Un estudio del Banco Mundial demuestra que las mujeres con discapacidad tienen mayor posibilidad de ser víctimas de la violencia o las violaciones que las mujeres sin discapacidad. Además, tienen menos posibilidades de lograr la intervención policial y el amparo legal, y acceder a los métodos anticonceptivos.
Una encuesta realizada en el año 2004 en Orissa (India) concluye que casi el 100 % de las mujeres y niñas con discapacidad habían sido víctimas de la violencia doméstica, el 25 % de las mujeres con discapacidad intelectual había sido víctima de la violación, y el 6 % de las mujeres con discapacidad, había sufrido la esterilización forzada.
Estudios de la OCDE indican que entre el 39 % y el 68 % de las niñas con discapacidad intelectual o de desarrollo, y el 30 % de los niños con el mismo tipo de discapacidad, caerá víctima del abuso sexual antes de cumplir los 18 años.
Las mujeres y niñas con discapacidad están expuestas también al riesgo de ser víctimas del tráfico de personas y la prostitución forzada, aunque es raro que se les incluya en los programas dirigidos a eliminar la trata de personas.
Un informe de UNICEF realizado en Tailandia demuestra que los propietarios de prostíbulos han buscado específicamente a niñas y adolescentes sordas, con la idea de que estas jóvenes tendrán más dificultades para comunicar su situación o volver a sus casas, en un mundo en que ni sus clientes ni sus jefes o compañeras de trabajo conocen lengua de signos.
