Ante la persistente lluvia, se desarrolló una caravana en automóviles por las distintas parroquias y capillas de la ciudad, quedó suspendida la Procesión, y tras desarrollarse la Santa Misa, se compartió un chocolate.
“Realizamos una caravana de autos, ante la imposibilidad climática; la que nos indica que no podemos dejar de avanzar pese a que haya contratiempos y contrariedades.
La fe es luz, es energía, es impulso, motivación y fuerza, por lo que con esto nos abrimos paso a pesar de los obstáculos, llevando la imagen del Santo a todos los barrios y a todas las capillas de la comunidad, expresando que somos parte de una familia y de una comunidad”, señaló Mons. Daniel Camagna, Párroco de la Iglesia Catedral.
HOMILIA
En su homilía, Mons. Martín de Elizalde, puso de manifiesto que “la llamada del Señor se repite siempre y no deja de resonar en la historia de los hombres a través de los tiempos”.
“Esa llamada que nosotros recibimos en el bautismo y que se renueva constantemente en la vida de la Iglesia, en las distintas realidades que nos toca vivir desde la fe, nos da la posibilidad de recibir una voz y escucharla, tomándola muy en serio y dejando que con sus miles de sonidos resuene en nuestro interior”, remarcó, instando a los fieles a “escuchar ese llamado”.
