolor y despido, aliviarás sus vacíos con la paz de tu imagen, Virgen del recuerdo, jamás del olvido.
Lleva tu huerto hacia ese cielo infinito donde cosecharás el amor de tus primos y amigos, te acompañará la mirada dulce de ese amante dolido, que te llenó de luces hasta el final del camino.
Para Yamila
Eduardo Alberto Sobral
