Esta celebración, que se realiza dentro o muy cerca del Triduo Pascual, reúne a todos los sacerdotes con el Obispo, y son muchas las comunidades que acompañan, venidas de las diferentes parroquias.
En la Santa Misa se consagraron y bendijeron los santos óleos: el Santo Crisma, que se emplea en el Bautismo, la Confirmación y la Ordenación Sacerdotal; el óleo de los enfermos, para el sacramento de la Unción; y el óleo de los catecúmenos, también aplicado en el Bautismo.
Es una manifestación de unidad eclesial, y la expresión de respeto y de veneración hacia los sacramentos de la Iglesia, que son administrados a los fieles por el ministerio del Obispo y los sacerdotes. También en esta Misa los sacerdotes diocesanos renuevan sus compromisos, asumidos el día de su ordenación, en presencia del Obispo y de la comunidad reunida.
